Lendoiro pide el rescate del trofeo Teresa Herrera con "imaginación"

El ex presidente del Deportivo sugiere al ayuntamiento de A Coruña y a los actuales dirigentes del club que busquen la forma de que el decano de los trofeos no desaparezca

Trofeo Teresa Herrera porteado por jugadores del Dépor tras proclamarse campeones de una edición / Fotografía: José Luis Cernadas (Creative Commons)
Trofeo Teresa Herrera porteado por jugadores del Dépor tras proclamarse campeones de una edición / Fotografía: José Luis Cernadas (Creative Commons)

A Lendoiro le huele a cuerno quemado la "doble vara de medir" que la Liga ha utilizado para resover la papeleta del pasado fin de semana con el partido del Granada y la Real Sociedad, obligando al primero a jugar y ha cometer alineación indebida tras conocerse que el club abdaluz estaba infestado por el coronavirus. No pasa la exégesis de la decencia si la comparación se establece con la del caso Fuenlabrada y al expresidente del Depor la situación le provoca una serie de cuestiones que lanza en un nuevo escrito "¿qué hubiese ocurrido si hubiese actuado de la misma forma?, ¿por qué la solución no ha sido igual?", se pregunta. 

Tras dejar esas preguntas en el aire y fiar la respuesta a los triunales, Lendoiro ha aprovechado su último escrito para recordar la importancia de los históricos trofeos de verano, com el Teresa Herrera.

El expresidente blanzquiazul afirma con tristeza que le "duelen todos los históricos, pero en especial el coruñés. No me tilden por ello de chauvinista, porque, aunque se diga que el Carranza (1955) es “el Trofeo de los trofeos”, los fríos datos proclaman que el Teresa Herrera por antigüedad (1946) es el Decano y, por los equipos y por los cracks mundiales que lo disputaron, el mejor", defiende.

En ese sentido, Lendoiro dice que sufre "al no oír ni a mi alcaldesa, ni a mi presidente, barajar posibles fechas y rivales. Sería una desgracia que no se celebrasen las Bodas de Brillantes". A renglón seguido, nanifiesta un deseo: "Que la Covid no pueda con el Teresa Herrera y permita celebrar a los trillizos deportivos -Estadio de Riazor, Decano y el que firma- nuestros 75 años". En el 50 aniversario, la Torre de Hércules, que se llevó el Deportivo, era de oro y plata, trofeo que ganó en la final al vender al Real Madrid por 2-0.  

Recuerda el presidente de los seis títulos del primer equipo de fútbol gallego más laureado que "los coruñeses hemos perdido en los últimos tiempos demasiadas cosas, como para sumar la más internacional después de la Torre de Hercules y el Deportivo. Por perder hasta perdimos la festividad de la Patrona, que la disputa con el San Juan, nuestro Patrón hasta 1589, fecha de la promesa a la Virgen del Rosario, si María Pita vencía a la Armada Inglesa y vengaba a la Invencible, como así fue", se queja. Sobre este capítulo abunda  Y no deja de ser llamativo ese abandono de la Patrona de una ciudad que carece de Patrón, y en la que se hace difícil encontrar el nombre de un varón ilustre que la lidere, mientras presume, con razón, de defensora de la mujer como pocas y se rinde a figuras como María Pita, Teresa Herrera, Emilia Pardo Bazán...", cita el ex mandatario herculino.

Esta reflexión le conduce a dirigir la siguiente petición: "no permitamos que también pierda el Teresa Herrera, historia viva del fútbol. Del primer gol del torneo, obra de Zarra, al Santos de Pelé, Botafogo de Garrincha, Flamengo de Zico, Madrid de Cristiano Ronaldo, pasando por el Ajax y el Barsa de Cruyff, el Benfica de Eusebio, el Bayern de Bekenbauer, el Dinamo Kiev de Blokhin... Solo faltaron a la cita Di Stefano, Maradona y Messi ¡con todo lo que queremos los gallegos a los argentinos!... pero sí los disfrutamos en Liga ante el Deportivo", recuerda. 

Reconoce que no es un buen momento para pedir esfuerzos, pero ante la dverisdad económica sobrevenida considera que la imaginación y la creatividad puede dar la vuelta a la situación. "Nadie duda que el Trofeo pasa por un mal momento, pero nosotros ya pasamos de los oscuros nubarrones de los sesenta al sol brillante de los setenta, gracias a la imaginación de Manolo Estévez, Felipe Poncet, Lamela... y el trabajo incansable del fútbol modesto coruñés. ¿Por qué no intentarlo hoy con otra fórmula novedosa?".

