Paco Apeles: una vida dedicada al baloncesto

El actual director técnico del CB Adareva Tenerife es uno de los grandes culpables del avance del baloncesto y ha contribuido a lograr grandes hazañas.

Paco Apeles durante la concentración de la U16 Femenina | FEB
Paco Apeles durante la concentración de la U16 Femenina | FEB

Francisco Apeles Díaz Pérez (Santa Cruz de Tenerife, 1953) es toda una institución tanto en el baloncesto canario como en el nacional. Conocido popularmente como “tío Paco”, ha dedicado toda su vida al deporte. Cabe destacar que siempre ha luchado para conseguir la igualdad en el baloncesto femenino, por lo que aporta su grano de arena para que este avance y demostrar que las mujeres son tan profesionales en su trabajo como los hombres.

Un ejemplo de ello es la reforma del sistema de juego de los Campeonatos de España de formación, que se gestó y aprobó en la Asamblea Nacional de la Federación Española de Baloncesto (FEB) gracias a una propuesta suya. En ella se eliminaron los intersectores y se amplió a 32 el número de conjuntos presentes en cada fase final.

Paco Apeles empezó a entrenar a los 12 años de edad, uno de los primeros equipos que dirigió fue el Escolapios. Posteriormente, a los 21 años fue ayudante en el RC Náutico de Tenerife, dado que tenía el título de entrenador superior. Acto seguido, compatibilizó la dirección de combinados masculinos (fue ayudante de Moncho Monsalve en el Tenerife Número 1 de Liga ACB) con la femeninos de los colegios CEU San Pablo, Hispano Británico y Alemán. Durante esa fase obtuvo dos campeonatos de España juveniles, en 1980 y 1981.

En 1985 fundó el Club Baloncesto Isla de Tenerife y logró en su primera campaña un subcampeonato de España cadete en Porriño (Pontevedra). Con parte de esa generación de nacidas en 1971 y 1972, cuatro años después ascendió al equipo a la División de Honor y permaneció en dicha categoría hasta 1997.

Desde entonces, ha seguido dedicando su vida al baloncesto pese a los obstáculos en su vida. Fue preparador en la etapa más gloriosa del Cepsa Tenerife en los años 80. Más tarde, ejerció el papel de jefe de equipo en diversas selecciones nacionales de categorías inferiores. En ellas sobresalían jugadoras como Alba Torrens, Laura Nicholls, Marta Xargay, Cristina Ouviña, Queralt Casas, Laura Gil, Leticia Romero, Maite Cazorla o Belén Arrojo; que a día de hoy son referencias en el deporte.

Apeles durante el Europeo Sub 16 de Cagliari, junto a Alba Peña, Cochi Mongomo, Zenaida Pérez, Leticia Romero y Rosi Sánchez | Cedida

Cuenta con un palmarés lleno de éxitos, en el que sobresale haber sido el único integrante canario de la expedición de la FEB en una de las hazañas más relevantes conseguida por el baloncesto femenino español en su historia: la medalla de bronce que conquistó en el Mundial 2010 de la República Checa.

En esta ocasión, el equipo que dirigía José Ignacio Hernández se subió al podio tras vencer a la potente Bielorrusia (75-66). El combinado nacional estaba formado por jugadoras de la talla de Amaya Valdemoro, Elisa Aguilar, Laia Palau, Alba Torrens, Marta Fernández, Nuria Martínez, Anna Montañana, Laura Nicholls, Anna Cruz, Lucila Pascua, Sancho Lyttle y Cindy Lima.

Durante su trayectoria profesional, Apeles también fue director técnico de la Federación Insular de Baloncesto de Tenerife (desde septiembre de 2005 hasta junio de 2007), en el que continuó impulsando el desarrollo del deporte con sus 43 años de experiencia.

En esta misma línea, en la temporada 2007/08 se embarcó en un nuevo reto profesional desempeñando la función de delegado en la Federación Canaria de Baloncesto en Lanzarote. Allí combinó el puesto con la jefatura del equipo nacional U16 femenino.

