jueves, 9 de diciembre de 2021

Descubriendo Irlanda desde su gastronomía

Un soplo de aire fresco. Así es Irlanda: una mágica tierra llena de sorpresas y de rincones carismáticos.


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La ciudad y el condado de Dublín son un bullicio de pasado y presente, con sus galerías de arte, destilerías, acogedores cafés, gastro-pubs y restaurantes tradicionales y contemporáneos.

La bahía de Dublín, famosa por su pescado y marisco, ofrece una oportunidad excelente para descubrir la gastronomía de la ciudad, por ello, el apetito es lo único necesario para comenzar una aventura gastronómica irlandesa por las costas del condado, impregnadas del espíritu de famosos literatos que se rindieron ante tanta belleza.

La ciudad de Dublín aún guarda como un tesoro el encanto pasado que la hace única. Calles con una definición perfecta, semejantes y diferentes al tiempo, edificios de ladrillo rojizo fino que evocan tiempos de revolución y victoria, calles empedradas por las que pisaron testigos de la historia dejando una huella que vertebra una tierra que se ama a sí misma y así lo demuestra en cada detalle.

Hablar de Irlanda es hacerlo a través de rasgos identitarios tan emblemáticos como el gaélico en cada letrero de sus calles, el Temple Bar y su fachada repleta de emociones, celebrar cada día San Patricio aunque el calendario no marque 17 de marzo, es encontrarse a Molly Malone “por las calles anchas y las estrechas” vendiendo berberechos y mejillones vivos, sostener con una mano una interminable paleta de tonos verdes y con la otra una pinta de cerveza.

Una de esas marcadas señas de identidad, su gastronomía, no podría explicarse sin echar un vistazo a las costas del condado de Dublín, salpicadas por pequeños pueblos pesqueros que dan sentido a un mapa de aire medieval, con hueco para dejarse llevar por una naturaleza que regala el fruto de la lluvia fusionada con sus árboles en forma de setas y hongos donde vive algún que otro Leprechaun.

La capital aúna coquetos establecimientos donde esperan productos y productores locales dispuestos a mostrar sus bondades. La mejor forma de conocerlo es realizar un recorrido culinario en el que visitar mercados como Best Bakery, un local con una amplia vinoteca, que cuenta con una gran oferta de productos agroalimentarios frescos, conservas y procesados entre los que sobresalen los quesos elaborados en la costa oeste, ahumados y embutidos, sin olvidar la cerveza de diferentes tuestes.

El sur del condado de Dublín, a unos 20 minutos de la capital, se reserva zonas como Killiney Hill, una preciosa y espectacular oportunidad para contemplar las vistas de la ciudad y la costa, llena de sendas entre bosques de hoja perenne para disfrutar del aire puro que constatan sus líquenes y helechos. Un lujo para los sentidos que se acrecienta en primavera gracias al manto de flores amarillas que cubre las laderas.

Muy cerca de aquí se encuentra Dalkey, un pueblecito costero con un pasado y paisaje medieval que atestiguan su iglesia del siglo X y dos castillos normandos del siglo XIV. Pasado y presente conviven en Dalkey arropados por el talento de varios ilustres escritores que nacieron o vivieron allí y que todavía continúa impregnando el ambiente.

A pocos kilómetros se encuentra Sandycove, una localidad que atesora joyas como la Torre Martello, una construcción con origen estratégico que fue clave en las guerras napoleónicas y que supone un emblema para la localidad gracias a su relación con el escritor James Joyce. En su interior guarda precisamente una exposición-museo sobre el autor, que pasó un tiempo allí y se enamoró de las panorámicas de la bahía de Sandycove y el Mar de Irlanda. Actualmente esta colección se mantiene gracias a la labor altruista de una asociación que vela por mantener este legado y poder seguir ofreciendo a los visitantes la huella del escritor del mítico Ulises.

El mar que baña Irlanda es de un color tan caprichoso como el del cielo que se mira en él y tan benevolente que ofrece sus mejores frutos a quienes lo cuidan. Testigo de leyendas y hazañas a lo largo de los tiempos, tiene el privilegio de procurar a los pescadores un pescado y marisco de una calidad excelente. En la costa este del condado de Dublín se encuentra Howth, un pueblecito de pescadores con los mejores restaurantes de pescado y marisco de Irlanda, que también alberga pequeños establecimientos donde se venera y se ahúma de forma tradicional otro de sus productos estrella: el salmón.

El soplo de aire fresco que golpea en la cara al pisar Irlanda se convierte en un recelo cuando llega el momento de abandonarla. Una tierra reconocible por fortuna, con una historia que se escribe día a día y una perspectiva que vuelve de nuevo al tomar una Guiness, ver un trébol de tres hojas o incluso, al pensar en ella.

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