domingo, 11 de abril de 2021

Los límites del humor otra vez en cuestión con el monólogo de Iggy Rubín

El monólogo del cómico en el que bromeaba sobre VOX y ETA en La Resistencia ha sido borrado por Movistar reabriendo el debate


Los límites del humor otra vez en cuestión con el monólogo de Iggy Rubín
  • whatsapp
  • linkedin

La comedia siempre ha estado en el punto de mira de la ofensa. Siempre se han formulado chistes, bromas y monólogos que incomodan a parte del público, que decide verter una crítica, con todo el derecho del mundo, visceral, personal e individualizada. Las redes sociales, debido a su naturaleza propia, han colaborado. Esto es el pan de cada día del cómico globalizado y digitalizado, un mero trámite que tiene que afrontar en cada actuación. Sin embargo, ¿qué sucede cuando el ofendido no es un usuario más en Twitter, un anónimo detrás de un ID; sino una corporación, un partido político o una masa enfurecida?

Un caso reciente lo ha sufrido el cómico Iggy Rubín, locutor entre otros de Comedia Perpetua y Yu no te pierdas nada, quien realizaba un monólogo en el célebre programa La Resistencia de Movistar+. La vida de esta actuación ha sido breve, pues la plataforma ha decidido borrarlo al no se ajustarse a sus “principios”.

Una de las partes que más se han criticado como aplaudido de la interpretación ha sido con las que bromeaba sobre Ortega Lara: "Nunca hay que infravalorar nunca el alcance de la crueldad humana ¿Cuál es el alcance de la crueldad humana? Ortega Lara. 532 encerrados en un cubículo minúsculo. Años después funda un partido y lo llama Vox... Y nadie le dice lo que significa en inglés".

A pesar de la acción de Movistar de eliminarlo de forma exhaustiva donde se publicase el vídeo, los usuarios lo han compartido a la misma velocidad.







Las críticas por la eliminación sistemática del audiovisual no han tardado en llover. Desde quejas por los clientes de la teleco que exigen verlo bajo demanda y juzgar por sí mismos, hasta usuarios que se lo han tomado con humor.







Incluso la competencia no ha tardado en identificar a los consumidores que han empezado a titubear si cambiar de operador.

Mientras tanto, Rubín, antes del monólogo, decidió dejar un mes las redes sociales por la polémica que iban a crear sus palabras.

Compañeros de profesión como Ignatius Farray o el programa El Sentido De La Birra, donde invitaban al artista el 26 de marzo que explicaba que muchas veces un chiste no se recibe desde el mismo lugar desde el que se envía, han apoyado al artista. Hasta David Broncano, presentador de La Resistencia, le apoyaba achacando la decisión de su equipo a los valores corporativos.

Cabe destacar que la cadena siempre ha buscado un humor libre, aunque al parecer tiene claro quién merece respeto y quién no. El mismo programa ha sido protagonista de tan cómicas como duras bromas mofándose de temas muy sensibles, como la playa de Lesbos, conocida por la aglomeración de cuerpos de migrantes muertos arrastrados por el mar al intentar huir de su país por la hambruna, inseguridad o guerra. El contenido no ha sido borrado, un claro ejemplo de los valores corporativos de la cadena. Al fin y al cabo, ETA no es el único grupo terrorista, ni Ortega Lara la única víctima.

Sin embargo, la cuestión no es borrar ambos audiovisuales, sino disfrutarlos sin hipocresía desde el punto de vista de la comedia más ácida. Pero en el momento en el que se elimina uno y el otro no, se da un mensaje con tonos claramente racistas.

Casos similares

Lamentablemente no es el único caso. Dani Mateo, colaborador de El Intermedio, bien sabe lo delicado que es la comedia política y ha tenido que pisar el juzgado hasta dos veces, por un sketch cómico en el que se sonaba los mocos con la bandera, y por denominar “mierda” al Valle de los Caídos. La justicia en este caso fue justa y dejó marchar al cómico sin problema.

Robert Bodegas, parte de Pantomima a Full, por su lado, sufrió la cólera de muchos individuos que le amenazaron de muerte por bromear en un monólogo sobre los gitanos de forma indirecta. La Revista Mongolia también experimentó el enfado de la masa congregada por la ultraderecha cuando intentaban impedir su espectáculo “Mongolia sobre hielo” en Valencia con amenazas.

Los políticos cada vez más mentirosos y los cómicos cada vez más mudos

Se genera entre tanta ofensa un escenario curioso. Las palabras de los cómicos están cada vez más censuradas, pero la de los políticos menos. No hay semana que algún dirigente no utilice mentiras o insultos hacia terceros para ganar rédito electoral, desde el mítico “que se jodan” de la popular Andrea Fabra, hasta las polémicas más recientes alrededor de VOX y sus declaraciones, pasando por el “indecente” esgrimido por Sánchez contra Rajoy.

¿Cómo es posible que un monólogo con más o menos gracia sea más perjudicial para el cómico que la falacia y el agravio para un político? Los baremos sociales están trastocados. 

Iñaki Gabilondo en la entrevista con eldiario.es se quejaba de que los políticos tienen códigos sociales distintos a la población de a pie, que insultan sin ningún pudor o mienten sin repercusión alguna, cosas que alguien en otro puesto le supondría una marginación automática. Los políticos cada vez tienen menos castigo social y electoral a pesar del aumento de mentiras e insultos y los cómicos cada vez tienen más complicado hacer chistes. La broma se cuenta por sí sola.

La comedia en los últimos años ha sido debate. Lo que antes eran un par de ofendidos en las redes sociales, ahora son grupos con poder para presionar a los medios para que eliminen ese contenido y que, con el rabo entre las piernas, pidan disculpas. Los cómicos ahora son profesionales de riesgo social, un stand-up es malabarismo puro para no acabar eliminado y la risa está cada vez más privada.

 







Te puede interesar