viernes, 22 de octubre de 2021

Crónica de un escándalo anunciado

¿Está actuando correctamente la FEB ante las acusaciones de Xargay y Cruz? ¿Presume de los valores que carece? ¿Hace falta un cambio de ciclo?


Crónica de un escándalo anunciado
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En estos días, se están produciendo discrepancias en el seno de la Selección Femenina de baloncesto. Todo comenzó con las declaraciones de Marta Xargay, en las que revela que sufrió bulimia y ortorexia raíz del presunto trato del técnico Lucas Mondelo. Ante su testimonio, la Federación Española de Baloncesto (FEB) emitió un comunicado posicionándose a favor de la catalana y condenando cualquier comportamiento abusivo.

Por otra parte, el exseleccionador también ha dado su versión de los hechos, mostrándose crítica con la entidad que preside Jorge Garbajosa. Después, Anna Cruz compartió su experiencia con el técnico, afirmando que por su culpa sufrió depresión, estrés y ansiedad. ¿Está actuando correctamente esta institución? ¿Presume de los valores que carece? ¿Hace falta un cambio de ciclo?

Xargay durante un encuentro en su etapa en Rusia | FIBA

Juegos Olímpicos de Tokio: el estallido de la crisis

Es curioso el siguiente fragmento de la noticia publicada sobre Marta Xargay en El País, donde el autor Faustino Sáez explica lo siguiente:

 “A 48 horas de que la selección volara a Tokio para la disputa de los Juegos, el testimonio de Xargay, marcado por las consecuencias del trato del ya exseleccionador, Lucas Mondelo, fue considerado por la FEB un impacto a desactivar para no alterar la concentración del equipo durante la competición. En su último servicio como internacional, Xargay accedió a guardar unos días más sus confidencias”.

Básicamente, indica que se optó por ocultar un asunto tan grave con la excusa de no desconcentrar en la cita olímpica. Esto me parece bastante hipócrita por parte de la FEB: mientras a la cara aplaudían las decisiones de Lucas Mondelo, a sus espaldas estarían planeando su despido y confeccionando los comunicados que han emitido últimamente.

También estaría evidenciando su poca profesionalidad, ética y compromiso. La organización lleva años alardeando de cómo pretenden que se produzca una igualdad en el baloncesto y llevando a cabo programas o protocolos ante conductas abusivas. Sin embargo, si fuese real lo sucedido, habría permitido que el supuesto opresor mantuviese su cargo mientras que la víctima tiene que ponerle fin a su trayectoria en la selección española. Nada justo. Esto convertiría en cómplice (persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos) a la FEB.

Anna Cruz durante su etapa en el Dynamo Kursk | Zsombor Toth

El error de decantarse por un bando sin haber investigado

Centrémonos ahora en el comunicado de la FEB, fijémonos en estas partes:

“La FEB quiere ratificar que nunca tuvo conocimiento de la situación por la que la ex jugadora estaba pasando, y que tampoco cuando fue advertida de la existencia de una información crítica con la actuación del Seleccionador nacional se le concedió la posibilidad de conocer su contenido. De haber podido saber lo que ahora se denuncia, no habría mantenido a Lucas Mondelo en el cargo, aunque se estuviera a horas del comienzo de los Juegos Olímpicos”.

“La Federación conocía el desgaste de la relación entre el Seleccionador y las jugadoras, pero nunca fue informada de ningún comportamiento de este tipo, sino que todo se circunscribió al ámbito de las relaciones habituales entre un entrenador y su equipo”.

Según esto, cuando se produjeron diversas salidas de jugadoras en extrañas circunstancias (Marta Xargay, Anna Cruz y Laura Nicholls), nadie se preguntó por qué llegaron a ese punto. Entendieron que estaban cansadas y que renunciaban a representar a España en las diferentes citas deportivas. Algo bastante extraño. 

El hecho de que supuestamente la FEB no haya sido consciente de lo que pasaba, evidencia un problema muy gordo. No se estaría preocupando en conocer más allá del ámbito deportivo, reflejaría falta tanto de empatía como de interés en las jugadoras. ¡Vaya, y su lema es que son una familia! 

Otro aspecto es que si no ha estudiado en profundidad si las acusaciones de Marta Xargay y Anna Cruz son son ciertas y, encima, no ha contactado con Lucas Mondelo para conocer su versión (él mismo dice esto en su counicado), ¿por qué apuesta por la versión de un bando? Está reconociendo que no sabe la veracidad de los hechos, pero paradójicamente está dando a entender que lo que dijo la jugadora es verdad y la defienden.

Necesitamos hechos, no palabras

Las palabras se las lleva el viento, lo que hacen falta son acciones que demuestren que se quiere avanzar y acabar con los comportamientos abusivos en el deporte. En la FEB hace falta cambiar a ciertas personas, que defienden tales acciones solo por ganar y obtener beneficios.

Llegados a este punto, recordemos el Caso Clarinos. Diez exjugadoras (Laura Chahrour, Sara Djassi, Kayla Woodward, Natasa Mijatovic, Graciela Díaz, Claudia Aponte, Stephanie Jensen, Valerie Avebe, Duna González y Miriam Mckenzie) revelan presuntas vejaciones por parte del entrenador del Ciudad de La Laguna Tenerife Claudio García. Estas supuestamente abarcan desde insultos, un tirón de pelo, comentarios sexuales e incumplimiento de contratos.

¿Cuál es la posición de la FEB? Callarse y lavarse las manos. No sé si esto tendrá que ver con que Claudio García es asambleísta de la organización, al formar parte del Estamento de Entrenadores No Profesionales. Quizás influyan otros factores como que quien aporta dinero puede hacer lo que quiera o que se llevaría bien con altos cargos.

Pero es sumamente patético que no se les apoye por el hecho de que algunas sean extranjeras, jóvenes y que no estén en la Selección Española. A ellas, desde la FEB no se la ha dado ningún tipo de ayuda. Es más, absolutamente nadie de ese entorno se ha preocupado por ellas ni han contactado al menos para conocer su versión. Eso sí, queda genial posturear en las redes sociales afirmando que son feministas, defienden la igualdad y los valores del deporte. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

En el caso de Marta Xargay, al ser una deportista de élite, la FEB ha hecho un comunicado defendiéndola y ofreciéndole ayuda. ¿Será porque es española, internacional y ha estado en la WNBA? Me parece genial que estén dispuestos a brindarle ayuda, pero me parece que a esta institución le caracteriza una doble moral curiosa. Quizás si algún miembro tuviese a su hermana, prima o amiga viviendo situaciones como las que relatan las jugadoras se replantarían tomar cartas en el asunto. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

El presidente y el técnico dándose la mano | @NPhoto(albertonevado) FEB

Fotografía de portada: @NPhoto (Alberto Nevado) FEB

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Autor

Loida Cabeza

Periodista y directora de comunicación.

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