lunes, 15 de agosto de 2022

Cuando insultar por internet puede acabar con penas de prisión

Insultar a una persona en internet comienza a no estar exento de castigo. Reino Unido fue pionero en legislar contra esta práctica; ahora Japón la endurece con penas de cárcel de hasta un año.


Cuando insultar por internet puede acabar con penas de prisión
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Injuriar por internet dejará  de ser un acto impune en algunos países. De hecho, en Japón han ido más allá y recientemente han aprobado una ley sin precedentes en la que los insultos serán castigados con penas de cárcel que pueden alcanzar hasta el año y multas accesorias de 2.000 euros, mientras que el plazo de su prescripción también se ha ampliado de un año a tres.

Con esta nueva norma, el país nipón aumenta considerablemente tanto las penas que se imponían con anterioridad que si las había no pasaban de ser  condenas simbólicas, como las sanciones económicas que no iban más allá de los 70 euros.

Y todo este maremágnum de acontecimientos  se originó hace un par de años, cuando la luchadora profesional, Hana Kimura, que participaba en un reality televisivo en Japón comenzó a recibir un aluvión de insultos por  las redes sociales, que provocó su suicidio en mayo de 2020, causando una incómoda y ruidosa alarma social.

Ahora bien lo que no queda expresamente delimitado en la legislación nipona es que lo que se considera insulto, aunque su código penal sí lo define como “degradar públicamente la imagen social de alguien sin referirse a hechos específicos”.

Antecedente legislativo en Reino Unido

En 2019, en Reino Unido se aprobó una ley denominada Ley de Seguridad Online, que tenía la intención de castigar los mensajes de contenido ofensivo que causarán un perjuicio psicológico a alguien, con hasta dos años de prisión.

Muchos, incluidos letrados y legisladores, se muestran contrarios a delimitar y encorsetar las opiniones por internet porque aseguran que entronca con el derecho de libertad de expresión que debe ser libre.

Pero éticamente también se deben respetar  las opiniones y pensamientos del resto, sin llegar a la ofensa. Más si cabe en las redes sociales que son públicas y su difusión es muy amplia. Tanto es así, que son constitutivos de delito el enaltecimiento del terrorismo, la incitación al odio, la violencia, las injurias o calumnias, así como las amenazas, los acosos y la humillación propagados por las redes sociales.

Actualmente, las agencias We are Social y Hootsuite, líderes mundiales en gestión de redes sociales, estiman que son 4.950 millones los habitantes del planeta que tienen acceso a internet, de los cuales 4.620 millones son usuarios de redes sociales, según publican en el informe anual Digital 2022. Pero precisamente esa masificación ha propiciado la amplificación de insultos sin control, además de otros males de la era digital como la de favorecer las suplantaciones de identidad, la vulneración de la privacidad, el acoso, los fraudes o las estafas.

¿Qué debemos hacer si alguien nos insulta por internet?

Todas las redes sociales cuentan con resortes legales para denunciar casos de acoso o injurias de otros usuarios. Incluso en nuestro país insultar en redes sociales no está exonerado de condena. El Código Penal prevé penas de hasta cinco años, según la gravedad de la difamación. Aunque bien es cierto que a pesar de estar regulado, la práctica totalidad de estas situaciones se sustituyen por multas económicas.

Y desde luego lo primero que hay que hacer cuando suceden estos hechos es acudir a la policía para proceder a denunciarlos. Y si es posible acompañar la denuncia de capturas de pantalla donde se vierten  los comentarios injuriosos (incluso apoyado de un documento en el cual un notario pueda certificar que ese contenido figura en esa  url), de grabaciones o imágenes siempre y cuando se preserve la identidad de terceras personas o de las copias de e-mail, si los insultos recibidos son a través de este medio.

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