viernes, 3 de diciembre de 2021

Rusia 2018, el Mundial del VAR

Ha sido la Copa del Mundo con más penaltis señalados, 29, diez de ellos gracias al uso de la tecnología


Rusia 2018, el Mundial del VAR
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Rusia 2018 ha sido el Mundial del VAR. Ha sido la gran novedad de esta Copa del Mundo de fútbol y la gran prueba de fuego de la tan temida aplicación de la tecnología en el fútbol. El resultado ha sido positivo, aunque la primera tentativa de nivel ha evidenciado también sus limitaciones. Con la excepción de la final entre Francia y Croacia, los árbitros han sido tremendamente reacios a aplicarlo con el salto a los partidos eliminatorios, y no ha quedado demasiado claro que se vaya a tener la valentía cuando el escenario sea un condicionante. Pero cuando se ha aplicado, ha funcionado. La tecnología funciona. Como lo hace el ojo de halcón en el tenis o el videoarbitraje en el hockey, deportes en los que ya no hay miedo alguno a que la tecnología sea la ayuda necesaria para que haya justicia en las decisiones arbitrales.

Sobra decir que el VAR ha provocado que Rusia 2018 sea el Mundial en el que más penaltis se han señalado en toda la historia de la competición, un total de 29. Hasta ahora, la mayor cifra de penas maximas pitadas se alcanzó en los torneos de Italia 1990, Francia 1998 y Corea del Sur y Japón 2002, 18. Diez de esos 29 penaltis que se han visto en la recién finalizada Copa del Mundo, de hecho, se han decretado tras consultarse el VAR. La imagen del argentino Néstor Pitana en la final, decidiendo el destino del partido decisivo mientras el mundo esperaba expectante su posición final es ya historia de la Copa del Mundo.

Señalar un penalti, no obstante, no es el único beneficio del VAR. Nadie puede confirmar cuántos de esos diez penaltis se habrían señalado si los árbitros no hubieran podido apoyarse en la tecnología. Pero el VAR ayuda además a resolver errores ya cometidos. Señalar un penalti inexistente es una equivocación que adultera un partido más allá de los méritos de uno y otro equipo. ¿Necesita el fútbol ese clase de errores humanos cuando son evitables? En Rusia 2018 el VAR evitó cuatro penaltis mal señalados. También queda para el recuerdo la imagen de Neymar sin el premio de la pena máxima que había querido sacar de un árbitro al que logró engañar en vivo. También sirvió la tecnología para conceder dos goles legales que habían generado dudas y para anular otro que sí se había concedido injustamente.

Una de las acusaciones que se ha hecho al uso del VAR es el tiempo de partido que se lleva. Ahí se puede afinar, eso está claro. El penalti de la final fue el que más costó de señalar. 4 minutos y 20 segundos transcurrieron entre la señalada infracción de la final y el momento del lanzamiento de la pena máxima por parte del francés Griezmann. Pero en el Rusia-Egipto de la primera fase, el paraguayo Enrique Cáceres tardó solo un minuto y 35 segundos en que se lanzara el penalti. Este tiempo de consulta ha hecho que el tiempo de descuento aplicado en los partidos del Mundial se ha disparado. Ha habido 465 minutos de añadido en los 64 partidos del torneo, una media de 7,3 minutos por encuentro. Acostumbrados a la irracional costumbre de la Liga españoladd añadir un minuto en la primera parte y tres en la segunda casi por decreto, esto impacta. Pero, en realidad, no es raro en ligas colo la Premier.

El VAR puede mejorar. Debe hacerlo. Pero la prueba es positiva y cada vez que se ha utilizado en este Mundial ha demostrado que funciona. El futuro dirá si se consolida o si el miedo a eliminar el error pesa más que las posibilidades de mejorar.

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