domingo, 5 de diciembre de 2021

Desde las verjas del patio de un colegio, por Lauro Dobao Díaz

"¿Es creíble que en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya menos garantías en la protección de menores que en el Estado español?"


Desde las verjas del patio de un colegio, por Lauro Dobao Díaz
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Un gran amigo, licenciado en Derecho y que conoce de primera mano el síndrome de alineación parental (SAP), no daba crédito a que desde una ley española se pudiese articular en contra del reconocimiento de este síndrome. El problema del SAP se encuentra de plena actualidad. Un programa de televisión lleva días poniendo foco sobre este drama que sufren las familias en silencio. Se puede entender que haya debate, confrontación de posturas, ideas opuestas. Pero eso no justifica que una ley ponga fin al debate y se decante por una parte. Manifiesta, entonces, que existe vulnerabilidad. Y el niño, que es lo que pretende defender la ley, queda en un terreno pantanoso. 

Mi amigo es un testigo de estas injusticias del SAP sufridas en carne propia. Una vivencia en primera persona que le ha convertido en un profundo estudioso de la materia. El SAP tambièn le ha quitado su libertad. Su derecho a la libertad de expresión. Por miedo. Por respeto. No puede publicar con su nombre lo que su razón le dicta con desgarro porque, si lo hiciese, le sobrarían minutos para tener un bureau fax en su casa con una denuncia para ser investigado. No es ficción. Ya le pasó. No sería la primera vez que le ocurriese por contar su historia en un medio de comunicación. Por eso, me ha pedido que compartiese este texto con la condición de que fuese bajo un seudónimo. A traves de Columna Cero, presto mi espacio para darle voz al silencio que ha sufrido durante dos décadas a Lauro Dobao Díaz sin que la justicia, hasta ahora, haya velado por sus derechos como padre, que también le asisten, y porque puedo atestiguar el verdadero amor que siente por sus hijos, a los que ama desde la dictadura del silencio y la distancia. Hijos a los que no ve, que crecen lejos del hogar paterno, como consecuencia del SAP.

Estas son sus reflexiones:  

"Las Cortes Generales, por una mayoría muy amplia, han aprobado la Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, recientemente publicada en el B.O.E. para su entrada en vigor, obligando en su articulado a los poderes públicos a tomar medidas para impedir que el síndrome de alienación parental pueda ser tomado en consideración.

La aplicación de esta Ley implicará que muchas niñas y niños seguirán siendo víctimas de un gravísimo maltrato psicológico y emocional que ellos jamás podrán denunciar y frente al que no podrán defenderse. No cabe ninguna duda de que la alienación parental existe y afecta a las madres, padres, abuelos, abuelas y familias extensas de las niñas y niños manipulados, pero las principales víctimas, totalmente indefensas, son los menores.

Los niños y niñas víctimas del síndrome de alienación parental son inducidos y manipulados hasta llegar a odiar a quien más querían, a su propia madre o a su padre. Cuando comienza el proceso de manipulación y todavía aman a su madre o a su padre alienada/o, su tristeza es espantosa y, a veces, buscan la oportunidad de encontrarla/o a solas para darle un beso o un abrazo. Después, el miedo y la manipulación van destruyendo sus sentimientos y acaban siendo niños taciturnos.

Los niños/as víctimas de la tortura que supone la alienación parental pueden tener una evolución distinta en sus vidas de adultos. O bien permanecer alienados y maltratados, como ocurre a veces con las mujeres maltratadas que disculpan o encubren al maltratador; o bien ser conscientes de lo ocurrido, conllevando con frecuencia un sentimiento de culpabilidad por lo que hicieron contra sus seres queridos, siendo habitual que lo oculten porque sienten vergüenza de que la gente lo sepa, y hay que ayudarles, explicarles y convencerles de que ellos no son responsables, bajo ningún concepto son responsables, son víctimas de una prolongada situación emocionalmente insana y, en muchas ocasiones, de una total desprotección.

En casos extremos de manipulación, las niñas y niños alienados llegan a cometer actos punibles contra sus progenitores, por lo cual son doblemente víctimas, por una parte del maltrato psicológico que supone la inducción al odio a quien tanto amaron (si es que la alienación se inició cuando ya tenían una cierta edad y recuerdo del progenitor posteriormente alienado) y por otra del reproche penal que responde a su conducta delictiva.

La bibliografía referente a la alienación parental también revela casos de víctimas que no son capaces de soportar tal grado de sufrimiento y llegan al suicidio.

