miércoles, 22 de septiembre de 2021

Madrid declara Bien de Interés Cultural el ‘Retrato de Francisco de Pisa’, obra de El Greco

De gran calidad artística y técnica, sobresale por su rareza al ser un retrato de pequeño formato.


Madrid declara Bien de Interés Cultural el ‘Retrato de Francisco de Pisa’,  obra de El Greco
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El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha tomado la decisión de declarar Bien de Interés Cultural (BIC) la pintura ‘Retrato de Francisco de Pisa’, que los expertos atribuyen a Domenikos Theotokopoulos, El Greco.

La obra reúne valores de interés histórico, iconográfico y artístico suficientes para ser declarados BIC y destaca por su gran calidad artística y técnica. Los especialistas coinciden en enfatizar que este cuadro sobresale también por su rareza, puesto que existen muy pocos retratos en pequeño formato o miniaturas que puedan atribuirse a El Greco.

La pintura objeto de la declaración es una miniatura que simboliza una figura masculina de avanzada edad, de medio cuerpo, situado en posición frontal y ligeramente girado a la derecha. El personaje retratado muestra bigote y barba blanca puntiaguda, pelo canoso y corto, y viste un abrigo en color negro, a la altura del cuello una cenefa blanca.

La pintura de El Greco se encuentra en buen estado de conservación –pertenece a una colección privada-, y se enmarca en el contexto del género del retrato en miniatura del Siglo de Oro español.

El retratado, un ilustre intelectual de la época

El retratado es Francisco de Pisa (1534-1588), uno de los ilustres intelectuales de la época del pintor y gran amigo suyo, capellán mayor de la Capilla Mozárabe de la Catedral de Toledo, doctor en Derecho canónico y catedrático de Sagrada Escritura en el Colegio de Santa Catalina, deán de las Facultades de Teología y Artes Liberales de la Universidad, historiador y cronista de Toledo.

Domenikos Theotokopoulos, conocido como El Greco, (1541-1617) es uno de los mayores pintores de la Historia del Arte. Artista refinado y minoritario, destacó en vida por su singularidad en el panorama europeo de su época, su personalidad difícil y su peculiar manera de entender el arte.

De origen cretense, su vida transcurrió en tres países europeos (Grecia, Italia y España), lo que se tradujo en un estilo polivalente muy personal surgido de contextos culturales muy diferentes.

Formado dentro de los parámetros tradicionales de la pintura postbizantina, en 1567 abandona su país para conocer en Italia el arte de Tiziano, Tintoretto, Rafael y Miguel Angel. Una década después, en 1577, se traslada a España, animado quizás por el deseo de trabajar para la Corte española en la decoración de El Escorial. Acabó estableciéndose en Toledo, donde viviría hasta su muerte.

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Autor

Loida Cabeza

Periodista y directora de comunicación.

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