jueves, 17 de junio de 2021

Los asquerosos proxenetas, la desesperación de las mujeres y el trabajo de la policía

La Policía Nacional logra que una pareja vaya a prisión, por esclavizar a mujeres de Paraguay en un club de Quiruelas de Vidriales (Zamora).


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La historia es siempre la misma. Captan a las mujeres en su lugar de origen, en este caso Paraguay, como en otros, Nigeria, en los barrios más pobres. Les prometen trabajo en España. Las traen y corren ellos con los gastos. Llegan aquí y las obligan a prostituirse.

Esta vez, en un club de alterne de Quiruelas de Vidriales, Zamora, del que escaparon tres de las víctimas y una de ellas denunció.

Los proxenetas les facturaron 1.700 euros por persona, como gastos de viaje y alojamientos que, rápidamente, se convirtieron en 4.000 euros.

Desesperadas

Las mujeres aceptan las ofertas de trabajo, aunque sospechen, porque están desesperadas y cuando las sumergen en una realidad insoportable, huyen. Algunas, denuncian; otras, no.

Una vez liberadas, ¿qué es de ellas?, ¿qué hacen?, ¿cuál es su vida?

El club de alterne que regentaba la pareja de encarcelados, está cerrado.

La policía ha hecho su trabajo.

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