Actualmente, desde el ejercicio 2018/19 desempeña el cargo de director deportivo en el Club Baloncesto Adareva Tenerife. En sus comienzos se encargó de la coordinación de la cadena de filiales y del primer equipo, que militaba en la Primera División Autonómica. No obstante, durante el último curso 2019/20 el Vega Lagunera Adareva logró ascender de categoría para así regresar a la Liga Femenina 2. 

Los principales objetivos de Paco Apeles en la entidad deportiva con sede en Finca España es seguir valorando por el talento y trabajo de las jugadoras. En este contexto, considera importante apostar por las deportistas canarias. Para ello, trabaja junto al presidente del Adareva, Santiago Luque, y el resto de cuerpo técnico en la formación de conjuntos de categorías cadetes.

De esta manera, las más jóvenes pueden continuar progresando en el baloncesto para dar un salto de calidad que les permita, en el futuro, adherirse al primer conjunto y aspirar a competir en la segunda máxima división del baloncesto español.

En esta misma línea, al mismo tiempo que perfeccionan aspectos del juego también se les transmiten valores en el deporte que serán útiles en su vida. Por ejemplo, respeto, esfuerzo, trabajo, constancia, autocontrol, humildad, liderazgo, trabajo en equipo, perseverancia y tolerancia.

Durante su trayectoria profesional, Apeles también fue director técnico de la Federación Insular de Baloncesto de Tenerife (desde septiembre de 2005 hasta junio de 2007), en el que continuó impulsando el desarrollo del deporte con sus 43 años de experiencia.

En esta misma línea, en la temporada 2007/08 se embarcó en un nuevo reto profesional desempeñando la función de delegado en la Federación Canaria de Baloncesto en Lanzarote. Allí combinó el puesto con la jefatura del equipo nacional U16 femenino.

Actualmente, desde el ejercicio 2018/19 desempeña el cargo de director deportivo en el Club Baloncesto Adareva Tenerife. En sus comienzos se encargó de la coordinación de la cadena de filiales y del primer equipo, que militaba en la Primera División Autonómica. No obstante, durante el último curso 2019/20 el Vega Lagunera Adareva logró ascender de categoría para así regresar a la Liga Femenina 2. 

Los principales objetivos de Paco Apeles en la entidad deportiva con sede en Finca España es seguir valorando por el talento y trabajo de las jugadoras. En este contexto, considera importante apostar por las deportistas canarias. Para ello, trabaja junto al presidente del Adareva, Santiago Luque, y el resto de cuerpo técnico en la formación de conjuntos de categorías cadetes.

De esta manera, las más jóvenes pueden continuar progresando en el baloncesto para dar un salto de calidad que les permita, en el futuro, adherirse al primer conjunto y aspirar a competir en la segunda máxima división del baloncesto español.

En esta misma línea, al mismo tiempo que perfeccionan aspectos del juego también se les transmiten valores en el deporte que serán útiles en su vida. Por ejemplo, respeto, esfuerzo, trabajo, constancia, autocontrol, humildad, liderazgo, trabajo en equipo, perseverancia y tolerancia.

Por otra parte, Apeles se siente orgulloso de formar parte de un club caracterizado por su responsabilidad social y solidaridad. La institución deportiva realiza en cada curso diversas acciones sin ánimo de lucro, destinadas a ayudar a los más desfavorecidos.

Un ejemplo de ello es el concurso de tiro que celebró el pasado 31 de agosto en el Complejo Deportivo Islas Canarias. Como requisito, los participantes debían llevar un kilo de alimentos no perecederos o aportar la cantidad de cinco euros para así ayudar a las personas que atraviesan momentos complicados.

Anteriormente, la entidad llevó a cabo otras iniciativas entre las que destacan la jornada “Baloncesto para tod@s (en la que se colaboró con la Asociación Tinerfeña de Trisómicos 21, un proyecto en el que se persigue contribuir mediante la práctica del deporte al desarrollo integral de menores con síndrome de Down); el Campus de baloncesto solidario “Baloncesto por 1 kilo de comida”; e incluso ha apoyado a asociaciones como ÁMATE con la finalidad de recaudar fondos para las mujeres con cáncer de mama.

