domingo, 25 de septiembre de 2022

Barcelona´92 por Disneyland París, el intercambio de cromos que le permitió organizar los JJOO

¿Hubo intercambio de cromos para que Barcelona organizase los JJOO de 1992 y Eurodisney se instalase en París? Algo de ello existió y así lo desvela el periodista catalán Gerard Guiu.


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Que en la elección de las ciudades a las que se les otorga la organización de los Juegos Olímpicos hay mucho de negociaciones entre bambalinas es de general conocimiento.

Y para muestra un botón. Coincidiendo con el trigésimo aniversario de los JJOO de 1992, el abogado y periodista Gerard Guiu, colaborador del programa “Todo es mentira” que emite la cadena de televisión Cuatro, desveló el pasado 26 de julio que la elección de Barcelona como sede de las olimpiadas de 1992 se logró a cambio de una importante cesión: EuroDisney se instalaría en París, en lugar del entorno predilecto por el emporio norteamericano, que prefería ubicarlo entre Barcelona y Tarragona, debido a la bonanza climática más favorable que la de la capital francesa.

Según relató el periodista, tanto el gobierno de España como el catalán, las autoridades municipales de la Ciudad Condal y con el ferviente apoyo de la Casa Real apostaron muy fuerte por acoger la XXV Olimpiada. Pero el precio a pagar debía ser alto. Nada más y nada menos que ceder a Paris la opción de instalar a las afueras  de la capital francesa la versión europea de Disneyland con su complejo turístico y recreacional  compuesto de dos parques temáticos (Dineyland París y Walt Disney Studios), una zona comercial (Disney Village) y más de una decena de hoteles, que abrieron defintivamente al público el 12 de abril de 1992 y que actualmente acoge alrededor de 15 millones de turistas anualmente.

Las sucesivas votaciones para elegir a Barcelona

Y la negociación entre bastidores fraguó el 17 de octubre de 1986 cuando el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, anunciaba que la ciudad catalana albergaría los Juegos Olímpicos de 1992, los primeros y únicos hasta la actualidad que ha organizado España.

Tanto es así que en la sesión del COI, celebrada en Lausana para elegir la ciudad organizadora, Barcelona ya sacó una importante diferencia en la primera votación a tan poderosa rival como París: 29 por 19 a favor de la Ciudad Condal, quedando por detrás Belgrado, Brisbane, Birminghan y Amsterdam.

Sorprendente fue que en segunda ronda mientras que Barcelona continuaba sumando más apoyos, llegando a 27, la ciudad parisina solo sumo uno, 20. Y ya en la definitiva votación final la ciudad catalana lograba la mayoría absoluta con 47 votos, quedando París segunda, con tan solo 23.

¿Había funcionado el intercambio de cromos? Diplomacia y mucho despacho parecíeron resultar eficaces. Barcelona sumó 18 apoyos más entre la primera y última votación, en tanto que París solo obtuvo 4.

A la quinta, la vencida

Con anterioridad, Barcelona había intentado ser olímpica en cuatro ocasiones: en 1920, pero el COI eligió a Amberes; en 1924, cuya ganadora fue París; en 1936, que acabó celebrándose en Berlín y en 1972, fallida antes de presentarse porque el Comité Olímpico Español prefirió la opción de Madrid.

La caída del régimen franquista y la elección en 1980 del barcelonés Juan Antonio Samaranch, como máximo dirigente del movimiento olímpico, allanaron el camino para que la Ciudad Condal intentase por quinta vez ser ciudad olímpica.

Personajes ilustres que trabajaron arduamente para conseguir tal éxito fueron, entre otros, el ya nombrado Samaranch, respetado presidente del COI; Narcís Serra (alcalde socialista cuando Barcelona se postuló en 1981 para presentar la candidatura) que puso la primera piedra de este gran proyecto, mediando entre gobierno central y Generalitat con el objetivo de llegar primeros a la carrera olímpica; Pasqual Maragall (alcalde de 1982 a 1997 y artífice de los planes urbanísticos que cambiaron la ciudad); Romá Cuyás (presidente del Consejo Superior de Deportes), Carlos Ferrer Salat (presidente del COE entre 1987 y 1988 y como influyente empresario encargado de atraer a numerosos inversores privados a la idea olímpica) y los responsables máximos del Gobierno central, Felipe González, y Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que remaron al unísono en aras de la consecución de este logro histórico para el deporte catalán y español.

¿Y qué de verdad hay en todo ello? Pues hasta ahora son conjeturas, indicios o presunciones, desveladas por Gerard Guiu… pero cierto es que la coincidencia de fechas, 1992, para la organización del evento olímpico en Barcelona y la inauguración de Dsineyland París, prácticamente paralelo en el tiempo, no deja de ser curiosa cuanto menos.

Dicen que las casualidades no existen.

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