lunes, 6 de diciembre de 2021

Sin la humanidad la vida sería un error

La esencia de lo humano se está perdiendo. Se puede apreciar en tantos aspectos de la vida…Empezando por nosotros mismos.


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La esencia de lo humano se está perdiendo. Se puede apreciar en tantos aspectos de la vida…Empezando por nosotros mismos. Tenemos que dejar de ser pasivos, tomar conciencia y responsabilidad de ello.  Hay que dejar de profundizar en lo superficial y rescatar lo humano que hay en todos nosotros. 

Gana la espectacularización frente a la simbología, es decir, ese trasfondo que hace que veamos más allá de lo simple, como decía el libro de El principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Todo esto es reflejo de nuestra sociedad, como buscamos lo sorprendente, y lo rápido: “Esto lo quiero aquí y ahora”, frente a lo que nos llene el corazón y nos haga conectar con nosotros mismos.

Muchas veces buscamos la portada y nos olvidamos de leer el libro. Buscamos lo que menos nos cuesta conseguir y nos olvidamos de cuidar lo que tenemos. Lo que no nos sirve lo tiramos y lo cambiamos por algo nuevo que funcione mejor en vez de tratar de arreglar o cuidar lo que ya teníamos. 

El arte, aquel que nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, con nuestro yo más intímo, se vuelve un espectáculo, porque queremos ver algo que nos divierta y no algo que nos haga pensar y mirarnos dentro. Todo tiene una cara y una cruz. El miedo a perder las cosas nos hace comprometernos y el reprimir la violencia nos hace ser violentos con nosotros mismos.

Estamos tan inmersos en las redes sociales que nos olvidamos de vivir conectando con el mundo de nuestro alrededor. Tenemos poros en la piel y sentimos, pero aún así nos dejamos llevar por una máquina con una cantidad de información, basada en decir lo mismo con diferentes palabras. Vale, quizás estoy siendo radical, pero si es cierto que a veces desconectamos de nosotros mismos, y ponemos el foco en cosas que creemos importantes, cuando realmente no lo son. 

Ponemos el foco en ser más y mejor, en llegar los primeros, en tener más y más. Una sociedad que desde pequeño nos enseña a ser más competitivos y ni siquiera somos consciente de esto. Con todo esto nos olvidamos de lo esencial y nos olvidamos de nuestro auténtico yo. Enjaulamos nuestros deseos y después gritamos que somos libres, cuando no lo somos.

Porque no somos libres cuando construimos algo en contraposición de aquello que no nos gusta. Solo podemos construir desde el amor, y no desde el ego. Creerme esta frase no es bonita, porque implica amar incluso aquello que odiamos, así lograremos aceptarnos completamente con nuestra luz y con nuestra sombra.

Y eso implica valentía, porque es fácil amar lo bonito, lo ordenado, lo limpio, lo armonioso. Sin embargo, amar la sombra es lo más complejo, pero tenemos que hacerlo, porque sino aquello que reprimimos saldrá a la luz más tarde o más temprano.

 

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