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DEPORTES | FUE PRESENTADO EN EL SALÓN DEL AUTOMÓVIL DE GINEBRA EN 1966

Lamborghini Miura: El primer Superdeportivo

Por ÁLVARO ESCOBAR . 24/01/2017

Su motor V12, colocado en posición trasera y transversal, entregaba hasta 385 caballos y convertía al Miura en el coche más rápido del mundo

Italia
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Lamborghini Miura

Corría el año 1963 cuando un famoso empresario que fabricaba tractores, entre otros productos, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en el protagonista de una de las historias más curiosas y hermosas del mundo de las cuatro ruedas. Su nombre era Ferruccio Lamborghini y, después de recibir una adusta respuesta por parte de Enzo Ferrari, cuando fue a visitarle por los continuos problemas que sufría en el embrague de su Ferrari 250 GTO, decidió fabricar sus propios coches deportivos. Tres años después, en el Salón de Ginebra de 1966 fue presentado al mundo el Lamborghini Miura, un gran turismo que revolucionó el concepto del vehículo deportivo, tanto en el diseño como en las innovaciones tecnológicas que presentaba, inaugurando una nueva categoría, la de los coches superdeportivos.

Calidad, innovación y diseño, tres conceptos que definen la marca Lamborghini

Hasta la llegada del Miura, Lamborghini había producido ya otros vehículos, como el 300 GT y el 400 GT, pero se trataban de modelos que no aportaban nada nuevo a lo que ya existía, ni mecánicamente ni en cuestión de diseño. Eran coupés con cuatro plazas en configuración 2+2 que bien podrían parecer un Ferrari o un Maserati de la época. El Miura rompió con todos los esquemas hasta entonces y supuso el inicio de lo que definiría a la marca del toro desde entonces: calidad, innovación y diseño.

Porque no existen mejores palabras que representen la filosofía de la casa de Sant’Agata Bolognese. Efectivamente, el Miura presentaba un diseño muy novedoso, obra de Marcello Gandini, de la casa Bertone, que trazó una línea diferente a lo que había en aquella época. Era el coche con la altura al suelo más baja del mundo, tenía una aerodinámica trabajada meticulosamente con elementos estilísticos como las pestañas alrededor de los faros delanteros que se levantaban eléctricamente, los faldones laterales, la persiana que protegía la luna trasera y permitía dispersar el calor que salía del motor o las tomas de aire incrustadas en el pilar B para enfriar el motor. Entre el motor y los asientos, había un pequeño espacio para el maletero mientras que, en la parte anterior, estaba el depósito de gasolina, el radiador y una rueda de repuesto. Otro elemento estético que llamaba la atención y que hoy vemos en algunos coches deportivos, era la ausencia de un marco en las ventanillas de las puertas.

El interior, en piel y alcántara, presentaba un aspecto muy lujoso, con un especial cuidado en los materiales, algo que siempre preocupaba a Ferruccio Lamborghini. Detrás del volante de tres radios, lucían dos grandes esferas con el taquímetro y el cuentavueltas. A la derecha, un mosaico de pequeñas esferas gobernaba el salpicadero, cada una de ella para diferentes funciones, como el nivel de aceite o la temperatura. Un túnel central dividía los dos asientos sobre el que descansaba la palanca del cambio y algunos botones, como los elevalunas eléctricos, a partir de la serie P400 S.

Motor colocado en posición trasera y transversal, un V12 de 3.9 litros y 350 CV que llegaba hasta los 385 CV en la serie P400 SV

El Lamborghini Miura era producido de manera totalmente artesanal y se necesitaban unas mil horas para construir uno. Su producción, dividida en tres series, se mantuvo a lo largo de siete años. La primera de las series, la P400, estaba dotada de un motor V12 atmosférico de 3.9 litros de cilindrada que había sido diseñado por Giotto Bizzarrini, otro de los genios italianos en el campo de la ingeniería. Bizzarrini colocó el motor en posición trasera y transversal, convirtiendo al Miura en el primer coche de producción con esta solución mecánica tan novedosa como compleja. Utilizaba cuatro carburadores Weber de tres cuerpos y desarrollaba una potencia de 350 caballos. La caja de cambios con un embrague monodisco fue colocada al lado del cigüeñal, dentro de un único cárter de aluminio.

En 1968 salió la segunda serie, la P400 S, que presentaba ligeras modificaciones estéticas respecto a la P400, como un marco cromado en el parabrisas y en los faros, nuevas tapicerías para el interior e incluía los elevalunas eléctricos. El motor rendía ahora 370 caballos gracias a las mejoras que se hicieron en la aspiración y en la combustión. También recibió modificaciones en las suspensiones y en los frenos, que pasaron a ser de disco autoventilados.

Finalmente, la tercera y última serie, la P400 SV (acrónimo de Super Veloce) llegó en 1971 y presentaba una carrocería ligeramente ensanchada para abrazar unos neumáticos más anchos que necesitaba debido al incremento de la potencia. Ahora el V12 de 3.9 litros entregaba 385 caballos con los que alcanzaba los 315 km/h, convirtiendo al Lamborghini Miura en el coche más rápido del mundo. En la línea exterior, además del ensanchamiento de la carrocería, el SV se distinguía de las versiones anteriores, por la ausencia de las famosas pestañas que circundaban los faros. En 1973 cesó la producción del Miura a petición del propio Ferruccio Lamborghini, no porque ya no hubiese demanda, todo lo contrario, sino porque entendía que su criatura “debía ser un objeto de deseo”, dijo.

El Miura fue el coche más especial para Lamborghini e inauguró la nomenclatura vinculada con la tauromaquia

Se fabricaron un total de 762 unidades del Miura que, efectivamente, se convirtió en un verdadero objeto de deseo y en una joya de cuatro ruedas. De todas los coches que realizó en los diez años que estuvo al frente de la marca, el Miura fue, sin duda, el más especial de todos para Ferruccio Lamborghini y al que guardaba un cariño singular, ya que fue la obra que le catapultó a la fama y, en apenas tres años de vida de la marca, se convirtió en un claro competidor de Ferrari, la máxima representación del lujo y la deportividad entonces. Con el Miura, Lamborghini inauguró la nomenclatura dedicada a la tauromaquia, a la que era un gran aficionado y, desde entonces, todas las creaciones de la casa de Sant’Agata Bolognese serían bautizadas con el nombre de un toro bravo o vinculado con esta tradición española.

Los personajes más famosos tuvieron un Miura, símbolo de éxito, fama y distinción

La marca Lamborghini no representaba sólo lujo y excentricidad sino, también símbolo de éxito, fama y distinción, por el diseño extravagante de sus coches y por las innovaciones que practicaba en la tecnología. Y el Miura fue el primero en encarnar esa idea, por lo que todos los personajes conocidos de la época deseaban un Miura y algunas estrellas como Frank Sinatra, Elton John, Dean Martin, Rob Stewart, o jefes de estado como el rey Hussein I de Jordania tuvieron uno. También fue protagonista de películas como The Italian Job de 1969, con una brillante escena en el inicio de la película en donde se veía un Miura de color Rojo por una carretera de los Alpes. Calidad, innovación y diseño, tres palabras que definen a un hombre único, una marca única y un coche único que inauguró la categoría de los Superdeportivos.

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