domingo, 13 de junio de 2021

Historia de Luna, una golden retriever con vocación de enfermera

Se ha convertido en la heroína de su familia, detectando enfermedades y marcando síntomas antes de que sus dueños los sintieran.


Historia de Luna, una golden retriever con vocación de enfermera
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Son el mejor amigo del hombre y lo demuestran día tras día. Hoy le toca el turno a Luna, una perrita argentina de raza golden retriever que se ha convertido en la enfermera de la familia. Hay personas que no la creen pero Verónica, su dueña, sabe que es especial. "Te juro que me entiende, sabe lo que me pasa. Con una mirada ya percibe lo que quiero, y yo lo que ella quiere decir", asevera.

Todo comenzó cuando Lucas, tres hermanos mayor que Verónica, comenzó a sentirse más cansado de lo normal. Solía salir a correr habitualmente pero llevaba un tiempo que le costaba algo más de lo normal. Lucas no le dio mayor importancia, y achacó el cansancio a la edad y las largas jornadas en el trabajo. Sin embargo, Lucas fue a visitar un día a su hermana y Luna comenzó a comportarse de una forma poco habitual. No se separaba de Lucas, le perseguía por todos lados y apoyaba todo el rato su cabeza en su regazo. Después de la visita, la perra estuvo varios días casi sin comer, muy molesta. Vero, que ya presentía lo especial de Luna, le dijo a Lucas y le insistió para que visitara a un médico. Finalmente, Lucas accedió y, lamentablemente, se confirmó lo peor: leucemia.

Su dueña

Sin embargo, nuestra historia no acaba aquí. De nuevo, un día Luna le vuelve a dar señales de que algo no va bien. "Recuerdo que la primera reacción de la perra fue mientras me estaba secando el pelo después de una ducha. Vino al baño y empezó a lamerme la pierna, algo poco común en ella", explica Vero.

La perra volvió a insistir en varias ocasiones en diferentes lugares de la casa. Como Vero no parecía entender, Luna fue más clara: Luna marcó mordiendo levemente en el mismo lugar, algo que podría haber sido interpretado como un juego, de no ser porque eran las cuatro de la mañana y Vero estaba durmiendo. Todos los indicios eran en el mismo lugar de la pierna derecha.

Unos días después, Verónica se disponía a acompañar a Lucas al hospital cuando la perra se interpuso en su camino y, esta vez, le mordió más fuerte. Cuando llegaron al hospital, el médico que atendía a Lucas descubrió un lunar con mal aspecto, justo donde Luna había mordido a su dueña. A los pocos días, y tras analizar la mancha, el diagnóstico fue claro: cáncer de piel.

"Me shockeó, pero en cierta forma lo presentía, por la forma de comportamiento de Luna. Yo, que me jactaba de conocer a mi perra más que a mí misma, no había prestado atención a sus señales", explica Vero. La historia de una heroína con cuatro patas.

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