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CULTURA | ENTREVISTA CARLOS VERMUT

Carlos Vermut: "Me gusta trabajar con símbolos para hacer partícipe al espectador de mis películas"

Por LAURA ALFARO PINEDO. 25/10/2018

Tras cuatro años del estreno de la proclamada y premiada "Magical Girl", Carlos Vermut vuelve a la gran pantalla con "Quién te cantará" que promete convertirse en la película del año.

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Carlos Vermut

Su verdadero nombre es Carlos López del Rey aunque a los diecisiete años decidió firmar sus primeros trabajos como Carlos Vermut. Diamond Flash fue su carta de presentación en el mundo del cine, la película fue estrenada directamente online en 2010 y consiguió convertirse en Trendic Topic, generando debate e interés. Pero fue con Magical Girl (2014) cuando se ganó el respeto de la crítica y el público consagrándose como uno de los directores españoles más interesantes y con mayor proyección. Ahora estrena Quién te cantará su trabajo más ambicioso. En ella nos habla de Lila (Nawja Nimri) una importante cantante que pierde la memoria y con ella su identidad, por lo que necesitará la ayuda de una imitadora suya, Violeta (Eva Llorach), para volver a recordar.

¿Cómo surge esta historia tan delicada y compleja?

Estaba preparando una película de fantasmas, que era el germen original. Iba a tratarse de una historia en que una mujer era poseída por otra, pero empecé a sentir que no era capaz de escribir una película paranormal porque soy muy racional y me planteaba muchas preguntas como: “¿Por qué posee a esta mujer y no a otra? ¿Por qué  es ella precisamente la que vuelve del más allá?” Entonces, poco a poco se fue transformando en esta película más relacionada con el melodrama.  

Es una película cargada de simbología y está completamente estudiada. Es como un puzle en el que las piezas van encajando. ¿Te consideras perfeccionista?

Sí, lo soy. Me gusta trabajar a nivel simbólico para contar las cosas más allá de lo que ves, de lo puramente textual.  Me permite hacer historias abstractas y ambiguas porque cuando marcas algo de manera muy concreta eliminas la posibilidad de ser otras cosas.  Me gusta trabajar con los símbolos dentro de mi perfeccionismo para hacer partícipe al espectador de la experiencia cinematográfica y eso con la concreción no se podría hacer.

Por ello los nombres de ellas, Violeta y Lila,son flores de un mismo color o la grulla origami…

Por ejemplo. O los barquitos, las uñas que se completan en un momento determinado…Son elementos que están. Trabajo con muchos símbolos siempre.

Esta película tiene una delicadeza, elegancia y clasicismo que tus otras películas no tienen o no estaban tan presentes. ¿Tiene que ver con el salto del bajo-medio presupuesto a uno más alto?

Cuando empecé a coger la cámara me di cuenta que me gustaba tener muy clara la puesta de escena. Para ello volvía al cine clásico en el sentido de que todo tenía que estar muy bien pensado. En aquel entonces, por una cuestión de presupuesto y de material, tenía que planificar mucho cómo iba a rodar. Había algo en esa organización que me fascinaba. En Diamond flash fui aprendiendo poco a poco y a medida que voy añadiendo presupuesto, añado cosas nuevas. En Quién te cantará he podido hacer por fin una película de nivel formal que es la forma que tengo de entender el cine. Me gusta ver todo tipo de películas, pero la manera de trabajar mis historias o de entenderlas es más clásica. No digo que sea peor o mejor, o que deba ser de una manera u otra. Lo que quiero transmitir es que, como director, cuando me enfrento a una película lo hago en un sentido clásico porque creo que estamos invadidos de imágenes de móvil u otro tipo grabadas sin planificación y a mí me gusta ir más allá de la imagen,de lo evidente.

¿Cuáles han sido tus influencias a la hora de crear una historia como esta?

Muchas. En ocasiones eres más consciente y en otras menos. Están las películas que ves para inspirarte en ese momento, pero hay muchas cosas que a lo largo de tu vida te han marcado pero tú no tienes conciencia de ello. Estas me parecen las más importantes e interesantes porque están en el inconsciente. Hay un director japonés que digo mucho, porque creo que hay que reivindicarlo, que es Yasuko Masumura . Me gusta muchísimo y me parece que es una inspiración. Cuando vi sus películas hace veinte años decidí que quería hacer historias así.

La película tiene un universo femenino muy interesante.

