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La Cumbre del Tercer Sector reflexiona sobre la pobreza de los padres que hace niños pobres

Un mapa indigno por desatención.

No existen niños pobres, existen padres pobres sin acceso al ámbito laboral o por la precariedad de unos contratos, amparados en una sádica reforma laboral apoyada hasta las trancas por la jefa del FMI. Hoy, en Madrid, se desarrolla la Cumbre del Tercer Sector (una denominación que viene a reunir a las ONG), convocada por el Alto Comisionado del Gobierno de España Contra la Pobreza Infantil, Pau Marí-Klose.

Pau Marí-Klose, compareció, el lunes 10, en el Senado, ante los que deben de trabajar en este segmento social que aumenta su presencia, hasta convertir a España en el tercer país continental, por detrás de Rumanía y Bulgaria, en el que se consolida la tasa de pobreza infantil más alta, con especial relevancia en los hogares monoparentales.

El Alto Comisionado hizo un relato, similar al de hoy, con el plan general que el Gobierno de Pedro Sánchez quiere poner en marcha, en el que otro año más, recuerda las carencias que sufren miles de familias residentes en el país, con datos conocidos, reconocidos, publicados y congelados en los papeles que los recogen. Más allá de esos escritos, las soluciones ni están ni se las esperan, para los que hoy están sin agua, luz y gas; sin calefacción ni posibilidades de tenerla.

Volver a sacar del inmenso saco de las palabras el riesgo de exclusión, la privación, el tobogán hacia la delincuencia, el abandono de los estudios, la violencia doméstica… es otro adorno más de Navidad, que dentro de unas semanas volverá a guardarse en el cajón de las buenas intenciones que fallecen, por la vagancia extrema de los que sí tienen agua, gas, luz y la nevera llena.

Hay niños pobres porque sus padres son pobres; y sus padres lo son, hagan lo que hagan, sepultados por los desahucios, la subida del alquiler, los gastos de comunidad, el comer y vestir, la carencia de presupuesto para libros y material escolar, la nula utilidad de unas becas que se cobran meses después, la inexistente planificación nacional de las más de 2.500 ONG que surgen para proteger a la infancia y la juventud (845), educación al desarrollo (799) y educación (882), sin incluir a las organizaciones en defensa de la mujer (658) que subrayan la desprotección, indefensión y abandono en el que subsisten las madre-padre que cuidan solas a sus hijos.

Pide Pau Marí-Klose una reflexión al Tercer Sector; espero que sea para escuchar su experiencia y consensuar medidas eficaces que se desarrollen sin demora; espero, que no sea otra jornada baldía de pérdida de tiempo y dinero; y, espero que los presentes acudan a la Cumbre con la reflexión hecha; porque, qué nos queda por comprobar de los menores que tiritan y oyen el “no podemos” a diario, y que a modo de gota malaya sufren la negación a participar de un mundo, que es tan suyo como el de cualquiera, al que no pueden acceder descalzos de oportunidades.

¿Cómo actuar?, ¿cómo hacerlo bien?, ¿cómo poner en práctica programas que lleguen a los que realmente lo necesitan? y ¿cómo monitorizar cada caso? Las respuestas no son fáciles, en una ciudadanía que ha rebajado y relajado la asistencia social con la que dice comprometerse… hasta que sale en la foto. La realidad de la pobreza muestra un mapa indigno por desatención, al que se nos ha abocado (por activa y pasiva) desde los más altos en la pirámide, los que nos quieren humillados y aterrados; a los que nos han tatuado la letra escarlata de miserables.

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