sábado, 27 de noviembre de 2021

Joe es Cage y viceversa

Esta película es un caos en el mejor sentido de la palabra.


Joe es Cage y viceversa
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Joe es un ex presidiario. Perdido en la América profunda y rural intenta pasar desapercibido, intentado no meterse en problemas. Gary es un chaval de quince que ha llegado a la ciudad junto a su familia. Su padre, un hombre de edad avanzada y con grandes problemas con alcohol. Sin ellos saberlo, el futuro de Joe y Gary tomaran un mismo camino.

“Joe” es una de esas películas que te golpea hasta dejarte caos. Un caos, en el mejor sentido de palabra, que llega al ver las posibilidades interpretativas que todavía puede ofrecer el ganador del Oscar Nicolas Cage (El motorista fantasma, contrarreloj) cuando le saben dirigir. Un caos también porque un servidor desconocía la faceta de su director, David Gordon Green (Superfumados) por ser un “constructor de atmósferas” realmente acojonante. Por todo ello, podemos estar hablando de un título de biblioteca cinéfila. Una gozada.

Podemos estar hablando de uno de los mejores papeles de Nicolas Cage de los últimos diez años

Entre el gran público, la carrera de Gordon Green viene manchada por títulos como “Caballeros, princesas y otras bestias” o “El canguro”. Si retrocedemos a sus orígenes encontramos “joyitas” como “All the real girls”, “George Washington” y más recientemente “Prince Avalanche”. Su nuevo trabajo pertenece a este último grupo y toma como material la novela homónima de Larry Brown (1951-2004) que con precisión quirúrgica adaptada Gary Hawkins en su primer trabajo en el largometraje. Hawkins junto a una milimétrica realización crean un caldo de cultivo en donde, a pesar de que el espectador intuye pasado unos poco minutos el fatal desenlace, continua impertérrito sus casi dos horas.

El compositor David Wingo (MUD, Take Shelte), habitual en la filmografía del director, a través de un trabajo sutil se encarga de arropar todo el metraje.

Podemos estar hablando de uno de los mejores papeles de Nicolas Cage de los últimos diez años. Por diversos motivos económicos la carrera de “Nic” se ha visto truncado, echando por tierra títulos como “Leaving las Vegas” (Mike Figgis, 1995), “Corazón salvaje” (David Lynch, 1990), “Los impostores” (Ridley Scott, 2003), “Al límite” (Martin Scorsese, 1999) o “Adaptation (El ladrón de orquídeas)” (Spike Jonze, 2002). Cage, despojado del histrionismo más ridículo, demuestra que puede defender un papel y hacerlo suyo, predominando más el gesto que la palabra lo que arroja más mérito sobre el actor. A su lado un jovencísimo Tye Sheridan que fue premiado en Venecia y que arrastra trabajos como “El árbol de la vida” (Terrence Malick, 2011) y “Mud” (Jeff Nichols, 1978) arroja un prometedor futuro. Por último destacar el escalofriante trabajo de Gary Poulter, un vagabundo que el propio director le recomendó presentarse al casting y que desgraciadamente falleció poco después de acabar el rodaje.

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