viernes, 3 de diciembre de 2021

Abuelos compañeros de vivienda: compartir, ayudar y acompañar

Un profesor de biología jubilado ha sembrado la semilla de la vivienda compartida en Roquetas de Mar, para evitar soledad, asilos y dependencia decisional. Más de 20 personas se han sumado.


Abuelos compañeros de vivienda: compartir, ayudar y acompañar
  • whatsapp
  • linkedin

Hace unos años que Salvador Ruiz dejó su profesión, como profesor de biología en el IES Sabinar de Roquetas de Mar, sin embargo su vocación siempre lo acompaña pues imparte clases de español a inmigrantes, como voluntario de Cruz Roja. Este hombre de actitud serena tiene un proyecto de cohousing, o vivienda compartida, también conocido como jubilar.

Queremos hacer una comunidad para compartir vida, aunque nuestra cultura es muy poco dada a cambiar una vivienda en propiedad por otra en “cesión de uso”. Aquí la vivienda es un patrimonio, un seguro que se deja a los hijos. Es cuestión de cambiar la mentalidad”, dice Ruiz.

“Se ha sembrado ahora hay que esperar a que germine, la germinación puede ser mañana o como el bambú dentro de 7 años.” Ruiz utiliza este símil tan de su gremio para describir las sensaciones después de haber hecho varias reuniones informativas, para formar un grupo, donde los caracteres sean compatibles antes de empezar la convivencia.

“Hay que ser un poco contracultura o antisistema para hacer esto. La gente que triunfa en estos proyectos son quienes han formado parte durante toda su vida de movimientos y asociaciones vecinales, personas comprometidas.” Sentencia el antiguo profesor, consciente de lo difícil que es llevar a término el jubilar.

¿Cuáles son las principales ventajas que ofrece?

La principal es que evita la soledad y la dependencia decisional; queremos llegar a esta etapa siendo dueños de nuestra vida. No podemos evitar la dependencia funcional, pero a veces ocurre que cuando te ayudan, te infantilizan y toman las decisiones por ti también; no queremos que ocurra esto, necesitamos que nos acompañen, no que nos tutelen.

Otra ventaja es que la vida en comunidad aumenta la resiliencia, la capacidad de superar las crisis a las que nos enfrentamos. Todo va mejor entre amigos.

¿El cohousing trata es de crear una filosofía?

Exactamente es una filosofía de acompañamiento, compartir, de ayuda mutua. En cualquier cohousing hay grupos de trabajo, jardinería, atención a los nuevos, decoración, cocina, de todo. Todas las decisiones son consensuadas. La idea esencial es crear un grupo, aunque hay gente que comente el error de empezar por la compra del edificio o del solar para construir.

¿El grupo se crea a través de actividades de convivencia?

No son sólo actividades de convivencia sino Talleres en los cuales nos conocemos y aprendemos a vivir en comunidad. Los creadores del cohousing moderno aconsejan un asesor externo, un experto que guíe.

En la construcción debemos contar con lugares comunes como el comedor, la lavandería, la sala de reuniones, la cocina, etc. Como zonas de convivencia, pero también gozamos de intimidad en el apartamento.

Es necesario ayudarse entre sí y realizar labores de co-cuidado con aquellos que, inevitablemente, van teniendo algún problema.

Todas las normas que nos van a permitir convivir en armonía tienen que estar recogidas en los estatutos, que son la piedra angular del jubilar.

¿Cómo se sustenta económicamente?

El grupo se sustenta con las aportaciones de los cooperativistas. En los proyectos que están funcionando se estima que, aparte de la inversión en la compra del terreno y la construcción del complejo, mensualmente hay unos gastos que oscilan entre 700 y 1000 €/mes y persona, (1000-1300 €/mes y pareja). Siendo una cantidad importante es mucho menor que lo que costaría la estancia en una residencia geriátrica privada, en un senior resort o, en un piso tutelado.

Esta cuota incluye un fondo de previsión que pretende cubrir las necesidades que surjan cuando comencemos a tener problemas de dependencia.

¿Cómo sería el proyecto de Roquetas de Mar?

Eso lo tiene que decidir el grupo, pero hay unas líneas básicas. En las construcciones siempre se busca la interacción entre los vecinos, los coches no entran en el jubilar a no ser que sea para descargar, de manera que tengas que caminar el corto trayecto hasta tu casa o apartamento, lo que facilita que te encuentres siempre con alguien.

Como dato curioso, en el manual del cohousing aconsejan cómo tiene que ser los apartamentos: el comedor y la cocina deben de estar de cara a la calle y con cristaleras grandes de manera que la gente te vea, la zona de los dormitorios detrás, que sea más íntima. En resumen, el diseño favorece la interacción.

¿Cuál es la forma de organización?

Es una cooperativa y se rige por los mismos principios. El consejo rector y la asamblea toman las decisiones. En cuanto a los cuidados y servicios que se ofrecen va por fases. Al principio no se necesitaría personal sanitario, ni auxiliares, sino limpiadores, cocinero, etc. Después de 10 o 15 años se empezaría con los co-cuidados. Por ejemplo, hay gente que dice “yo no cambio un pañal” y no es necesario, para eso hay un profesional. Además, el enfermo agradece que sea un profesional, no alguien a quien conoce de toda la vida.

¿Se trata de hacer la última etapa de la vida más digna?

Absolutamente, la pregunta que hay que hacerse es ¿qué quiero ser de mayor? Esa que te hacían cuando eras pequeño y no tenías elementos de juicio, pero yo ahora sí me la planteo. Porque ahora lo que quiero es ser libre en cuanto a poder tomar mis propias decisiones, ser querido en cuanto a gozar de un entorno de afecto agradable, y ser respetado, en definitiva, vivir dignamente en esta fase de mi vida.

  • whatsapp
  • linkedin

Te puede interesar