viernes, 3 de diciembre de 2021

El Jaén se cuela en la final en el último suspiro con una remontada histórica

Un gol de Chino a falta de un segundo y medio da el pase a la final al Jaén Paraíso Interior.


El Jaén se cuela en la final en el último suspiro con una remontada histórica
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Éxtasis. Emoción. Nervios. Gritos. Celebraciones. Lamentos. Demasiadas acciones y sentimientos tuvieron lugar en el Palacio de los Deportes en tan solo sesenta segundos. El Jaén engrandeció su nombre gracias a dos tantos de Chino en menos de un minuto. Jugando un fútbol de menor nivel, tiró de fe para colarse en la final ante un Inter que antes había aniquilado con facilidad al Palma. Madrid quedará en el recuerdo como la ciudad donde el Jaén se glorificó sin necesidad de levantar un título al cielo.

Para seguir la línea que el Wizink Center estaba presenciando escasos minutos atrás, el Jaén no tardó más de veinticinco segundos en deshacer el empate inicial. Un duelo con frenetismo en el que el Zaragoza se despojó de su túnica defensiva con la que había conquistado al Barcelona en una gesta de libro. Y para contrarrestar el tanto de Chino, que condujo por el pasillo que el Ríos habilitó y que acabó con un Adrián, imperial en la noche del viernes, que no fue capaz de detener un disparo intenso y colocado. Pero lo mejor del gol del ala del Jaén no fue la rapidez sino la reacción del visitante.

El cuadro dirigido por Dani Rodríguez sufrió en salida de balón. Sin Mauricio, el equipo se ahogaba para darle continuidad a su juego. Esta incapacidad, sumada al ímpetu aragonés, le permitió aprovechar cualquier mínimo espacio concedido. Primero Ortego se aventajó de las dudas en defensa de los amarillos. Un duelo a fuerza con Boyis, muy cerca de la línea defendida por Dídac, hizo que el balón saliera a favor del Ríos y Ortego volvió a reencontrarse con el gol.

Adri Ortego disparó el juego de su equipo. El conjunto de Herrero no optó por jugar en escasos metros y con bravura adelantó jugadores. La presión dejó que el segundo gol cayera solo: la confusión de los jiennenses se alimentó con la fortuna de los maños y en un rebote, Nano Modrego metió el pie e hizo el segundo. El final de la primera parte se encrudeció para los remontados por una nueva exhibición de Adrián Pereira bajo palos.

A la Copa de España le faltaba algo. Un toque de epicidad o espectáculo. Cuando Ricardinho no había aparecido apenas en sus dos citas, algún jugador o equipo tenía que sustituirle. Y ahí estaba el Jaén. El destino en el fútbol le gusta entrelazar caminos y hacer paralelismos, ya sea con destino dulce o amargo.

El segundo término fue fantasía y pesadilla. Para ambos equipos. El Zaragoza no renegó de su condición de bravo y se plantó en el campo del Jaén prácticamente los veinte minutos últimos. Se sentía más capaz de nunca de todo. Los regates salían, la fluidez no faltaba y solo el acierto de Dídac impedía sentenciar el partido. Mientras tanto, el Jaén había quedado renegado a despejar y sufrir. Faltaba circulación del esférico y sobre todo, piernas. Los de Dani Rodríguez notaron más el partido de la jornada anterior que su rival. Pero a pesar de la adversidad, la espontaneidad del balompié se adueñó del clímax y el Jaén pasó de la tragedia a la noche histórica en cuestión de segundos.

El azar mueve la vida. El ser humano desconoce que pasará en el futuro, ya sea cercano o lejano. Y por cuestiones aleatorias o de acierto, quién sabe, el Jaén se coló en la final. Restaban sesenta y seis segundos de encuentro y el Zaragoza se situaba con un dos a uno a favor. Con aires de superioridad, ganados merecidamente por un esfuerzo incalificable, nada se le podía escapar. Campoy salió como quinto jugador y removió la defensa maña buscándole las cosquillas. Chino, el héroe de esta Copa sin que la final de mañana interfiera en la asignación de este galardón, vapuleó la escuadra de Adrián. El héroe precoz acabaría lamentando que sus habilidades solo cojearan de las esquinas superiores de la portería en todos los goles que recibió.

A poco más de treinta segundos, todos firmaban penaltis. Existía un acuerdo sin palabra de que ambos iban a mantener la calma y dejar todo para la lotería. Pero al Jaén se le vino al corazón los impulsos de hace tres años en Ciudad Real y, con decisión, sacó en los últimos diez segundos al quinto jugador. Un espacio mínimo se abrió en el área del Zaragoza y lo que pasó después ya está en otro capítulo histórico del equipo andaluz. Otra vez una victoria en el último segundo. El éxtasis imperó en el Palacio a la vez que se cedió espacio al honor del Zaragoza. Porque el fútbol son emociones y cuanto más sintamos a la vez, mayor será nuestra alegría de tenerlo.

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