Tirando de memoria y de la vivencia de cómo se forjó el acuerdo en primera persona, Lendoiro escribe que "el declive de los trofeos surge a finales del siglo XX. Es entonces cuando el astuto Alcalde obliga al Deportivo, ya Campeón de Liga, a organizar el Teresa Herrera, como requisito “sine qua non” para el Convenio Estadio Riazor 2000-2025, firma que, por no hacer constar alguno de los acuerdos, me niego a realizar de forma conjunta por lo que el Alcalde lo hace en María Pita y yo en Plaza Pontevedra". 

El problema de hacer rentable el trofeo Teresa Herrera, o de que al menos este no causase pérdidas al consistorio, viene por tanto de muchos años atrás. Explica Lendoiro que Francisco Vazquez abandonó "la gestión del trofeo asustado por las pérdidas de 2.000.000€/año, aunque “los de siempre” lo vistiesen como un apoyo. “Es una petición del Deportivo” o “el Club solo pagará un euro al año por usar el Estadio”..., ocultando que dejaría de percibir cerca de 1.000.000€ por disputar cada edición, ya que, por su nivel y como local, exigía cobrar como el mejor pagado del trofeo Teresa Herrera", recuerda. "El ocaso de los trofeos, no solo del T.H., era evidente y eso obligaba a echar la imaginación a volar. En 2007 se me ocurrió una idea que rompía con lo tradicional: crear una “joint venture”. ¿Algún compañero más idóneo de UTE que el Madrid que garantizaba el nivel del trofeo y eliminaba riesgos económicos? Imposible. Se lo propuse a Ramón Calderón, amigo y presidente, entendió la idea y la hizo suya", explica. 

El acuerdo consistñia en que "el Dépor aportaba su equipo, el gancho del decano mundial y los derechos de TV... mientras el Real Madrid, que se hacía con los derechos de televisión, participaría cuatro años sin cobrar y cedía la publicidad estática y la taquilla, al objeto de que los socios deportivistas pudiesen asistir, sin coste alguno, a ese cuadrangular de lujo".

Lendoiro se queja de que su "idea" fuese "aplaudida" en la capital de España, pero no en la ciudad herculina porque, según explica "la reventaron “mis amigos mediáticos” en A Coruña... y castigaron a la hostelería coruñesa. Solo les faltó acusarme de vender la Torre de Hércules, porque tuve que soportar que insinuasen que me había entregado al Madrid, un club al que nunca se le agradeció en su justa medida que, Calderón en 2007, y en especial Florentino Perez en 2013, justo en el año más difícil de la historia del Depor, disputasen el Trofeo solo por ayudarnos", afirma. 

Para Lendoiro "nadie sensato podría entender aquello. El Madrid renunciaba a casi todo su caché y, sin embargo, se le había montado una infame campaña que los llevó a no querer participar en aquel despropósito. Al final la gran fiesta del verano coruñés, que tenía que durar cuatro años, duró uno... pero solo el Depor levantó ‘la voz”, comenta irónico. 

Ahora, pide que la imaginación vuelva a formar parte de la solución. Que surja una tormenta de ideas para que se discutan sobre la mesa y sean la cuna de un nuevo acuerdo que rescate la historia del trofeo con más "peso" del fútbol español. "Si entonces se pudo armar esa “joint venture” ¿por qué no se pueden buscar ahora nuevas fórmulas? Es el momento de innovar y tratar de encontrar grandes clubs, cadenas de TV, grupos de inversión en el deporte o en contenidos... que adquieran los derechos del mejor trofeo del mundo, que ofrezca el juego de los Mbappé, Joao Félix, Ansu Fati, Haalland y demás cracks del siglo XXI? Seguro que no será fácil, pero si se involucra el Concello, tampoco tiene por qué ser imposible", sugiere el ex presidente deportivista. Añade que "lo único claro es que solo la imaginación puede salvar el trofeo. Nosotros debemos celebrar la 75 edición y después revitalizarlo. Que un día no nos preguntemos ¿te acuerdas del Teresa Herrera?... como cuando ahora escuchamos ¿recordáis al Depor de Champions? o ¿cuántos años pasaron sin ganar el Madrid en Riazor?", se pregunta. 

Termina su epístola con el deseo de que "la enorme desgracia del descenso del Deportivo, no se una la de abandonar a su suerte al Decano Mundial de los Torneos. Es una hermosa herencia y nuestra obligación defenderla, sin renunciar a ella, ni aceptarla a beneficio de inventario", porque, zanja el ex dirigente deportivo, "no olvidemos que el Teresa Herrera brilló en los peores momentos del Deportivo".