lunes, 5 de diciembre de 2022

Las evidencias del vertiginoso ritmo del cambio climático

Todo sucede a un ritmo vertiginoso y no podemos dar la espalda a la evidencia. El cambio climático es ya una realidad.


Las evidencias del vertiginoso ritmo del cambio climático
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En este pasado verano hemos tenido días extremadamente calurosos que ni los más viejos del lugar recordaban.  Pero los meteorólogos indican que nada es comparable con lo que nos espera en un futuro no muy lejano.

En la actualidad, la humanidad se enfrenta a la mayor amenaza en miles de años, el cambio climático. Según los expertos estamos modificando tan rápido el clima que por primera vez se están observando los efectos del mismo.

Evidencias climáticas

Tormentas, tornados, huracanes, grandes inundaciones, olas de calor extremas, sequías y la elevación del nivel del mar, son hechos que están sucediendo con brusquedad. Científicos de todo el mundo desvelan que nos podemos enfrentar a un futuro devastador.

La ciencia tiene claro que se necesitan medidas urgentes. ¿Qué se puede hacer para evitar el desastre? En los últimos veinte años las condiciones climatológicas han cambiado más rápido de lo que nunca se pudo imaginar.

Las certezas científicas señalan  que si no se adoptan decisiones drásticas en la próxima década podríamos enfrentarnos a daños irreversibles para el planeta.

El clima está cambiando debido a un hecho muy simple, el planeta se está calentando. Se observa una tendencia sin parangón: veinte de los veranos más calurosos han acontecido en los últimos veintidós años, tal y como certifican importantes servicios meteorológicos como el de Reino Unido, Japón o la propia NASA.

Los combustibles fósiles

¿Pero cuál es la causa? Sin duda, la acción humana, y en especial por la utilización de los combustibles fósiles. Toda la economía mundial gira en torno al consumo permanente de energía, procedente casi por completo del carbón, el gas y el petróleo. Ya sea para calentar nuestros hogares como para poner en marcha las fabricas o impulsar nuestros automóviles, trenes o aviones.

Y cuando se queman combustibles fósiles se quema dióxido de carbono, que reabsorbe la radiación térmica de la superficie terrestre, lo que eleva la temperatura de la Tierra, denominándose “efecto invernadero”. Y cada vez esa capa es más gruesa. Se ha emitido tanto dióxido de carbono en la atmósfera que el planeta ha elevado su temperatura terrestre en un 1º C.

Podría parecer poco pero este aumento tiene efectos inmediatos: olas de calor más frecuentes y sequías más extremas. Tanto es así que las probabilidades de padecer una ola de calor se han incrementado en los últimos años treinta veces más.  

Incluso para abundar más en los riesgos, según un informe del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) alerta de que actualmente una de cada tres muertes por calos se deben al cambio climático.

Asimismo, animales cuya adaptación al calor siempre ha sido innata, no han logrado adaptarse y sobrevivir (en 2020 en Australia tras temperaturas que alcanzaron los 44º, murió un tercio de la población de murciélagos debido al calor).

Extinción de especies, devastadores incendios, evaporación de agua

A medida de que avanza el cambio climático la zona que ocupa la franja del ecuador se está volviendo más inhabitable. Tanto es así que se está causando la extinción de especies.  Los etólogos calculan que actualmente un 8% de las especies se encuentran en esta tesitura, con el riesgo que ello supone para mantener el equilibrio de ecosistemas que sustentan la vida en el planeta.

A medida de que las temperaturas ascienden nos enfrentamos a amenazas que se multiplican: el registro de incendios en todo el mundo ha sufrido un ascenso exponencial. Incluso, y aunque cueste creerlo, en el Ártico; además de Grecia, Estados Unidos o Australia por nombrar un país de cada continente han sido arrasados por grandes siniestros. Y no solo hablamos de daños materiales sino también de pérdidas de vidas humanas.

Pero los efectos del cambio climático no solo se manifiestan en eventos de calor extremo.  Con el aumento de 1º C hay mas humedad y el agua se evapora de los océanos, lo que ocasiona que las lluvias sean más torrenciales, causando graves inundaciones, como  las producidas en China, Japón o la India en el último año.

El deshielo de los polos

El cambio climático va mucho más allá del propio clima. A miles de kilómetros crece otra amenaza. El hielo de los polos se está fundiendo. En Groenlandia  pierden cinco veces más de hielo que hace veinticinco años, mientras que en la Antártida lo hace tres veces más.

Con el aumento de tan solo 0,5ªC del agua de los océanos que lo circundan se están derrumbando grandes bloques de glaciares. Esa agua derretida acaba en los océanos y eso termina afectando a la población del resto del planeta.

El nivel del mar ha permanecido estable durante millones de años pero el rápido deshielo de los casquetes glaciares amenaza con una subida de nivel. Los científicos apuntan que ha subido veinte centímetros en el último siglo. Y este aumento provoca millones de desplazamientos de las zonas costeras más vulnerables, como por ejemplo en territorios del Pacífico Sur, Indonesia o Bangladesh. 

El nivel de los mares no solo se eleva a causa del deshielo. Los océanos del mundo se expanden porque se están calentando. Más del 90% del incremento del calor atrapado en nuestra atmósfera ha estado almacenándose en los océanos. Y en el último lustro el calor ha provocado el blanqueamiento de un tercio de los corales del mundo y su muerte posterior.

Una lucha compleja

Hace ya más de treinta años los científicos nos advirtieron de los peligros que estamos contemplando ahora. El cambio climático no es un efecto casual. Y los políticos pregonan que se deben tomar medidas pero éstas no se establecen.

Nunca se han adoptado las políticas necesarias. Actuar sobre el cambio climático es complejo.  Entre los costes elevados de las medidas y la resistencia de muchos sectores para llevarlas a cabo, sobre todo las industrias del gas y del petróleo, que cuestionan a la ciencia con una estrategia comunicativa basada en dos ideas: hacer creer que el cambio global trae también beneficios y la de que tenemos que tener capacidad de adaptación a la nueva situación en lugar de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Y esos planteamientos han frenado la transición hacia una economía de energías limpias.

Se ha perdido un tiempo precioso para haber encarecido gradualmente los precios de los combustibles fósiles y desarrollar las tecnologías precisas para reemplazarlos.

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