martes, 27 de septiembre de 2022

"Fanatismo político" el virus mortal del siglo XXI

Han oído hablar “sobre el hincha futbolista”, “el fanatismo religioso”, pues, asimismo, existe el “fanatismo político”.


 "Fanatismo político" el  virus mortal del siglo XXI
  • whatsapp
  • linkedin

Es de amplio conocimiento que la sociedad actual en la que vivimos es mucho más paradójica que cualquier otra sociedad de la historia de la humanidad. En este aspecto atributos exclusivamente humanos, como la “cultura y el lenguaje”, afectan nuestra conducta, de modo que los factores estrictamente biológicos cumplirán un papel meramente secundario.

A ciencia cierta has escuchado hablar “sobre el hincha futbolista”, “el fanatismo religioso”, pues, asimismo, existe el “fanatismo político”, que precisamente es el tema trascendental al que vamos a descifrar, tomando como ejemplo principal los acontecimientos fatales ocurridos en Nicaragua, (C.A.) Con la diferencia que los conceptos antes mencionados se ubican en partes consecuentemente relacionados  ante el termómetro de las complejidades históricas y sociales.

El fanatismo político desmedido puede llegar a causar catástrofes a nivel mundial, local, familiar y personal

¿Ideología o Fanatismo?

Implementar un proceso de investigación a la situación en Nicaragua, es revisar el contexto sociopolítico en el que se ha desarrollado un comportamiento y conducta apocalíptica y genocida por parte del Gobierno Ortega-Murillo, donde cada vez más las doctrinas políticas actuales son cómplices de los fraccionamientos drásticos de la sociedad y la ciudadanía nicaragüense.

En Nicaragua siempre ha existido el fanatismo político, como una forma de atrapar las ideas colectivas por progenitores de grandes líderes oficialistas, que no han hecho más que dividir brutalmente a su mismo pueblo. Una historia que se repite en la actualidad en Nicaragua, donde el “fanatismo del individuo” se ha vuelto más fatal y despótico. Inclusive, esta corriente idealista ha sido uno de los principales problemas que afronta la sociedad del siglo XXI, siendo la causa de diversas guerras, enfrentamientos, disputas y masacres a lo largo de la historia de la humanidad.

Como lo confirma el escritor y crítico ecuatoriano, Luis Antonio Quizhpe: “el fanatismo político es una de las más peligrosas patologías que degeneran, debilitan, traumatizan, y llegan a dar muerte a la convivencia civilizada de la sociedad. El individuo y los grupos que se mueven por el impulso fanático constituyen una amenaza directa para la sociedad porque siguen a su líder político, a veces carismático, sin evaluar la ética y la eficacia de las acciones que realiza; incluso algunos políticos llegan a ser hasta idolatrados por los incautos seguidores contagiados del virus".

Y, hablar o escribir del “pentágono mortal del fanatismo” no es solamente identificar al sujeto como un factor psicológico, ideológico, colateral o matemático, sino que también, es el elemento fundamental de los procedimientos manipulados severamente desde las raíces populistas para desacreditar o manchar la idiosincrasia de otra persona opuesta a su forma de pensar o actuar. “Particularmente, un pentágono social y asesino de su propio silencio y objetivo hacia el derecho indispensable de la vida de los seres humanos”.

En la actualidad, América Latina, es una de las regiones del mundo que se ha venido  contagiando brutalmente  de este asesino que se oculta entre la  sombra del silencio y el panfleto retórico, donde el propio virus mortal lo generan los oportunos líderes “políticos  corruptos” que controlan las  bases y estructuras del estado, los medios de comunicación y las principales instituciones educativas para establecer desde allí los cimientos efímeros y etéreos,  desde un paraje vertical, individualista y letal, cuyo único objetivo elemental, son  los intereses personales y partidarios y no colectivos e igualitario como lo manda los marcos jurídicos y legales de una nación. 

¿El fanatismo es causa del debilitamiento educativo?

Es por eso por lo que a los gobiernos de Latinoamérica no les conviene invertir masivamente en una educación de calidad, crítica y fundamentada, ya que sí tienen una sociedad “sentipensante” caerían en las propias redes del pueblo y bajo su propia receta medicinal, haciéndoles respetar los derechos humanos en cualquier proceso de violación corrupta y antidemocrática.  