Informes periciales de servicios públicos de salud y de servicios sociales existentes en España, tras la valoración de niñas y niños afectados, constatan que existe, e incluso en resoluciones judiciales los magistrados, con una serie de puntualizaciones, determinaron expresamente no eliminar la referencia al síndrome de alienación parental ante la pretensión, instada, de que se eliminara toda referencia al referido síndrome.

Prueba de que esto es conocido, también, por la clase política y a título de ejemplo se puede traer a colación que el expresidente del gobierno D. José Luis Rodríguez Zapatero expresó su solidaridad con una madre afectada enviando una carta en la que decía, «efectivamente, se trata de un grave problema que se les plantea a aquellos que menos culpa tienen, es decir, los hijos, pero también a los padres que tienen la desgracia de vivir situaciones como las que se plantea en este libro» (refiriéndose al libro de un psicólogo experto en el síndrome de alienación parental). Añadía el expresidente, «creo que la sociedad debe sentirse obligada para que desaparezca la manipulación a la que muchos padres someten a sus hijos para que odien a su otro progenitor». Un tiempo después, desde un ministerio del propio gobierno que él presidía, se dio una gran cobertura mediática para la presentación de un libro donde se negaba que esto existiera, silenciando la humanidad del expresidente; pesó más el interés electoral que la solidaridad del expresidente.

Sabiendo que la alienación parental existe, y que debe ser abordada desde una perspectiva médica y jurídico-legislativa, ( con profesionales cualificados para evitar falsos casos que pueden causar igualmente víctimas y daños irreparables, de ahí la importancia fundamental de una correcta valoración), la degeneración de los liderazgos políticos en España guiados por un irrefrenable populismo, que se va extendiendo a todo el arco parlamentario, impedirán a los poderes públicos que lo tomen en consideración porque les interesan más los votos que la protección de la infancia.

Me pregunto si los políticos españoles van a tener la osadía de impedir, también, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos que tome en consideración el síndrome de alienación parental cuando dicho Tribunal, lejos de prohibir su toma en consideración, cita expresa y reiteradamente el término síndrome de alienación parental en su jurisprudencia (p. ej. caso Mincheva contra Bulgaria, caso Koudelka contra la República Checa, caso Bordeianu contra Moldavia, caso Piazzi contra Italia, caso Strumia contra Italia, caso R.I. contra Rumanía, etc).

¿Es creíble que en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya menos garantías en la protección de menores que en el Estado español o hay «otras razones» en España para negar que se tome en consideración el síndrome de alienación parental? ¿Van a clausurar las asociaciones de afectados, van a censurar la bibliografía de reputados psiquiatras y psicólogos, sobre todo norteamericanos y europeos, sobre el SAP, van a prohibirles que puedan disertar en conferencias en nuestras Universidades y habrá que cruzar la frontera de España, otra vez más en la historia, para poder asistir a congresos y conferencias sobre este mal, para evitar la censura?

Este sectarismo no encaja en Europa, pues dos meses después de la entrada en vigor de la ley censuradora en España, en el Parlamento Europeo está previsto celebrar, los días 9 y 10 de septiembre, «International PASG Conference 2021 BRUSSELS». La política debe acompañar a la ciencia, no debe adelantarse, ni situarse al margen, (sin olvidar, también, que antes de Kanner hubo autistas). En España es diferente, se impide la toma en consideración del SAP «por ley», porque nuestra ley es, según los políticos, «un hito histórico…», «vanguardia en la protección de niños…». Hilarante, sino fuera porque  hay muchas víctimas que sufren.

La palabra «sufrimiento», que no entiende de género, es el denominador común que desgarra la vida de las madres, de los padres, de las abuelas y de los abuelos de las principales víctimas, que son las niñas y niños indefensos. Las víctimas también sufren si el proceso de alienación comienza cuando tienen ya una cierta edad y les volverá acompañar cuando, siendo adultos, se dan cuenta (si se dan), de que fueron manipulados y que «fueron lo que no querían ser» y tuvieron conductas «que no querían tener» frente a sus seres queridos, algunos de los cuales ya no están, ni volverán nunca para verlos, fundamentalmente las abuelas y abuelos.

Para las abuelas y abuelos de estos niños/as es tremendamente doloroso ver como, en el atardecer de sus vidas, transcurren los pocos años que les quedan sin poder ver a sus nietas y nietos, y en muchos casos nunca podrán despedirse de ellos; aunque ellos siempre sueñan que un día vendrán. Es una pena que les acompaña hasta el final de sus días.

