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Trump despide al director del FBI, James B. Comey

Por CARLOS CÁCERES FERNÁNDEZ. 10/05/2017

Después de las investigaciones a Clinton y la intromisión de Comey en las pasadas elecciones presidenciales, con Rusia de por medio, Trump despide a quien había elogiado por sus "agallas".

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James B. Comey.

El presidente Trump ha despedido al director del FBI, James B. Comey, poniendo fin de forma abrupta al máximo responsable de la investigación criminal sobre si los consejeros de Trump confabularon con el gobierno ruso para manipular el resultado de las elecciones presidenciales de 2016.

Trump explicó el despido por el manejo de Comey con la investigación sobre el uso de Hillary Clinton de un servidor de correo electrónico privado, a pesar de que el propio presidente se vio ampliamente beneficiado políticamente de esa investigación e incluso una vez elogió a Comey por sus “agallas” en la investigación de Clinton durante la campaña.

Pero en su carta a Comey, entregada a los reporteros por la Casa Blanca, el presidente delató su motivo de la continua investigación sobre Rusia y sus ayudantes.

"Aunque aprecio mucho que me informen, en tres ocasiones distintas, que no estoy bajo investigación, estoy de acuerdo con el fallo del Departamento de Justicia de que usted no puede dirigir efectivamente la oficina", dijo Trump en una carta a Comey fechada el martes. Desde la Casa Blanca se negaron a decir algo más sobre las tres ocasiones citadas por Trump.

Los oficiales dijeron que el Fiscal General Jeff Sessions y el fiscal general adjunto, Rod J. Rosenstein, presionaron para despedir a Comey. Pero muchos en Washington, incluyendo oficiales veteranos del FBI, han visto un esfuerzo muy cuidado de Trump para crear la caída del incisivo y molesto presidente del FBI.

"No puedo defender el tratamiento del director de la conclusión de la investigación de los correos electrónicos de la secretaria Clinton", escribió Rosenstein en otra carta que fue publicada por la Casa Blanca, "y no entiendo su rechazo a aceptar que él estaba equivocado”.

La reacción en Washington fue rápida y feroz. El senador Chuck Schumer de Nueva York, el líder demócrata, dijo que el despido podría hacer que los estadounidenses sospechen de un encubrimiento. Y Trump escribió en Twitter: "Ya no tengo confianza en él (James Comey)".

Muchos republicanos atacaron al presidente por tomar una decisión precipitada que podría tener profundas implicaciones para su partido. El representante Justin Amash, republicano de Michigan, dijo en Twitter que ahora apoya una comisión independiente para investigar los vínculos de Rusia con Trump. Además, dijo que lo que afirmó Trump de que le había dado explicaciones en tres ocasiones le parecía "extraño".

"He pasado las últimas horas tratando de encontrar una justificación aceptable para el despido de Comey", dijo el senador Jeff Flake, republicano de Arizona, en Twitter. "Simplemente, no la encuentro”.

En una evidencia del interés del FBI por los asesores de Trump, un gran jurado en Virginia emitió citaciones en las últimas semanas para los registros relacionados con el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Michael T. Flynn, según un funcionario estadounidense familiarizado con el caso. Flynn está bajo investigación por sus vínculos financieros con Rusia y Turquía. Estas citaciones son una parte rutinaria de las investigaciones federales y no son una señal de vaya a haber cargos contra ellos. No está claro que las citaciones, que fueron reportadas por primera vez por la CNN, estén relacionadas con el despido de Comey.

El despido puso fin a la larga y deteriorada relación entre Trump y Comey, que chocaban continuamente en público y en privado. Para Trump, un presidente que le da mucho valor a la lealtad, Comey es un director independiente e impredecible con enorme poder para interrumpir su administración.

Comey supo por las noticias que había sido despedido, mientras se dirigía a los empleados en la oficina en Los Ángeles. Mientras Comey hablaba, las pantallas de televisión situadas al fondo comenzaron a emitir las noticias. Como respuesta a las informaciones, Comey se rió, diciendo que él pensaba que era una broma. Poco después, la carta de Trump fue entregada en la sede del FBI en Washington.

Comey llevaba tres años de un total de 10, un mandato inusualmente largo que el Congreso estableció para aislar al director de la presión política. Aunque el presidente tiene la autoridad para despedir al director del FBI por cualquier razón, tan solo se ha usado esa autoridad en dos ocasiones. Comer es el segundo. El presidente Bill Clinton despidió a William S. Sessions en 1993.

Trump ya había despedido a su fiscal general por insubordinación y su asesor de seguridad nacional por mentir al vicepresidente Mike Pence sobre los contactos con los rusos. Pero despedir a Comey plantea preguntas mucho más profundas sobre la independencia del FBI y el futuro de sus investigaciones bajo el mandato de Trump.

En un caso extraño por el momento, la Casa Blanca anunció el martes por la noche que Trump se reunirá el miércoles en el Despacho Oval con Sergey V. Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia.

Agentes del FBI enfurecieron por el despido y se mostraron preocupados abiertamente de que Trump designaría a un aliado de la Casa Blanca para dirigirlos. Comey era apreciado en el FBI, incluso por aquellos que criticaron la forma en la que llevó la investigación de Clinton. Los agentes lo consideraban un buen director e independiente.

"Es esencial que encontremos un nuevo liderazgo para el FBI que restaure la confianza del público en su misión vital de aplicación de la ley ", escribió Trump, una declaración que molestó a los agentes, que lo vieron como un insulto.

La Casa Blanca no ha aclarado la razón que precipitó el despido, una pregunta importante porque las razones que dio el Departamento de Justicia eran bien conocidas incluso cuando Trump decidió en enero mantener a Comey en su puesto. Trump observó la semana pasada cómo Comey declaraba en Capitol Hill, ofreciendo su primera explicación pública del manejo del caso de correo electrónico de Clinton. Allí, Comey dijo que no tenía remordimientos por sus decisiones, pero que se sentía “náuseas” al pensar que sus acciones pudieran haber propiciado la elección de Trump.

La controversia de Clinton se centra en una conferencia de prensa que Comey celebró en julio, cuando rompió con la tradición discutiendo públicamente el caso de Clinton y castigando el uso "descuidado" de Clinton de información clasificada. Luego, en los últimos días de la campaña, Comey anunció que el FBI estaba reabriendo la investigación, una medida que le supuso críticas generalizadas. En ese momento, sin embargo, Trump y su procurador general, Sessions, elogiaron a Comey por las acciones que ahora son la justificación para su despido.

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