Yolanda Moliné: “Le debo parte de mis éxitos”

Moliné en un partido | Cedida

Sin lugar a dudas, Yolanda Moliné es toda una leyenda del baloncesto femenino en Tenerife. Tras instruirse en el Hispano Británico y proclamarse subcampeona de España en categoría cadete, dio el salto al prestigioso Segle XXI. Posteriormente, recaló en el ADO 92 y el Cajalón Zaragoza. Fue en 1993 cuando regresó a su isla natal para incorporarse al Cepsa Tenerife, donde permaneció durante tres temporadas. Acto seguido, hizo las maletas rumbo a Madeira para defender la camiseta del Clube Desportivo Nacional. Más adelante, se unió a la disciplina del Symel Tenerife y luego al Arxil Pontevedra.

Cuenta con un amplio palmarés en el que sobresalen cuatro medallas de oro en los siguientes campeonatos: Preeuropeo Juvenil (1989), III Copa del Mediterráneo (1989), Preeuropeo Junior (1990) y Torneo Test Olímpico Banco Exterior (1991). Cabe destacar sus 50 internacionalidades con la selección española absoluta, con la que llevó a cabo una gira en Estados Unidos y Canadá. Asimismo, en 1991 contribuyó a la conquista del bronce en el I Mundial de Clubes en Sao Paulo.  La alero coincidió con Paco Apeles durante su etapa de formación en el Hispano Británico y más adelante se reencontró con él en el Cepsa Tenerife.

 “A Paco Apeles le debo parte de mis éxitos, ya que estuvo en mis inicios. Le recuerdo por su carácter, algo que le caracteriza es que cuando no rendía en la cancha daba un golpe con el pie. La verdad es que me daba confianza, jugaba prácticamente 40 minutos. Aunque yo tenía cualidades, a veces puedes dar con un entrenador que no te proporcione tantos minutos. Como es normal, también uno momentos malos. Pero eso lo olvidas y te quedas con lo positivo. Por ejemplo, cuando competíamos a nivel europeo no solo nos limitábamos a jugar:  nos permitía conocer las ciudades y sus culturas”, reconoce Moliné.

La psicóloga también elogia la labor que hizo Apeles por brindarle oportunidades a las deportistas en el archipiélago canario. “Un aspecto importante es su apuesta por el talento de las jóvenes en Canarias. En esa época, el objetivo era conseguir que las niñas progresasen hasta salir a competir fuera de la isla. Hay que enfatizar que, en aquel entonces, tampoco tenía todas las herramientas en el plano federativo que existen en la actualidad. Él luchó en un período en el que las mujeres no tenían tantas oportunidades ni protagonismo, lo cual tiene más mérito”, indica.

Asimismo, añade: “En ese sentido, Paco Apeles es un defensor de la mujer. Él hacía llegar a la Península información sobre las jugadoras y les enviaba el material disponible. En esa etapa no estábamos al nivel en el que se encuentra ahora el baloncesto femenino. Quizás ahora cuesta un poco menos por los éxitos que está teniendo la Selección y el trabajo de la Federación Española de Baloncesto. A esto se suma el avance de Internet y las redes sociales. También los ojeadores cuentan con más herramientas a su alcance”.

En el apartado anecdótico, rememora cómo al entrenador se le rompió el pantalón mientras dirigía un encuentro. “Se agachó y se le rajó el pantalón. Durante el partido intentó disimular todo lo que pudo. Cuando terminó, nos reímos del suceso bastante”.

También recuerda con cariño los desplazamientos, en los que Apeles escuchaba el disco de Carlos Vives Clásicos de la provincia. “Hay una canción en concreto, La gota fría, que siempre que la escucho me viene Paco a la mente”, sostiene entre risas.

Yolanda Moliné resalta el trabajo que sigue realizando Apeles en el Club Baloncesto Adareva Tenerife. “A pesar de la edad que tiene, sigue contribuyendo al avance del baloncesto en Canarias. Lejos de pensar en retirarse, sigue con sus ganas, ímpetu y lucha por alcanzar sus objetivos”, concluye.

Julia Gureeva: “Es una persona a la que merece la pena conocer”

Julia Gureeva junto a su compañera Yolanda Moliné, durante su etapa en el Cepsa Tenerife | Cedida

Julia Gureeva guarda un grato recuerdo de su experiencia en el Cepsa Tenerife, en gran medida gracias a Paco Apeles.  

