miércoles, 6 de julio de 2022

Itziar Ariztimuño, la magia del baloncesto que una lesión no puede apagar

La base bilbaína sufrió una lesión en la mano, que le impedirá jugar lo que resta de temporada.


Itziar Ariztimuño, la magia del baloncesto que una lesión no puede apagar
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Pese a alcanzar su billete con destino a la Copa de la Reina 2022 en Valencia, existe un sabor agridulce en los vestuarios del Lointek Gernika Bizkaia. La razón es que Itziar Ariztimuño cayó lesionada el 2 de febrero en Maloste, durante el transcurso del partido ante el Innova TSN-Leganés (85-61).

La base, de 1.67 metros de estatura y 23 años, permaneció sobre el terreno de juego durante 15:04 minutos. Ayudó a su equipo aportando 4 puntos, realizando 2 asistencias y capturando 1 rebote. Cuando se disponía a realizar una penetración a canasta en el tramo final, recibió un fuerte golpe en la mano derecha, que le impidió continuar.

El club gernikarra comunicó, mediante una nota de prensa, que padecía una fractura en el quinto dedo de la mano. Tras realizarse nuevas pruebas, el diagnóstico estableció que tiene una fractura conminuta (el hueso se parte en dos o más fragmentos). Ante esta situación, tuvo que ser intervenida quirúrgicamente en el Hospital Quirón de Leioa, a cargo de la doctora Astobiza.

La operación no tuvo complicaciones y un éxito. Después de un tiempo prudencial de reposo, se espera que la joven bilbaína se someta al proceso de recuperación para que pueda volver lo antes posible.

Por desgracia, se perderá lo que resta de temporada. Esto implica que no podrá participar en la cita copera, ni en la fase final de la competición. Tampoco podrá saltar a la pista de Miribilla el próximo 9 de abril. Sin embargo, seguro que estará cerca animando a sus compañeras.

La base durante el duelo ante el SPAR Gran Canaria | María Mentxaka

La baja de Itziar Ariztimuño ya se está notando, porque es el prototipo de jugadora que todo combinado necesita. Entre sus virtudes figuran su lectura de juego, habilidad para atacar el aro en transición, velocidad, intensidad y efectiva puntería.

Cabe destacar que hay apartados que las estadísticas no reflejan, aunque también sean relevantes. Forman parte de lo que denominaremos “baloncesto invisible”, en lo que la directora de juega es experta. Hablar de Ariztimuño es sinónimo de apreciar cómo el deporte transmite valores personales y sociales. Estos permiten el crecimiento en todo ámbito de la vida, logrando mantener la armonía.

La jugadora potencia el espíritu de equipo, siendo solidaria con sus compañeras sobre la pista y anteponiendo objetivos colectivos frente a los individuales. Asimismo, pone de manifiesto su constancia: sin trabajo, no hay recompensa. A su vez, muestra su humildad al ser consciente de sus habilidades y de aquellos aspectos a mejorar. No nos podemos olvidar de su compromiso y esfuerzo.

Las personas que hemos seguido de cerca su trayectoria sabemos que no tira la toalla ante las adversidades. Más bien, con coraje lucha para superarlas y seguir adelante. Por eso, no me cabe duda de que más adelante podrá aprender lecciones que le permitirán regresar a la competición con más fuerza que antes.

La suerte es que Itziar Ariztimuño es joven, le queda por delante muchos momentos gratificantes por vivir en el deporte. Si a esto se tiene en cuenta el rendimiento que ha venido demostrando durante los últimos años, nos espera un futuro lleno de espectáculos para que disfrutemos de su trabajo. Porque está claro que, una simple lesión, no es suficiente para apagar la magia de su baloncesto. Al fin y al cabo, ¿qué es una raya más para una tigresa?

 Itziar Ariztimuño subiendo el balón en el choque ante el Movistar Estudiantes | María Mentxaka

 

Foto de portada:  Lointek Gernika Bizkaia

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Autor

Loida Cabeza

Periodista y directora de comunicación.

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