Maite Cazorla, el factor indispensable de un equipo campeón

Ha debutado en LF Endesa después de su aventura en la NCAA, disputar sus primeros partidos en la Selección Femenina y la WNBA, y sus cinco oros en selecciones de formación.

En seis meses ha demostrado sus cualidades: ser un factor diferencial para cualquier equipo que quiera ser campeón| @NPhoto-AlbertoNevado/FEB
En seis meses ha demostrado sus cualidades: ser un factor diferencial para cualquier equipo que quiera ser campeón| @NPhoto-AlbertoNevado/FEB

ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB
 

En los últimos doce meses Maite Cazorla ha disputado una Final Four de la NCAA, ha debutado en la WNBA, en la Liga Femenina Endesa, en la Selección Femenina, y ha logrado su primer título de Copa de la Reina. Un viaje vertiginoso que está llevando con más madurez de lo que dice la fecha de nacimiento de su carnet de identidad.

En un reportaje en redes sociales de la FEB Cazorla afirmaba que “el trabajo tiene su esfuerzo y su sacrificio, pero es la única forma de conseguir tu objetivo.” Algo parecido a lo que tiene publicado en su perfil de Twitter: “Ni siquiera en el diccionario encontrarás el éxito antes del esfuerzo”. Con esa máxima, Maite Cazorla está completando una muy buena temporada de debut en LF Endesa.

Si vemos fríamente sus estadísticas, Cazorla ha jugado 26 partidos, 22 de Liga Regular, la Supercopa y los tres de la Copa, con unas medias de 5.8 puntos por partido, 2.1 asistencias, 1.1 rebote y 1.0 recuperaciones, con un 50% de acierto en tiros de dos y 37% en triples. Si las ponemos en contexto, vemos que esos números los hace siendo “rookie”, teniendo 22 años y en un equipo con jugadoras de muchísimo talento (como es norma habitual en su corta carrera).

Resulta significativo que Miguel Ángel Ortega combine frecuentemente en pista a Silvia Domínguez y a Maite, más para que la de Montgat no ‘robe’ minutos a la canaria que por llevar a Maite a jugar en la posición de dos. También es un hecho que en los partidos importantes la canaria está más minutos en pista que en choques resueltos antes de tiempo. En los tres encuentros de la Copa de la Reina de Salamanca jugó un promedio de casi 25 minutos, un registro sólo por detrás del de sus compañeras Laura Gil y Jewell Loyd.

En la presentación de la canaria, en el mes de septiembre, Jorge Recio, presidente del Perfumerías Avenida, afirmó que “era una jugadora que Miguel la tenía entre ceja y ceja desde hace tiempo”. El técnico de Hospitalet aseguró ese mismo día que es “el tipo de jugadoras necesarias para hacer un equipo campeón. Con jugadoras como ella tenemos que construir un equipo referente con presencia continua en Final Four, jugadoras que hagan su historia de crecimiento con nosotros.”

No es la opinión de Ortega. Kelly Graves, su entrenador en Oregon, afirmó en el emotivo discurso de despedida que “es una jugadora increíble y hace mejor a todas sus compañeras.” José Ignacio Hernández, director técnico de la FEB y entrenador de la U20 con la que Maite fue campeona de Europa asegura que “en los momentos difíciles siempre aparece. Tiene ese gen competitivo de la jugadora española.”

Maite Cazorla es mucho más que sus números estadísticos. Una pieza clave para formar un equipo campeón. Y de ganar sabe mucho. Tiene en su palmarés cinco oros en selecciones de formación: dos en Europeos U16 (Hungría 2012 y Bulgaria 2013), uno más en Europeo U18 (Celje 2015), y dos más en Europeos U20 (Matosinhos 2016 y 2017), a los que añade una plata en el Mundial U17 de 2014.

El año pasado se convirtió en la primera española en disputar una Final Four de la NCAA con las Ducks y es una de las últimas jugadoras en entrar en el roster de la Selección Femenina que está haciendo historia en los últimos años. Con hermanos mayores que han completado una buena trayectoria en ACB, Maite lleva, a sus 22 años, ocho fuera de casa. Salió todavía en categoría infantil para el Centro de Tecnificación de Siglo XXI. Cuatro años en Barcelona, disputando hasta 75 partidos en LF2, para vivir los cuatro siguientes en la Universidad de Oregon, a 150 kilómetros al sur de Portland.

Ahora, afincada en Salamanca, afirmó en zona mixta del Multiusos Sánchez Paraíso después de ganar su primer título de Copa: “Estoy muy contenta, además no habíamos conseguido ganar todavía a Girona esta temporada y eso es una motivación extra". El primer título en competición nacional para una jugadora con el gen ganador en su ADN.