viernes, 3 de diciembre de 2021

El Jaén vuelve a remontar y se proclama Campeón de España

El Jaén Paraíso Interior se proclama campeón tras vencer a Inter Movistar por cuatro goles a tres en la prórroga.


El Jaén vuelve a remontar y se proclama Campeón de España
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Dos de los equipos que menos habían lucido acabaron, por capricho del fútbol, en el último cuadro de la Copa de España 2018. Inter Movistar cumplió con su labor de favorito sin tener que encontrarse a ningún símil en su camino: Barcelona y Pozo cayeron en el primer enfrentamiento ante los glorificados Palma y Zaragoza. El torneo que más espectáculo ofrece no defraudó en las rondas eliminatorias previas a la final. Hubo sorpresas con la caída de dos gigantes, exhibiciones focalizadas en los metas y también una dosis de épica. Fue el cuadro jiennense el encargado de no dejar a esta Copa sin su remontada agónica. Chino apuró hasta el último segundo (literalmente) y limpió la escuadra de Adrián, que fue humano por primera vez en el torneo.

La primera parte iba a ser un delirio de fallos para el Jaén. En comparación con el resto de los partidos, lo único que le salvaba a los visitantes era la fluidez de balón. El discurso de Dani Rodríguez hizo algo en las piernas que presentaron una energía diferente al de los choques anteriores. Un Jaén fuerte en llegada contrastaría con su desacierto ejemplificado en dos palos de Ángel y Alan. En la lista de asignaturas pendientes también se coló el balón parado. No se terminó tampoco de esconder un Inter que fue ganando presencia. La primera que tuvo Gadeia la convirtió: en otro de tantos desbarates del Jaén, se metió entre los dos últimos hombres y adelantó al defensor del trono. El Inter siempre tuvo más ganas durante las dos partes y se materializó en la simpleza de sus goles.

El colectivo arbitral, fino durante la competición, fue objeto de crítica en su último reto. La indignación del Jaén fue constante por la incapacidad de los colegiados de pitar la sexta falta. Además, la dureza de Inter radicalizaba los gritos que pedían mayor justicia arbitral.

Mauricio quiso ponerle fe al Jaén. Este es su torneo y no entiende de presupuestos ni de nombres recalcados. Tras el cambio de porterías, un disparo que iba al cielo se quedó clavado entre el larguero y la red. Una fuerza sobrehumana la del titán de los lagartos.

Ricardinho andaba ausente. Un par de filigranas y creaciones se quedaban cortas en su repertorio. Y no se quedó sin su gol en esta Copa. Dídac pudo hacer poco en un uno contra uno contra el mejor futbolista del panorama. El portugués, sin despeinarse, tuvo la capacidad de pasar el esférico por encima del meta y rodearlo en la misma jugada. El balón entró solo. Fue un minuto fatídico para el Jaén completado con otro gol de Elisandro en un desbarate defensivo. Este desmayo defensivo, ligado a la anulación completa en el segundo acto al que el cuadro de Jesús Velasco estaba sometiendo a los lagartos, daba una victoria casi segura al Inter.

La historia estaba cogiendo capítulos que escribían el nombre de los madrileños otra vez en la competición. Jesús Herrero, con tan solo cinco minutos para completar la hazaña, se lució. Dos salvadas en boca de gol parecían aniquilar anímicamente al Jaén, perdido en la pista del Palacio. Hasta que volvió a repetirse otra vez lo sucedido en la remontada ante el Zaragoza.

Hay competiciones hechas para equipos. Destinos escritos y que no quieren entender de imposibles. Y la Copa de España hoy confirmó que es el torneo del olivo mecánico.

Dani Martín y Carlitos empataron el partido a dos minutos del final. En un show de fuerza y fe, Dani apareció de la nada para apretar al Inter. Y Carlitos hizo lo mismo instantes después con cinco jugadores amarillos sobre campo rival. Quedaba una prórroga que venía con la euforia a niveles estratosféricos de los 3000 jiennenses presentes en Madrid.

El Inter solo pudo frenar el ímpetu andaluz con una primer tiempo añadido muy igualado, lleno de balones divididos y ocasiones para ambos. Con el cambio de campo, Jesús Velasco arriesgó y perdió. Quiso añadir superioridad con Rafael de portero jugador y se equivocó. Los nervios jugaron una mala pasada, el meta convertido se le escapó el balón y tuvo que ser Chino otra vez el que sentenciara. Tres tantos de locura en apenas diez minutos que revolucionaron el fondo donde miles de camisetas amarillas desperezaban sus gritos. La Copa volvía a Jaén. Pudo más la fe y la conexión con este torneo que la superioridad madrileña. Otra lección que deja una final donde lo épico se apoderó del destino y manejó las emociones de los presentes a su antojo. El Jaén ha vuelto a coronarse en España.

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