Ningún gremio dominante quiere que la ciudadanía se convierte en el poder argumentativo y vanguardista, cuya jurisdicción democrática y ciudadana sea el derecho al debate de las ideas y la tesis. Los procesos legales y legítimos en los que se debe establecer y regir un estado políticamente unilateral, tomando como consenso el equilibro económico, social, gubernativo  y cultural del mismo.

Considerando que, ninguna sociedad, ni un pueblo tendría que enfrentarse por sí mismo, por colores estatales, ni mucho menos establecer a un líder político como un ídolo total en el altar de sus vidas y después ser utilizados como marionetas hipnóticas que no razonan ni piensan por su integridad humana, moral y/o psíquica.  

Según el psicólogo y sociólogo Erich Fromm, el fanatismo es una especie de intento de huir de la soledad. Suelen ser personas con baja autoestima, inseguras y de frágiles lazos afectivos con los demás, que buscan lo que les falta, amando o creyendo ciegamente en algo o en alguien.

El fanático suele tener estas características:

Cree poseer la verdad, y, por lo tanto, no admiten que sea cuestionada por nadie.

No tiene la mente abierta hacia otras creencias u opiniones. Su mente se cierra, en un mundo de ideas contaminadas, que solo sirven para hacer crecer su ciego apasionamiento. Desprecian lo diferente.

No razona, lo que piensa se convierte en dogma de fe.

Intenta imponer sus ideas a los demás, en ocasiones incluso violentamente, quiere que cuantos le rodean piensen igual que él o ella.

No es raro que formen grupos para atraer a personas fanáticas que apoyen sus ideas.

Se alteran con facilidad, son irracionales y obsesivos, hasta el término de convertirse en una persona criminal.

Antes que todo, debemos recordar que los políticos están entrenados sociológicamente para "convencer" y " “manipular” a sus oyentes. Una de sus principales herramientas es el discurso y todos sus elementos,  pertrechos e instrumentos  estratégicos y tecnológicos, ya que éste oculta un sinnúmero de tácticas discursivas, figuras retóricas, gestos, y contextos diseñados para atraer la atención de las masas.

En este sentido, el “líder político promueve el fanatismo”, convenciendo a sus seguidores de que su ideología es la mejor, así mientras más encerrada esté la persona en sus creencias más seguro tendrá éste su voto o apoyo, por lo tanto, tendrá más poder. Para lograrlo se basa en la polémica, la deslegitimación de su adversario, en engaños y frases prefabricadas que logren identificar y dar respuesta a las necesidades del pueblo.

¿Fanatismo Nazi?

Sin embargo, hojeando un poco la historia nos encontramos con uno de los peores casos de fanatismo político en el mundo: el Holocausto, el cual fue ejecutado por el partido Nazi que asumió el poder en Alemania en 1933. Uno de sus principales postulados era el antisemitismo, acabando con la vida de aproximadamente 6 millones de judíos.

En conclusión, todo exceso es peligroso, en el caso del fanatismo político desmedido puede llegar a causar catástrofes a nivel mundial, local, familiar y personal. Una persona fanática política puede llegar a perder la razón a causa de esta condición.

Por tal motivo es importante promulgar y reforzar los valores ciudadanos, cívicos y éticos, esta tarea debe ser llevada a cabo en especial por los líderes gubernamentales, las instituciones educativas con un mayor compromiso unilateral y comunitario y organizaciones de la sociedad civil, quienes son bases primordiales donde se puede generar  un mayor cambio social  y cultural, para después convertirse en principales promotores de la tolerancia y la paz ciudadana y humanitaria en próximas generaciones del siglo XXI.

Después de todo lo sucedido: “¿Es Daniel Ortega el nuevo Hitler en  Nicaragua?”

 

Artículo de Edgar Díaz

  • whatsapp
  • linkedin
Sevilla
Autor

Sevilla

"Para ser buen periodista primero has de ser buena persona"(RK)

Te puede interesar

La golondrina
  • Claudia Marí Prats 15 noviembre 2020

La golondrina

Los talibanes apagan la vida de las afganas
  • Ana Mancheño Morales 18 agosto 2021

Los talibanes apagan la vida de las afganas

El castigo de lo idéntico
  • Ana Mancheño Morales 26 febrero 2021

El castigo de lo idéntico