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OPINIÓN | ¿CUÁNTO DURARÁ?

La moda del inglés en las escuelas no es tan buena como la pintan

Por ISABEL VIDAL. 10/07/2018

La forma de afrontar la enseñanza de los idiomas ha cambiado de forma radical, pasando del pasotismo a la exigencia desmedida.

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Imagen de un aula

Saber inglés está de moda y la educación española se está pasando de moderna. Hace no tantos años, los alumnos de nuestro país sufrían en sus carnes una forma de enseñar idiomas totalmente equivocada; con clases en español y con un temario que les permitía saber de memoria la fórmula de todos los tiempos verbales, pero que les capacitaba bien poco para poder entender una canción o mantener una conversación con un británico. Ahora los tiempos han cambiado y, por fin, nos hemos dado cuenta de que saber otras lenguas es importante, pero en nuestro afán con volvernos bilingües nos hemos vuelto a equivocar de camino.

Ir a una escuela bilingüe hoy en día significa recibir unas asignaturas en español y otras en inglés, lo cual tiene lógica si la clase que se hace en la lengua de Shakespeare es la del segundo idioma. El problema es que otras asignaturas como Educación Física o Ciencias también se imparten únicamente en inglés, lo que hace que los conceptos de esas materias solo se aprendan en ese idioma, y no en el propio. De esta forma, este método puede provocar que haya niños que, con 7 u 8 años, no sepan cómo se dicen en español algunas partes de su propio cuerpo, con los inconvenientes que eso pueda acarrear para, por ejemplo, explicarle al pediatra dónde le duele.

De esta forma, se crea un falso bilingüismo, en el que el alumno sabe mucho inglés y mucho español, pero es incapaz de desenvolverse a la perfección en ambos idiomas, ya que unos conceptos los conoce en una lengua y otros conceptos los conoce en otra.

Pero los alumnos no son los únicos que sufren esta desmesurada moda por el inglés. Miles de maestros y profesores ven como su experiencia y sus estudios se quedan en nada a la hora de buscar un trabajo porque lo único que parece importar es el nivel de idiomas que tengan. Este requerimiento, que es entendible y necesario para un maestro o profesor de inglés, se convierte en un obstáculo incluso para aquellos que optan a cuidar de los más pequeños en una guardería o en educación infantil, donde llegan a pedir un nivel C1 de inglés, el segundo más alto, muy cerca del que tendría un nativo británico.

La moda del inglés hace, por lo tanto, que muchos educadores con vocación, estudios y talento se queden fuera de las aulas, con el perjuicio que eso acarrea a los alumnos, que a veces quedan en manos de personas con un altísimo nivel de idiomas, pero sin la necesaria vocación de la enseñanza.

España debería replantearse la forma de educar y debería replantearse cómo afrontar la educación. Porque los niños y adolescentes españoles merecen que su formación se tome en serio y que las leyes educativas no cambien constantemente en función del color del gobierno de turno. Los estudiantes españoles merecen que se escuche a los expertos (profesores, maestros, pedagogos...) y esos expertos merecen ser escuchados, porque son ellos los que luego tendrán en sus manos la formación de las futuras generaciones. 

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