 “Cuando llegué a Tenerife no hablaba español. Para mí era difícil, pero ahora es mi segundo idioma. Paco Apeles encontró el camino para enseñarme a sacar todo lo que quería de mí. Hasta hoy tenemos una relación excelente, seguimos en contacto. Es una persona a la que merece la pena conocer. Uno de los aspectos que más me gusta de él es que es atento. Por eso, cuando llegué a Tenerife me sentí acogida. Incluso cuando mi madre vino por primera vez para conocer la isla y estar un tiempo conmigo, Paco hizo todo lo posible para que ella también se sintiera bien. Por ejemplo, nos invitó a comer. La grandeza de las personas está en los pequeños detalles”, declara para Columna Cero.  

Centrándose en su labor como técnico, reconoce que es estricto. Asimismo, destaca su empatía y generosidad.

 “Es un entrenador al que no solo le importan los factores deportivos, se preocupa por saber cómo están los demás. Eso se agradece mucho. Como técnico tiene mucho carácter, eso me ha gustado siempre. Además, es muy profesional y disciplinado. Procuraba que estuviésemos juntas como equipo, trabajando en grupo. Tuvimos entrenamientos muy interesantes. No me costó nada adaptarme a su juego. De hecho, jugué bien ese año tuve una historia muy bonita."

Por otra parte, asegura que su trabajo ha contribuido a la lucha de la equidad en el deporte. “Desde que lo conocí, ha luchado por conseguir la igualdad en el baloncesto. Él entrenaba tanto a hombres como mujeres. Y que conste nosotras no somos fáciles, creo que incluso damos más caña. En la actualidad, vemos como salen a la luz cosas bastantes feas de algunos entrenadores. Eso no me gusta”, explica.

En esta misma línea, añade: “Gracias a Dios durante mis carreras tuve buenos entrenadores como él que jamás me faltaron el respeto. Aparte de jugadoras, somos mujeres. No deben tratar mal a nadie, todos somos personas. Paco jamás ha tenido este tipo de comportamiento. Él nos apoyaba, a pesar de que a veces tuviésemos nuestros días más sensibles. No solo se ocupaba de los entrenamientos y partidos, le importaba nuestras vidas en el buen sentido. Hacen falta más entrenadores como él. Siempre ha estado vinculado con el baloncesto y pienso que estará en una cancha toda su vida. ¡No me lo imagino jubilado!”.

Por otro lado, rememora una de las muchas anécdotas que vivió durante su etapa como jugadora con el entrenador tinerfeño. “Nunca me olvidaré que la primera palabra que aprendí en español fue mañana, porque si pasaba algo en el equipo y tenía algo que arreglar Paco siempre nos decía que lo haría al día siguiente. Y así era”.

Para finalizar, señala: “Estoy muy agradecida a Paco Apeles por haberme traído a Tenerife. Al final, me enamoré de la isla. ¡Espero estar aquí toda mi vida!”.

Alejandro Martínez Plasencia: “Todos alrededor de la figura de Paco crecimos como entrenadores y personas”

 Apeles y Martínez durante su etapa en el Cepsa Tenerife | Cedida

Vinculado toda su trayectoria a los equipos de base de Tenerife, Alejandro Martínez formó parte del prestigioso Cepsa Tenerife. “Paco Apeles era el director deportivo del Hispano Británico y casi todos los entrenadores de allí también lo éramos en el Cepsa. Un núcleo importante de jugadoras salía de ese colegio, así como de otros como el Generalísimo Franco, Dominicas, Luther King, Nuryana, etc. En el curso 1992/93 quiso dedicarse a otras funciones, como a la de presidente que ya ejercía desde hace años y a estar más con la cantera. Fue entonces cuando me nombró como técnico”, recuerda el entrenador.

Centrándose en la faceta de Apeles como presidente, matiza: “Se entregaba en vida y alma al club. Vivía las 24 horas del día pensando tanto en el club como en cómo poder gestionar recursos, el tema de las subvenciones, de viajes, viendo jugadoras tanto locales como algunas que fichamos de fuera como extranjeras (en muchos casos arriesgando su propio patrimonio personal). Perdía más dinero del que ganaba”.

