DEPORTES | ATLÉTICO DE MADRID: EL ADIÓS DE GODÍN

Crónica de una despedida: “Un gol en la memoria, un faraón para la historia”

Por JUAN SALINAS. 12/05/2019

Diego Godín se despide de su familia colchonera. Hoy se marcha algo más que un capitán, se va una pieza identitaria fundamental, al igual que se fueron el Calderón o el antiguo escudo.

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Diego Godín homenajeado por la familia del Atlético de Madrid.

La penúltima jornada de Liga, la última en el Wanda Metropolitano, volvía a servir de homenaje para despedir a otra leyenda. Primero fue Torres, luego Gabi, y ahora Godín. En dos años, tres estrellas del conjunto rojiblanco dicen adiós con lágrimas en los ojos.

En la tarde de hoy, en la cual el Atleti se midió al Sevilla, Diego Godín hizo la travesía con el autobús del equipo. El uruguayo presagiaba a través su ventanilla lo que iba a ser un día de emociones, un día de recuerdos, de miradas nostálgicas, de reconocimiento, de cariño. Su último camino a vestuarios, su última vez calzándose las medias rojas, su último calentamiento. Y la última vez que iba a vestir la camiseta rojiblanca rodeado de su gente, de su afición. A sus espaldas, nueve temporadas y ocho trofeos. 387 encuentros, todos y cada uno de ellos en los que el uruguayo peleó con orgullo colchonero.

La afición colchonera está acostumbrada a las despedidas, pero quizá la de esta tarde dominical significaba aún más que las anteriores. Y es que Godín es historia del Atlético de Madrid, una insignia que representa de forma paradigmática los valores y sentimiento de este equipo. Por eso, hoy se marcha algo más que un capitán, se va una pieza identitaria fundamental, al igual que se fueron el Calderón o el antiguo escudo. Sus compañeros también lo saben, por ello Antoine Griezmann dejó en el armario la sudadera del equipo y decidió vestir la camiseta de su querido amigo de camino al estadio.

EL LEGADO DE ‘EL FARAÓN’

Y ‘El Faraón’ saltó al verde. Lo hizo con la afición coreando su nombre. Ocupó su posición en la retaguardia. Su misión, la de siempre, capitanear la defensa del Atlético de Madrid. Demostró entrega, coraje y corazón. Subió a rematar de cabeza, quizá en su mente dibujaba aquel testarazo suyo que valió una Liga contra el Barça. “Qué mejor cierre”, pensaría. Combatió con el portero rival sin seguro pensar en los dientes que perdió aquella noche contra el Valencia.

No vocifera con el balón en los pies buscando el foco. Lucha en silencio, se calza las botas para hacer el trabajo sucio

Godín ocupa una de esas posiciones menos reconocidas en el fútbol. No es un regateador, tampoco un goleador. No vocifera con el balón en los pies buscando el foco. Lucha en silencio, se calza las botas para hacer el trabajo sucio y a la vez el más determinante en este deporte, no encajar goles. Se le conoce por su capacidad para romper ataques, por anticiparse a cada jugada como si alguien le chivase desde arriba las intenciones de los delanteros. Mete el pie para robar el balón como un cirujano al hacer una incisión. Godín “opera” a corazón abierto, asume riesgos, derrocha valentía. Y apenas falla. Si él no llega, ordena a sus compañeros. Ofrece una seguridad que ha ido adquiriendo con los galones.

CAPITÁN, REFERENTE, MENTOR

El duelo de hoy, intenso, se jugó en las dos áreas, pero fue Koke, otro hombre de la casa, el que adelantó a los rojiblancos ante un Sevilla en lucha por meterse en puestos Champions. En la celebración, el mediocampista buscó a Godín para fundirse en un abrazo con él. Dos generaciones fundidas en una imagen. Un Koke recibiendo el relevo en la capitanía de su mentor.

Y junto a Godín, el equipo entero luchó por mantener la diferencia en el marcador. Generó ocasiones, le anularon goles por fuera de juego y también supo aguantar las embestidas sevillistas. El trabajo en la zaga de Juanfran y Filipe Luis resultó trascendental. Y el joven Montero, que acompañó a Godín en la defensa, supo aprovechar los minutos para poder beber de la veteranía y experiencia de uno de los mejores centrales del mundo.

CORAJE Y CORAZÓN

A pesar de todo, el Sevilla y su sed de puntos consiguieron penetrar la meta de Oblak. Pero poco importaba ya, el Metropolitano por ese entonces se erigía en un coliseo al que homenajear a los gladiadores que se dejan el alma por los colores. Tras el pitido final, nadie abandonó sus asientos. Todos querían despedir a Diego Godín.

El homenaje lo inauguró otra gran leyenda rojiblanca, Luis Pereira, que le hizo entrega al uruguayo de una placa conmemorativa por su esfuerzo y dedicación. Después, Koke le dedicó unas palabras: “Diego es la viva imagen del coraje y corazón de este club”. Y por último, el gran protagonista se dirigió, con lágrimas en los ojos, a su afición y a su familia colchonera: “Vine de muy lejos y me han hecho sentir como en casa desde el primer día, hoy se despide el Godín futbolista pero queda para siempre un aficionado más. Gracias a todos”, concluyó.

Quizá vendrán jugadores mejores, pero hoy se ha ido uno de los irremplazables.











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