Durante muchos años la gente sufrió, y sufre aún, ante la injusticia y la impunidad del fascismo y las secuelas perdurarán. Me viene a la memoria un libro «Muerte y evocación de un médico republicano», en el que se relata que un padre, muy religioso, al que los fascistas le habían asesinado un hijo en una cuneta de una carretera de Galicia, en el año 1936, escribió una carta a otro hijo diciéndole, «el gobierno que nos gobierna en nombre de Dios mató a vuestro hermano Manolo», y hoy, en esta otra España, utilizando términos grandilocuentes de «vanguardia en derechos civiles…», van a permitir y a propiciar la violación de derechos de los más indefensos, los niños y niñas, esos pequeños, que interesan menos que los votos.

No manipulen a la opinión pública, no confundan los derechos fundamentales con lo que es políticamente correcto, ni conviertan la democracia en un paripé. España no es la vanguardia de derechos civiles, España es una vergüenza en materia de derechos humanos. Vanguardia nunca será censura. Mientras unos aplauden, otros sufren, y cada aplauso parlamentario a una ley que viola derechos fundamentales es una ofensa a cada una de las víctimas.

Una ley no es más justa por tener más votos en el parlamento, ni porque responda a manifestaciones numerosas en las calles o a índices de audiencia en los medios de comunicación. No será justa si como consecuencia de su aplicación se vulneran derechos humanos de niñas y niños indefensos que soportarán, sin rechistar, la programación en el odio a quien amaban.

Para las madres y los padres de niñas y niños alienadas/os, abatidos por la tristeza, la vida apenas tendrá sentido teniendo huérfanos en vida y su única esperanza es que un día vuelvan, y mientras, barzonean por la vida, viéndolos a veces desde las verjas del patio de un colegio, verjas detrás de las cuáles ya es habitual ver a los abuelos y abuelas de esos niños, que si llevaran pañuelos blancos en sus cabezas veríamos que son muchas/os; abuelas/os, madres y padres que nunca podrán esperar a sus pequeños a la salida del colegio para llevarlos con ellos a sus casas en las que siempre, siempre, se llorará por los ausentes.

Para las madres que sufren el proceso de alienación de sus hijos/as, no hay consuelo, pues al inmenso dolor por la pérdida en vida de una hija o de un hijo, se añade el señalamiento social como una mala madre por estar separada de ellos (aparentemente solo ella es la causante, responsable y culpable de la separación de su hijo/a, cuando en realidad esta separación es consecuencia de la manipulación del padre ), derivado del poso machista subyacente en la sociedad, a lo que se añade ahora el negacionismo del síndrome de alienación parental por los movimientos feministas.

Los padres tienen muchas posibilidades de ser imputados (actualmente investigados), a veces de forma reiterada, con el fin de obtener una orden de alejamiento, y así interrumpir el régimen de visitas con sus hijas/os, ya que el aislamiento prolongado de las víctimas contribuye a consolidar la alienación. Al sufrimiento de no ver a sus hijas/os se añade el descrédito social que conlleva una imputación.

Es importantísimo que se haya garantizado, por ley, la protección de los niños manipulados y maltratados por los padres para hacer daño a las madres, sin embargo no se hace lo mismo con las niñas y niños que son manipulados por sus madres contra sus padres (son igualmente niños/as indefensos que jamás deben ser discriminados), lo que evidencia que el sectarismo impregna la política española y lleva a legislar delitos de autor vetados en las democracias reales, y que fueron aplicados a los judíos por los nazis y vigentes en países tercermundistas no democráticos.

Si esta ley (que no podrá dejar indiferente al Defensor del Pueblo al haber víctimas indefensas silenciadas por un poderoso, generalizado, mezquino e indigno interés electoral de los políticos españoles), no llega al Tribunal Constitucional para que pueda enmendar este atropello a los derechos fundamentales, una vez establecida la censura a los poderes públicos españoles, servicios de salud, servicios sociales, equipos psicosociales, etc., censura que también afecta a los jueces, muerto Montesquieu, la esperanza en UN DÍA D para las víctimas de la alienación parental estará más allá de los Pirineos, en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, aunque esa protección llegará muy tarde y para muchos, la gran mayoría, la inmensa mayoría y por diversas causas, nunca llegará.

España sumará un episodio más a su larga experiencia en la violación de los derechos humanos, en esta ocasión bajo una democracia aparente. España, un lastre para Europa".

 

Por Lauro Dobao Díaz

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