Plasencia admite que Apeles tiene una furgoneta de nueve plazas que utilizaban para llevar a las jugadoras a todos lados. “Una vez que acababan los entrenamientos era habitual que para que las jugadoras no perdieran tiempo de estudio les acercábamos a sus casas. Algunas vivían cerca y otras más lejos. Todos alrededor de la figura de Paco crecimos mucho como entrenadores, personas y gente de baloncesto. En mi caso particular, estoy seguro de que muchos de mis compañeros en esa época están igualmente agradecidos a Paco porque fue un gran mentor para todos, especialmente en el baloncesto femenino, al igual que lo fueron José Carlos Hernández Rizo, Felipe Coello y Bite Senante”, puntualiza.

En esta línea, añade: “Hay pocas personas que sepan más de baloncesto que él, que conozcan más jugadoras a nivel nacional en su faceta como jefe de equipo con las selecciones nacionales. Suele ir todos los años a los campeonatos de España que se celebran, tanto en infantil, cadete como junior. Eso le abre un abanico de conocimiento de jugadoras y entrenadores muy grandes, eso siempre ha sido muy valorado por parte de la Federación Española de Baloncesto, sobretodo en la época que estaba Angel Palmi como director técnico. Con Paco viajar a cualquier cancha de baloncesto de España o campeonato o evento de baloncesto es un lujo porque te da la oportunidad de conocer a muchísima gente que viene a saludarlo y en eso es muy abierto y enseguida te presenta a todo el mundo”.

Tenerife vivía momentos de máximo esplendor para el baloncesto, que se evidenciaría en el estreno del Cepsa en la Copa Liliana Ronchetti. “Poder participar en Europa un equipo como el nuestro fue algo muy importante y pudimos fichar a jugadoras de gran nivel, como a Danira Nakic). No me atrevo a decir que fue la época más brillante del baloncesto femenino, porque cada época, temporada y club tiene su historia, dificultades, sus diferentes movidas, pero sin duda fue una de las épocas más brillantes del baloncesto tinerfeño a nivel femenino y masculino”, considera.

Uno de los partidos más polémicos fue en las semifinales europeas ante el Parma. El conjunto chicharrero sintió que el arbitraje había sido desfavorable. “Cualquiera que vea el vídeo del partido puede corroborar que no fue justo. Recuerdo la anécdota de que Paco tiró la cartera en la mesa de los árbitros y del delegado FIBA.  El nivel de disgusto era tan grande como para hacer eso que cuando lo haces sabes que lo mínimo que te cae es una técnica y que, con muchas probabilidades, te pueden expulsar del partido y llevarte alguna sanción. También que no pasara nada de eso da a entender que quizá Paco tenía un poco de razón en sus quejas, pese a que las formas no fueron las más adecuadas. El daño ya estaba hecho y la derrota fue para nosotros”, declara.

Cabe destacar la apuesta por el trabajo de las jóvenes en Canarias, dejando en un segundo plano a las extranjeras. “Ahora con la globalización, vienen deportistas de todos los lugares. El otro día leí un artículo sobre que en un determinado equipo de la Liga Endesa no había ningún jugador español, solamente había cuatro naturalizados. Eso es bastante desilusionante: cuando España es una potencia a nivel europeo en cuanto a medallas en etapas de formación. Hemos acabado veranos con las seis selecciones teniendo medallas. Que luego todos no tengan salida es un poco deprimente, tanto para esos propios deportistas como sus entrenadores al ver que todo su trabajo se queda ahí. Sigo pensando que hace falta una categoría intermedia entre juniors y seniors. Que cuando cumplas 19 años ya puedas competir con gente de 29 o 35 es un choque muy grande. Actualmente, no sé si en la isla hay jugadoras para tener una plantilla completa con jugadoras de Tenerife en Liga Femenina 2 y Liga Femenina Endesa, pero me gustaría que así fuera. No es fácil llegar arriba, si no vamos a mirar otros equipos de España pasa lo mismo”.

