lunes, 14 de junio de 2021

La joven rumana quemada en una chabola almeriense en 2016 dice que su novio es inocente

El compañero, acusado de prenderle fuego en una chabola de la Vega de Acá, se enfrenta a una veintena de años de cárcel por un delito de violencia machista.


La joven rumana quemada en una chabola almeriense en 2016 dice que su novio es inocente
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Ella mantiene que fue un accidente provocado por un cigarro, niega que le pegara y espera volver con él, "porque todavía le quiero. Me aconsejaron que le acusara para beneficiarme de ayudas por ser víctima de violencia de género, pero tengo remordimiento de conciencia. No puede pasar veinte años en la cárcel por algo que no ha hecho." La fiscalía le acusa de rociarle con gasolina para acabar con su vida y constantes malos tratos físicos y psíquicos.

La mujer rumana que a comienzos de abril de 2016 resultó herida con quemaduras de gravedad de las que tuvo que ser intervenida en el sevillano hospital Virgen del Rocío al arder la chabola que compartía en la Vega de Acá de la capital almeriense con su compañero sentimental, de la misma nacionalidad, y otro hombre mayor igualmente rumano, ha asegurado recientemente que “mi compañero no fue culpable del incendio. Es inocente, como afirmé en mi primera declaración, pero algunas amistades me aconsejaron mal y me dijeron que le acusara para lograr beneficios del Estado. Sin embargo siento remordimiento de conciencia y no es justo que él vaya a la cárcel siendo inocente. Realmente todo fue un accidente. Yo entré en la casa con un cigarro en la boca y todo se prendió fuego de repente, supongo que por las velas, la gasolina y el butano que había alrededor. Yo creo que se cayó una vela que estaba cerca de la bombona”. Él está preso acusado de provocar el fuego en un caso de violencia machista y se enfrenta a una veintena de años de cárcel.

Es el testimonio que ha prestado recientemente de forma voluntaria esta joven quien además añade que “yo sigo queriéndole y deseo volver con él cuando salga de la cárcel, porque es inocente. Él intentó ayudarme y apagar las llamas cuando se produjo el accidente. La clave de todo está en que ha desaparecido un hombre que convivía con nosotros y que lo vio todo. Sin embargo desde entonces no se le ha vuelto a ver. Si él hablara se sabría que todo fue un accidente y yo le culpé porque me aconsejaron con maldad para lograr beneficios, que me dieran una indemnización, que me pagaran una renta, etc.”

Ella se refiere a un hombre mayor que el presunto culpable, ahora encarcelado, acogió en la chabola de ambos para evitar que viviera en la calle y en la indigencia y se encuentra en paradero desconocido. Ana Silvia niega rotundamente que su compañero le maltratara y que el drama se produjera por un episodio de violencia machista.

“Eso no es cierto, fue un accidente por el cigarro que yo llevaba, él no me pegaba. Todavía le quiero y espero volver con él”. Sin embargo la joven rumana, de 29 años, estaba registrada en el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (Sistema VioGén), como confirmó en su día la Subdelegación del Gobierno en Almería.

La mujer presentaba quemaduras en aproximadamente el 70% del cuerpo y fue ingresada en estado grave en la Unidad de Grandes Quemados del hospital sevillano después de que, según publicaron los medios de comunicación tras los hechos, “su pareja rociara con gasolina y prendiera fuego a la chabola en cuyo interior estaba la víctima, en una zona de descampados del barrio de la Vega de Acá, en la capital almeriense. Los investigadores no descartan que el agresor también arrojara combustible sobre su esposa.” En el incendio ardieron dos chabolas y un centenar de metros de descampado. Además explotó una bombona de butano. Posteriormente se detuvo en el barrio de Retamar al presunto agresor, quien inicialmente huyó en una bicicleta de la zona de los hechos.

En este sentido hay que hacer constar que el abogado defensor de la pareja rumana, Marcelo Quilez, ha hecho llegar a los tribunales un escrito en el que defiende esta versión de los hechos, al que ha tenido acceso este diario, en el que se afirma textualmente que “niego la correlativa de las acusaciones, por no haber sucedido los hechos en la forma que se relatan. El incendio origen de las lesiones sufridas por doña Ana Silvia Bulata, se originó, según manifestó la propia perjudicada en su primera declaración ante el Juzgado, de manera accidental, motivado al encender un cigarrillo la citada señora, provocando la ignición de gasolina existente cercana, lo cual indujo a la explosión de una bombona de butano que se encontraba próxima, mientras Catalín Cioaba se encontraba fuera de la vivienda donde se inició la inflamación. La ignición no fue ocasionada voluntariamente y no intervino en el mismo nuestro representado. Como reconoce también la perjudicada, existían frecuentes discusiones entre la pareja, motivada por la ingesta conjunta de alcohol y respondieron también a situaciones de broma mutuamente consentidas, sin mayores consecuencias, no ocasionándose actividad ilícita en las relaciones de la pareja formada por doña Ana Silvia Bulata y don Catalín Cioaba.”

Sin embargo la versión de la fiscalía es totalmente diferente, ya que la acusación pública considera que él “cogió una garrafa de plástico que contenía gasolina para un generador de electricidad y la roció con dicho combustible para seguidamente lanzarle una llama de fuego con el propósito de acabar con su vida”.

La fiscalía mantiene que el acusado agredía constantemente a su pareja, a la que tenía sometida a una espiral de “violencia física y psíquica contra ella, manteniendo un severo control, hasta el punto de prohibirle hablar con otras personas, con las vecinas y su familia, rompiéndole en varias ocasiones el teléfono móvil, teniendo continuamente una actitud de desprecio expresándole frases como ‘te acuestas con otros’, ‘puta’, ‘vagabunda’, ‘no vales para nada’, con frases intimidatorias como ‘si te vas de casa te mato’, tirando los enseres de la vivienda y sobre todo manteniendo una constante conducta de agresividad con ánimo de quebranto físico, lanzándole puñetazos, empujones y bofetadas, sin que tuviera asistencia médica”.

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