martes, 7 de diciembre de 2021

Fashion Week Madrid: de Marcos Luengo a Custo Barcelona

La jornada del domingo en la semana de la moda madrileña estuvo caracterizada por propuestas innovadoras, cautivadoras y potentes.


Fashion Week Madrid: de Marcos Luengo a Custo Barcelona
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Después de días muy intensos y con desfiles de muchísima calidad, la jornada del domingo en la Fashion Week de Madrid se estrenaba con el diseñador asturiano Marcos Luengo, que debutaba en esta pasarela con una propuesta delicada basada en abrigos de mohair, jerséis de punto de lana, bolsillos extra grandes en chaquetas y vestidos, bombers de napa y ante (¿existe alguien que se resista a una bomber desde la temporada pasada?) y vestidos cóctel con plumas y capas a juego. Nos encontrábamos ante una colección colorista con colores como el rojo/fresa, el mostaza o el sepia/violeta; siendo igualmente explosiva la propuesta de noche. Por otro lado, una de las cosas que más llamaron la atención fueron sin duda los zapatos artesanales de la firma Custom&Chic. Por último, cabe destacar que el diseñador optó por el color azul para teñir las cejas de las modelos, centrando así la atención en la mirada aunque de un modo muy poco habitual.

Tras ese primer desfile llegó el turno de Ailanto. Los gemelos que componen esta firma -Iñaki y Aitor Muñoz- se inspiraron en los habitantes de la Pampa argentina. En su propuesta se decantaron por los estampados geométricos, no obstante las rayas tanto anchas como finas de corte diplomático y las flores en muchas prendas también aparecieron de manera recurrente; y dichas flores-preciosas y artesanales- las encontrábamos también colocadas como accesorios para las solapas en terciopelo y en seda. Los abrigos se postularon como la prenda más destacable, y los volantes en las mangas estuvieron también presentes en algunos modelos de la colección –pocas cosas están tan de moda últimamente como los volantes en las mangas-. Encontrábamos aquellas reminescencias a aquellos habitantes de la Pampa argentina en los cinturones de cuero trenzados, en las corbatas estampadas de flores, en las chaquetas, y sobre todo en los abrigos envolventes inspirados en los ponchos que los jinetes utilizaban.

En tercer lugar, nos encontrábamos con la nueva propuesta del diseñador manchego Úlises Mérida, que se titulaba Tótem. Ésta realzaba sin lugar a dudas a la feminidad ayudándole a ensalzar la fuerza y el poder que se merece. Porque la mujer de Úlises Mérida era una mujer enérgica y cautivadora que sabía llevar como le daba la gana las blusas con transparencias, los pantalones hiperanchos o los abrigos capa de mohair (éstos en colaboración con Mantas Ezcaray). También pudimos comprobar que el diseñador intentó huir en esta colección de la gasa, usando más el neopreno texturizado por ejemplo. Los colores iban desde el negro al azul eléctrico, pasando por el morado o bien por el amarillo claro. Por último, destacar que este diseñador, embajador de la marca “Castilla-La Mancha”, contó con la colaboración de artesanos de la región para esta colección.

Y una vez llegados a este punto, esta vez tocaba hacer un punto y aparte con la nueva propuesta de Juana Martín. Mientras que Medina Azahara tocaba de fondo, la firma cordobesa nos presentaba esta colección con el rock como eje principal, basando así lo más visual de sus modelos en los estampados de estrellas, sin dejar atrás tampoco a los estampados de rosas rojas en algunos de sus modelos que recalcaban esa feminidad, energía y sugerencia que esta firma nos quería transmitir. Aquí tampoco podían faltar los ya famosos volantes en vestidos en faldas y en camisas, ni las medias de rejilla, ni las botas militares, ni los grandes escotes; como tampoco podían hacerlo los trajes de chaqueta o los vestidos túnica y minis con escote asimétrico. El ahumado de ojos de las modelos y las melenas de ondas abiertas cerraban el bucle rockero asimilado de principio a fin.

Después, le tocó el turno a la colección nocturna y brillante de Malne; quienes presentaban su segundo trabajo en la Madrid Fashion Week. Una colección setentera con vestido con largo hasta los pies como prenda imprescindible, pero en la que también estuvieron presentes los hombros anchos o los toques orientales intercalándose con la representación del popular kimono. Esta firma supo captar un lema que quien hoy en día no entienda es porque no entiende de moda: ahora el metalizado es una clave para el éxito. Así, los colores oscilaban entre dorados, plateados y negros resplandecientes.

Malne le cedió el espacio a la firma madrileña Maria Ke Fisherman, que encontraron la inspiración en la estética de fiestas de música electrónica al aire libre. En esta extravagante colección sportwear encontrábamos plumíferos en amarillo y azul, pantalones desmontables, crop tops ajustados, jerséis de mohair o vestidos confeccionados con tejidos delicados como la organza combinados con botas militares de pinchos, y el estampado de tartán. Y todas las modelos que desfilaban para esta firma llevaban un rapado ficticio con una gorra deportiva.

Esta propuesta también conllevaba la presentación de algunas piezas de la colección cápsula en colaboración con la firma de neumáticos Bridgestone, inspirada en los uniformes que llevaban los trabajadores de las fábricas de la marca en los años 70.

Por último nos tocaba disfrutar de Custo Barcelona, que recién llegado de Nueva York incorporó una propuesta tecnológica caracterizada claramente por el color y el grafismo y en la que se implicaban el lúrex y las lentejuelas, los minivestidos con mangas jamón, los escotes asimétricos, y abrigos y gabardinas metalizadas. Sí, una vez más nos encontrábamos con acabados metalizados de todo tipo, con lo cual hay que volver a repetir: el efecto metálico es incuestionable en la actualidad. Para el armario masculino hay que destacar sus trajes de chaqueta, sus americanas cruzadas o sus abrigos acolchados.

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