En 2019, Plasencia coincidió de nuevo con en el CB Adareva Tenerife, donde actualmente ejerce de director deportivo. “Cuando vine de Palencia tras cortar el contrato de mutuo acuerdo, solía acercarme caminando a ver al Vega Lagunera Adareva porque vivo cerca del Complejo Deportivo Islas Canarias. Tras los partidos, iba con Paco a tomar algo. Él junto a Santiago Luque y Ruth Caballero me ofrecieron llevar a los equipos junior y senior. Vi entrenar a los grupos, creyendo que podía ayudar y decidimos que era una buena oportunidad de seguir entrenando. Al final, hicimos un buen campeonato de España e hicimos una buena Fase de Ascenso. Espero que tanto el actual entrenador, Antonio Cañamero, como el resto de miembros del cuerpo técnico atiendan a los consejos de Paco. No hay que dejar en saco roto cualquier recomendación que te haga”, expresa.

Martínez admite que tiene una gran amistad con Apeles y que suele quedar con él cuando aterriza en Tenerife. “A los dos nos gusta comer bien y siempre que coincidimos rara vez es delante de una mesa que no sea de un restaurante. Es de las primeras personas con las que contacto cuando llego a Tenerife y siempre nos pegamos bastantes homenajes. Me gusta ponerme al día de cómo van las competiciones y de sus ideas sobre sistemas de competición. Tenemos debates bastantes interesantes, enriquecedores y en muchas ocasiones te abren los ojos. Es un hermano mayor para mí. Siempre me ha dado buenos consejos, me ha apretado cuando tenía que hacerlo siendo entrenador”, confiesa.

Para finalizar, afirma: “Sería una completa estupidez que los clubs o la Federación de Tenerife vean que Paco sigue en la isla y no lo aprovechasen. Lo veo todos los días en una cancha viendo entrenamientos, teniendo ideas de sistemas de competición, calendarios, etc. ¡No lo veo retirándose! Mientras su cuerpo aguante, va a estar ahí como un campeón. El día que vaya a un partido de baloncesto femenino y él no esté, me iré al cementerio Santa Lastenia porque estará metido en una caja. Suena fuerte, pero es así. Tener a Paco en el baloncesto es un lujo y espero seguir disfrutando de él durante muchos años”.

José Ignacio Hernández: “Es un amante del baloncesto y eso hace que todo lo haga con pasión”

Hernández y Apeles durante un viaje | Cedida 

Durante su trayectoria en la Federación Española de Baloncesto, José Ignacio Hernández ha coincidido con Paco Apeles en diversas ocasiones. Ambos han formado parte del staff técnico de la institución en la categoría U-16 femenina, logrando un historial extraordinario. “Destacaría su cercanía, colaboración y apoyo tanto con los técnicos como de las jugadoras. Paco es un amante del baloncesto y eso hace que todo lo haga con pasión”, señala. 

En el palmarés de Hernández sobresale el Mundial de República Checa en 2010. Con una plantilla formada por jugadoras de la talla de Amaya Valdemoro, Elisa Aguilar, Alba Torrens, Laura Nicholls y Sancho Lyttle España le plantó acara a Estados Unidos para conseguir un bronce con sabor a oro. 

"Fue histórico, al ser la primera medalla en un Mundial para nuestro baloncesto. Fue especial poder disfrutar de las grandes jugadoras veteranas que ya se acercaban a su fin y de las jóvenes que emergían con fuerza (que han sido claves en los éxitos desde entonces hasta hoy”, comenta.

Por otra parte, asegura: “El deporte es presente y muchas veces nos olvidamos del pasado. Aunque siempre hay personas e instituciones con buena memoria para agradecer y valorar como se merece el trabajo realizado por personas como Apeles. Está dispuesto a darlo todo por los demás y ayudarte cuando lo necesitas. Además, pone alegría y buen humor a la vida”.

Para terminar, recuerda uno de los momentos más especiales que vivió con él. “La anécdota más inolvidable fue en el Europeo U16 de Polonia en 2008. La celebración fue tan especial que creo que los dos junto a Mario López no habríamos querido que terminara esa noche nunca”, concluye.

Fotografía grupal del Cepsa Tenerife | Cedida