La historia se arma alrededor de las mujeres porque la protagonista es una diva. Me interesaba mucho este mundo y en concreto el de las cantantes, sus tragedias y sus destinos. Cómo se enfrentan a la fama, cómo se convierten en personas que no tienen autonomía sobre su propia vida porque están controladas por los demás… Todo se formó alrededor de este personaje femenino y de ahí surgió la imitadora, la hija de esta y la representante.

Uno de los personajes más impactantes es el de Natalia de Molina como la hija que manipula a la madre.

A mí me parece sobre todo tierno. Es cierto que se expresa con violencia pero hay mucha ternura en ella. Por lo menos para mí, la escribí y la interpreto de esa forma. Es un personaje que, al fin y al cabo, se encuentra sin la posibilidad de poder comunicarse con su madre.

Da la sensación de que está basada en uno de los casos de Hermano Mayor.

Sí,  vi Hermano Mayor para escribir el personaje de Natalia. Lo que siempre noté y sentí en estos chicos es que tenían una incapacidad muy fuerte para comunicarse con sus padres. Son chavales que al principio te caen mal y al final acaban dándote lastima y sintiendo empatía por ellos. El personaje de Natalia de Molina me gusta tanto porque me genera antipatía pero a la vez mucha ternura.

En Magical girl ya te vimos utilizar alguna referencia televisa. ¿Sueles recurrir a ellas?

Las influencias no son siempre directores, a veces es la propia televisión. Nunca lo decimos en las entrevistas, pero es así. Podemos inspirarnos en programas, anuncios o capítulos de Los Simpson, South Park, anime… Hay tantas cosas…

Me parece curioso que todas las decisiones que toma Violeta (Eva Llorach) a lo largo de la película son por Lila (Nawja Nimri). Es un fanatismo llevado al extremo en el que la perjudicada acaba siendo Violenta

Es verdad que Violeta sale perjudicada pero hay algo mucho más simbólico que tiene que ver con la transformación. Si te fijas en la última escena de la película, la que se mete en el mar es Violeta que es exactamente igual que como comienza esta historia con Lila. Entonces la película empieza exactamente igual que cómo acaba. Por tanto, si la ves en bucle, hay un renacer.

Los personajes que interpretan Nawja Nimri y Eva Llorach son muy complejos. ¿Cuáles son las indicaciones que siguieron?

Era importante que ambas se imitasen mutuamente. Que hubiese un diálogo entre ellas y que físicamente también se copiasen. Tenían que encontrar ese punto medio que requería la historia.

¿Cómo surgió este reparto tan potente para tu película?

Lo primero que haces cuando terminas el guion es empezar a trabajar en el casting. Necesitaba a dos actrices que fuesen las dos caras de una misma mujer. Teníamos que hacer un esquema de con quién íbamos a poner a quién, plantearnos si las dos actrices funcionarían…En este caso había trabajado con Eva (Llorach) pero no con Nawja (Nimri) aunque conocía su trabajo. Cuando las junté había mucha química entre ellas y sabíamos que habíamos encontrado a la pareja femenina.  Por otro lado, Natalia (de Molina) es una actriz con la que siempre había querido trabajar y Carme (Elías) creo que fue la única actriz con la que tenía claro que el papel era para ella y mientras escribía puse su cara al personaje.

¿Por qué crees que es importante una película como Quién te cantará en el panorama audiovisual?

No me hago esas preguntas. Escribo historias que me apetecen contar  y me interesan. Esto siempre nace más de una pulsión egoísta que altruista. No sé si es importante  o puede serlo. Lo que sí que tengo claro es que para mí lo es  porque yo quiero seguir haciendo películas y me interesaba esta historia y me parecía bonita.

Esta película es una reflexión sobre la identidad. ¿Cómo de importante es crear un sello, o la búsqueda del mismo, a la hora de dirigir una película?

Muchas veces no hay una búsqueda. Por ejemplo, me puse Carlos Vermut cuando tenía 17 años y dibujaba cómics y en ese momento no sabía si iba a ser director de cine o no. Es más, tenía mucho miedo al cine porque en ese momento era inaccesible para mí. No tenía contactos ni medios ni sabía cómo dirigirme a la industria, a qué puertas llamar, cómo hacerlo... Creo que lo más importante es ser honesto contigo mismo, con lo qué te gusta y con lo que consideras que eres. También tener claro cuál es tu talento de todos los que se puede tener como director. No es tan importante el tema de la identidad o el sello, porque eso surge con el tiempo si tiene que ser así o no.




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