martes, 22 de junio de 2021

“Juego de tronos”: referencias históricas, parte I

“Juego de tronos”, de J.R.R. Martin podrá ser una historia fantástica pero ¿sabías que el autor se inspiró en algunos hechos reales? ¿no crees? Te sorprenderás


“Juego de tronos”: referencias  históricas, parte I
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“Juego de tronos”. A estas alturas, queda muy poca gente que no reconozca ese título. La obra, de J.R.R. Martin, que fue adaptada a la televisión por HBO, es un referente tanto en la literatura fantástica como en la televisión. Esa lucha de poderes entre las grandes familias de Westeros ha atrapado a mucha gente, lo que le ha permitido seguir cosechando fanáticos alrededor del globo.

Sin embargo, aunque la historia está clasificada dentro del género fantástico, el autor bebió de hechos históricos reales para enriquecer su trama. ¿No crees? Aquí te contamos algunas de ellas.

 

La guerra de las rosas.

Es obvio que el territorio de Westeros está basado, geográficamente, en Inglaterra. Incluso se puede apreciar en un mapa un estrecho que separa al norte, lo que sería Escocia, donde se tiene un “guardián del norte”, el cual depende de un reino en el sur que gobierna toda la isla.

El título de “guardián” era un título medieval que existió. De hecho, había un “guardián de Escocia” y ese título era dado a aquellos nobles y guerreros que destacaron protegiendo  a Escocia. Ese cargo fue otorgado a Robert de Bruce y a William Wallace pero, toda la trama que inspira a "Juego de tronos" está inspirado en “la guerra de las rosas”, la cual fue una serie de guerras civiles que ocurrieron en la Inglaterra del siglo XV, y que enfrentaron a las casas de York y Lancaster. Los York estarían representados por los Stark, mientras que los Lancaster estarían representados, obviamente, por los Lannister. El escudo de armas de los York era un rosa blanca, y la de los Lancaster era una rosa roja, de ahí el nombre de la guerra.

Ambas casas se pelean el trono con los clásicos elementos de peleas dinásticas medievales: madres que participan en intrigas políticas, reyes asesinados, legítimos herederos al trono que se criaban lejos de su casa, etc. Lo interesante de todo esto es que este gran conflicto político, que afectó a toda la sociedad, se solucionó en 1487, cuando ambas casas se unieron dinásticamente en un matrimonio, dando origen a una nueva dinastía: los Tudor, cuyo blasón era una rosa blanca dentro de un rosa roja.

Esta unión de escudo de armas fue una influencia creativa que influyó en el blasón de “la casa de las flores”, los Tyrell. Un paralelismo fácil de deducir sería que, al final de la serie de libros, que está inconclusa, Jon Snow, sí fuera el hijo de Lyana Stark y Raegal Targayren, las casas que motivaron el “Juego de tronos”.

 

El muro.

Gran parte de la trama gira en torno al gran muro, construido en el norte, para proteger los 7 reinos: todo lo que hay al norte del muro, son salvajes, y lo que hay al sur del mismo, o mejor dicho, la tierra que protege de los salvajes, es civilización.

Esto está tomado, directamente, de “El muro de Adriano”: una fortificación defensiva, construida en el año 122 por mandato del emperador Adriano y recorre, de este a oeste, la zona norte de Inglaterra y, más al norte, se erigió un nuevo muro, que comenzó a construirse en el año 142 por mandato del emperador Antonino. Este muro estaba lleno de castillos con torretas, fuertes, fosos, muros y caminos militares, todo ello para mantener a distancia a los antiguos británicos y a los pictos que, de vez en cuando, hacían sus incursiones al territorio.

El propio J. R. R. Martin reconoció en algunas entrevistas que esa fue su gran influencia cuando en 1981, visitando a un amigo en Inglaterra, estaban recorriendo esta zona y se pararon a ver lo que aún queda de “El muro de Adriano” y él se imaginó cómo sería ser un romano ahí, pensado que “aquí se acaba la civilización y, a partir de aquí, hay bárbaros y salvajes (como ellos definían a toda cultura que no fuera la de Roma)”.

 

Fuego Valyrio.

La batalla sobre el “Aguas Negras” cierra el segundo libro y la segunda temporada de “Juego de tronos” y es, sin duda, uno de los momentos más épicos que presentó el autor. Con esa explosión verde en medio de la noche, ideado por Tyrion Lannister, usando una solución combustible que, en la serie, se conoce como “fuego Valyrio”, que puede arder hasta en el agua, quemando así a los marineros que se lancen para salvarse. Incluso, si un personaje está ardiendo y se lanza el agua, arde aún más.

Pues esta arma existió, y se conoce como “fuego Griego” y era, básicamente, una de las armas de destrucción masiva de la edad media y fue usada por lo bizantinos para proteger su ciudad. En el año 941 rechazaron un ataque de hasta 1000 barcos vikingos y se llama “fuego Griego” porque se atribuye esta creación a Arquímedes de Siracusa (287 – 212 A.C.), quien colaboró en la defensa de las ciudades griegas con inventos como lupas gigantes, que hacían reflejar la luz con espejos para reflejar y quemar las velas de los barcos romanos enemigos, o este “fuego Griego”, utilizado también contra los romanos en la defensa de Siracusa en el año 214 A.C. haciendo arder las embarcaciones de la poderosa Roma.

 

La boda roja.

La boda roja es uno de los momentos más impactantes de “Juego de tronos”, pero los fanáticos que conocían la tradición escocesa, quizás si lo vieron venir. Hay dos inspiraciones para la boda roja que se pueden encontrar en la historia europea. La primera, es la masacre de Glencoe, que se produjo en  la madrugada del 13 de febrero de 1692, cuando se ordenó a los clanes de Escocia que dejaran de lado al depuesto rey, Jacobo II, a favor del rey William de Orange.

El clan de los MacDonalds habían pactado su fidelidad a William de Orange pero este documento, que debía ser firmado antes del 1ero de enero de 1692, llegó tarde y los fieles a William no se confiaron, por lo que enviaron a un destacamento de 120 personas  a Glencoe, donde estaban los MacDonalds. Estos los acogieron, les dieron de cenar y se quedaron como huéspedes. Sin embargo, como los seguidores de William seguían desconfiando del clan MacDonalds, estos, durante la noche, mientras dormían los MacDonalds, asesinaron a 38 de ellos mientras que, alrededor de 40 mujeres y niños tuvieron que huir, pero murieron de frío.

La segunda es “la cena negra”, que ocurrió dos siglos antes de la masacre de Glencoe, en 1440, cuando el conde Douglas, de 16 años y su hermano menor fueron invitados a cenar con el rey James II, de 10 años, en el castillo de Edimburgo. Sin embargo, el canciller del joven rey temía que el clan, Black Douglas, se estaba volviendo demasiado fuerte, así que los tres niños tuvieron una cena normal y encantadora, con comida muy rica, hasta que uno de los hombres del canciller, sirvió la cabeza de un jabalí negro cuando los músicos comenzaron a tocar los tambores.

Esa cabeza significaba que los niños, quienes estaban siendo atendidos con todo el protocolo que les correspondía, iban a ser sacados del salón e iban a ser decapitados.

Hasta aquí llegamos con esta primera parte.

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