miércoles, 1 de diciembre de 2021

Alonso y un fin a una obra escrita

Repaso a la vida de uno de los más grandes del deporte. Con paso en Minardi, Renault, McLaren y Ferrari. Anécdotas, recuerdos...


Alonso y un fin a una obra escrita
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¿Saben? El frío de lo inconcluso apenas dura un instante; el que se tarda en entender que lo importante es el viaje: que cuando una obra está tan bien escrita no necesita un desenlace feliz. Ni siquiera necesita un desenlace, porque no es una historia común ni corriente. No hay un dragón al que matar ni siquiera un mundo por salvar. Tampoco una última bandera a cuadros que perseguir. Sólo vidas que siguen adelante.

Alonso es un tipo valiente, el que deja la categoría que le vio nacer ante el mundo, la que le cataloga como uno de los mejores de siempre y el mejor de hoy. Quizás vuelva, pero de momento lo hace para siempre. Porque el astur es un piloto que lo que hace es para dejar marca, una huella. Y actualmente este mundo de la Fórmula 1 no se lo permite. Por eso se va. En esto tiene que picarte el gusanillo, de llenarte el mil por mil, de mostrarte las ganas como si fuera tu primera vez en esto. Y al de Oviedo no le merece la pena por más que ame la F1. Y es cierto; vivió demasiado tiempo en un planeta que no es el suyo, en un lugar incómodo por mucho tiempo. Lo importante lo pudo vivir, lo logró, lo cosechó y lo dejó a los ojos del mundo entero.

Porque lo bonito no fue sólo llegar, sino cómo hacía parecer que no había final

Lo hace porque se siente el más rápido al salir a un circuito y no poder luchar, o no tener las opciones de hacerlo. En este mundo de egos y de demostrar quién es cada uno, Fernando se ve capaz de todo lo que tiene por delante. Y quizás ese es el problema; que la Fórmula 1 no deja verlo.

Pero este año no ha sido el único en el que Alonso tenía previsto dejar la F1, ya estuvo a punto en 2007 (se hubiera ido de haber ganado el tercer título) cuando la antigua McLaren de Ron Dennis y cía. le puso la zancadilla. Se pensó un respiro y quizás volver años más tarde. O no. Porque lo bonito no fue sólo llegar, sino cómo hacía parecer que no había final.

Se marcha dejando el deporte que mostró ante un país que aquí vivía muy lejos de tener una figura de su tamaño. Sucede ahora en vivir entre mareas azules que fueron, o amigos y compañeros que siempre estarán. Todos ellos lo harán para recordar cómo ocurrieron las gestas que nunca llegaron a imaginarse, como regresar a vivencias que marcan épocas y también sentimientos. Porque años más tarde perduran muchas cosas que el joven chaval de Oviedo hizo, como ganar una carrera imposiblemente heroica en un coche rojo delante de su público en Valencia, de su gente, de las personas que vivieron el día más vibrante frente a sus ojos.

Por aquí pasa David, el chico que vino desde Inglaterra con su padre para vivir entre lágrimas felices la que fue, también, la carrera de su vida. Días tan memorables como la consecución de una victoria espléndida que sobre el papel no era suya en la lluvia malaya de ese mismo año. O demostraciones como la de Hungría en aquella tarde de 2014, con aquel coche que no era, tampoco.

Quien es capaz de construir imposibles gracias a un don, de mostrar el talento donde otros apenas pueden soñar. Pero ya lo conocen, el astur se viste de gala incluso en los peores momentos, nunca se rinde por más que los colores se destiñan, o por más que le digan que no.

Tiene una mirada antes y una sonrisa después. Es así. Es una persona que sabe actuar, pero también mirar. No lo deja pasar. Desde el principio, de eso va todo. Recuerda aún cuando aterrizó hace 17 años al box de Minardi, que dejó una impagable sesión de anécdotas, recuerdos y frases para la historia. La del primer día que un talento monumental como el de Fernando se subía a un F1, previsiblemente el peor de la parrilla, pero con el que escribió una jornada memorable.

Cesare Fiorio, jefe del equipo italiano por entonces, vio cómo después ganar la Formula Nissan, probó por primera vez un F1 en el circuito de Jerez. "Estábamos allí para probar a 6 o 7 pilotos. Entre ellos estaba Fernando. Por la mañana llovía y pensamos que no podríamos probarlos de verdad, aunque quizás sería bueno para ver si alguno destacaba entre ellos. Todos dieron vueltas y al final del día Alonso resultó el más veloz con mucha diferencia, como un segundo y medio, y sobre todo se le veía que tenía de todo, cabeza, concentración, inteligencia, dotes que unidas al talento construyen un campeón", comentaba.

"Era la primera vuelta, y sin haber conducido nunca un F1 y lloviendo, pasó delante del box y frenó en la primera curva en el mismo sitio que lo estaba haciendo Barrichello. Estaba asustado y le mandé parar y cuando llegó al box me preguntó si había algún problema. Yo le dije que el problema lo podía tener él si seguía yendo tan rápido la primera vez que pilotaba un F1. Pero me contestó que iba despacio, como yo le había dicho. Ante esa respuesta le dije: 'sigue despacio': no cometió ningún error y fue estrepitoso. Luego era la famosa prueba del 9. Para un piloto joven, después de haberle dicho que ruede tranquilo, le damos la oportunidad de hacer una vuelta rápida. Lo normal es que ninguno mejore, porque van al máximo desde el principio, pero Fernando mejoró bastante su tiempo, así que lo primero que hice fue llamar a Gabriele Rumi (propietario) para que le preparara un contrato por 10 años antes de que las voces de la F1 comenzaran a hablar de Fernando y nos lo quitaran".

Pues eso. Ser valiente, ir por otro camino al convencional y luchar contra la adversidad siempre fue su arma; daba igual lo que los demás pensaran, él iba con su idea a por todo lo que él veía en su cabeza. Jamás la cambió, tampoco le hizo falta. Pese a todo.

De Minardi a McLaren pasando por Renault o Ferrari, ganando dos títulos mundiales, subcampeón otras tantas, 32 veces en lo más alto del cajón... hacen que todos estos datos cobren otro sentido. Todo esto es el instante de entender que lo importante es el viaje. Si será para siempre o para un ratito el genio loco será capaz de seguir lo que siente. Sea como fuere su obra está bien escrita. Feliz vida, piloto. Ahora toca el mundo de la Resistencia, Le Mans, Indianápolis... o incluso la NASCAR. Gracias por la historia; la emoción sigue, vamos a por más cosas que contar...

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