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El Clarinos llevaba a sus jugadoras a restaurantes de comida rápida en los viajes

Por LOIDA ESCUELA CABEZA. 03/09/2020

Una dieta sana y equilibrada es vital para la salud de los deportistas, por lo que sorprende que un club se decante por la considerada «comida basura».

La plantilla morada del curso 2015/16 durante un viaje | CDB Clarinos de La Laguna

La plantilla morada del curso 2015/16 durante un viaje | CDB Clarinos de La Laguna

Es evidente que llevar una dieta sana y equilibrada es fundamental para que los deportistas puedan rendir al máximo nivel. Tanto es así que una buena dieta puede servir para prevenir las lesiones. A esto se suma que el deporte consume mucha energías y recursos necesarios para el cuerpo, por lo que resulta vital conocer las claves nutricionales para que el organismo no sufra más de lo debido.

Recientemente una serie de jugadoras de baloncesto han contado en los medios de comunicación sus experiencias en el CDB Clarinos de La Laguna, entidad presidida por Claudio García del Castillo. Todos los testimonios coinciden en que el entrenador e hijo del dirigente, Claudio García, tuvo un comportamiento inapropiado basado en insultos hacia las jugadoras y hasta algunas afirmaron haber sufrido tratos vejatorios por su parte.

Por el momento, son nueve las jugadoras que han roto la ley del silencio que parece haber predominado en la entidad deportiva desde 2014, año de su fundación: Laura Chahrour, Sara Djassi, Kayla Woodward, Graciela Díaz, Natasa Mijatovic, Claudia Aponte, Stephanie Jensen, Valerie Avebe y Duna González

En una entrevista concedida en exclusiva a Columna Cero, Duna González explica un nuevo dato que tenía lugar durante los desplazamientos. Durante los viajes que el equipo realizaba para enfrentarse a sus adversarios en las diversas jornadas, las jugadoras no tenían precisamente la mejor alimentación.

«Durante los viajes a la Península, nos llevaban a comer a sitios de comida rápida como el Burger King y McDonald's. Aunque nosotras no teníamos nada en contra de estos establecimientos, en el club sabían que yo soy vegetariana y que otras compañeras no podían comer carne o cerdo por su religión o carne», manifiesta la base tinerfeña que alternaba el equipo júnior con el sénior.

Al parecer, esto no solo tuvo lugar en un momento puntual. Hay otras jugadoras que han corroborado que esto solía ser algo habitual. Pese a no tener nada en contra de estos negocios, puntualizan que no le parecía adecuado comer constantemente estos alimentos por las consecuencias negativas que pueden producirse en su salud. Al respecto, consideran que se podría haber variado más yendo a otros locales.

«La situación de la dieta en los viajes hacía que cambiase mis hábitos alimenticios en ese momento, porque yo no me alimento a base de comida rápida. Algunas veces yo iba a otros establecimientos. En el club sabían nuestras preferencias. Como conté en mi carta abierta, al día siguiente del partido contra Cáceres Claudio García estaba enfadado y no compró comida para mí adrede: sabía que yo no me alimentaba en sitios de comida rápida. Yo pensaba que era por la relación distante que teníamos por lo que había pasado anteriormente», señala Sara Djassi.  

Por su parte, Graciela Díaz añade: «Yo no quise entrar en esos detalles porque me da vergüenza que siendo deportistas de
élite no llevásemos una alimentación sana y equilibrada
».

En este contexto, otras jugadoras optaban por llevar sus propios sustentos en táperes. Es necesario enfatizar que en la entidad deportiva eran conscientes de esto, pero seguían acudiendo habitualmente a sitios donde la carne y el pescado eran las principales ofertas gastronómicas.