sábado, 16 de octubre de 2021

Rompiendo una lanza a favor de Cristina Ouviña

La internacional española recibió numerosas críticas por haber publicado unas historias en su perfil de Instagram en la que se apreciaban un vídeo de varios jugadores de la selección eslovena.


Rompiendo una lanza a favor de Cristina Ouviña
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Finalizados los Juegos Olímpicos de Tokio, toca realizar una breve reflexión sobre la polémica que protagonizó Cristina Ouviña. La internacional española recibió numerosas críticas por haber publicado unas historias en su perfil de Instagram en la que se apreciaban un vídeo de varios jugadores de la selección eslovena, entre los que destacaba Luka Doncic, en una habitación de la Villa Olímpica.

En la pieza audiovisual se vio a los deportistas jugando una partida de cartas, mientras en la mesa había botellas de alcohol e incluso una cachimba. A esto se suma que nadie llevaba puesta la mascarilla para evitar la propagación del coronavirus, tampoco se guardaban la distancia de seguridad interpersonal. La publicación fue eliminada tras el aluvión de críticas.

No voy a justificar a absolutamente nadie. De hecho, me parece un comportamiento bastante alejado de la ética y moralidad. Es una vergüenza que en plena pandemia ignoraran a un virus que ha acabado con la vida de tantas personas. Por otra parte, los deportistas poseen una responsabilidad extra al ser la referencia de muchas personas: dar un mal ejemplo puede implicar que se le reste gravedad al asunto o incluso que los más pequeños copien modelos inadecuados.

Historias publicadas por Ouviña en Instagram | @maricris106

Es cierto que se encontraban inmersos en una burbuja y que eran controlados de PCR y test rápidos de antígenos. En esta misma línea, también ya recibieron la pauta completa o al menos una dosis de la vacuna. Sin embargo, nadie es inmune (no sé por qué a algunos sujetos les cuesta tanto comprenderlo) y no nos la podemos jugar.

Por otra parte, hay que reconocer que seguimos viviendo en una sociedad machista con valores heredados del patriarcado. Me resultó sorprendente ver cómo las redes sociales se llenaban de comentarios en contra de la base zaragozana (no faltaron los insultos ni las exigencias de que fuese expulsada inmediatamente de la selección) y no hacia los auténticos protagonistas del vídeo. Pocos (por no decir casi nadie) les pedía a los serbios explicaciones o solicitaban alguna sanción por parte de la FIBA o Federación.

Siempre parece que las mujeres somos las culpables de todo, empezando por Eva al haberle ofrecido a Adán la fruta prohibida en el Jardín de Edén (pese a tener la alternativa de rechazarla) hasta que Yoko Ono provocase la separación de The Beatles (obviando las diferencias existentes entre los componentes del grupo). Hipocresía barata supongo.

No me parece que esto sea un problema que solo incumba a los deportistas. ¿Por qué la FIBA o las Federaciones permiten esta clase de conductas? ¿Por qué se esmeran es posturear que se cumplen con todas las medidas de seguridad si, en realidad, no se están llevando a cabo? Da la impresión de que las altas esferas están tan ocupadas en lucrarse y dar una buena imagen que pasan por alto ciertos aspectos.

Volviendo al eje central que nos ocupa, hay que agradecerle a Cristina Ouviña sus disculpas públicas. A través de una publicación en sus redes sociales, la directora de juego manifestó:

“Me gustaría pedir disculpas a quienes se hayan podido sentir molestos con las imágenes que publiqué en mis redes sociales, especialmente a los miembros de la delegación de Eslovenia. Me equivoqué compartiendo esta parte de mi experiencia olímpica, pero quiero resaltar que todos los atletas que estamos en Tokio somos conscientes de la situación de pandemia en la que vivimos y de que no debemos relacionarnos con nadie ajeno a la gran burbuja de la Villa".

Ouviña durante el choque ante Canadá en los Juegos de Tokio | FIBA

Lejos de juzgar si son o no acertadas estas palabras, hay una simple realidad: ha pedido perdón. No sé ustedes, pero yo no estoy acostumbrada a que las personas con notoriedad pública pidan perdón ante sus errores. Hay quienes dicen que la Federación Española de Baloncesto (FEB) le presionó a publicar el mensaje, pero estoy convencida de que no ha sido así.

En 2015, época en la que colaborada con una página dedicada al baloncesto femenino, escribí un artículo de opinión sobre la ausencia de Cristina Ouviña en la Selección Española. En aquel entonces, había sido una de las grandes artífices de que el Wisla-Can Pack de Cracovia conquistase la liga polaca.

El día siguiente a su publicación, entré a Twitter y me encontré con un mensaje privado que me había mandado Ouviña: “Mucha gente me ha mandado el artículo que publicaste sobre mí. Muchísimas gracias”.

La zaragozana apuntando al aro en el choque frente a Francia | FIBA

He compartido esta anécdota para reflejar parte de su humildad. ¿Creen que la mayoría de deportistas de élite pierden el tiempo agradeciéndole a una redactora que le hayan dedicado un artículo? Ya les digo yo que no. Y más teniendo en cuenta de que no pertenezca a un gran medio de comunicación.

No nos engañemos: profesionalmente, a Cristina Ouviña nunca le han regalado nada. Es una jugadora que, si tiene que partirse la cara literalmente por su equipo, lo hace sin rechistar. Ha sabido sobreponerse a diferentes lesiones y circunstancias para cumplir sus metas. Y poco a poco, se ha ganado su puesto con el combinado nacional.

¿Por una equivocación que cometa hay que echarla inmediatamente? Encima, lejos de desanimarse por los comentarios o desconcentrarse, la jugadora del Valencia Basket continuó dándolo todo en cada partido. Hasta batió el récord de asistencias (11 en total) de la historia del baloncesto español. Su trabajo, esfuerzo y calidad hablan por sí solos. Siempre querré en mi equipo a jugadoras como ella.

Todos nos equivocamos y merecemos una segunda oportunidad. No está bien querer mandarla a la hoguera por una metedura de pata, porque entonces muchos de nosotros ya estaríamos en el más allá.

La zaragozana apuntando al aro en el choque frente a Francia | FIBA

Fotografía de portada: FIBA

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Autor

Loida Cabeza

Periodista y directora de comunicación.

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