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Respeta a tus mayores, Max

Max Verstappen siempre se ha mostrado cercano con Fernando Alonso.

Desde que la leyenda de Max Verstappen se empezó a construir a medida que se aproximaba su precoz oportunidad en Fórmula 1, allá por 2014, empezó un proceso de mentalización general ante el alunizaje de una personalidad que daría que hablar. Un piloto llamado a conquistarlo todo, a atribuirle previamente un rol mesiánico que, más de tres temporadas después, hemos visto que le ha pesado en sus vaivenes. Diamante en bruto en todos los sentidos, en sus años de Toro Rosso ese matiz imberbe y asilvestrado emergió sobre todo detrás del casco, contestando órdenes de equipo y enfrentándose a sus jefes. Pero ahora, esa agresividad innata comienza a dejarse ver también frente a las cámaras. Comienza a demostrar que, además de las manos, también tiene la lengua muy suelta.

“Como sigáis con esas preguntas voy a dar un cabezazo a alguien”. Presionado por sus pésimos resultados, en Canadá llegó su primer exabrupto serio. Confié entonces que se trataría de una simple bocanada de vapor de una olla sometida a una infinita presión… hasta que el pasado fin de semana leí su sibilina indirecta hacia Fernando Alonso, un piloto del que solo le habíamos visto manifestar buenas palabras, y comprendí mucho más. Sálvese quien pueda, el niño se ha convertido en bestia. Verstappen ha tildado al bicampeón de “lento y viejo”, en una actitud totalmente irrespetuosa y ventajista, puesto que los años pasan para todos, pero ante todo se ha hecho un flaco favor. Sabemos que, dentro de 15 años, Max también será viejo, pero aún no sabemos si habrá alcanzado todos los logros que se esperan de un piloto rebosante de talento, pero también eternamente inmaduro, al que parece que nunca le van a entrar urgencias por ganar un mundial y no está en una posición tan cómoda como para intentarlo en próximas temporadas.

Pero para llegar a cumplir todo lo que se espera de él tendrá que alcanzar antes los éxitos de Fernando Alonso, al que además compara con su laureado padre, Jos. La trayectoria deportiva de cualquier piloto de época viene determinada por decisiones puntuales, no más de dos o tres, que pueden incrementar en buena parte su palmarés. Es el juego de las sillas, en el que todo el mundo quiere estar sentado cuando pare la música. Según la filosofía de ‘Mad Max’, cualquiera que no lo consiga puede cargar, entonces, con el sambenito de ser “lento”, porque no contará con coche para más… Pero lo más inquietante es que si Verstappen tiene una percepción tan decadente de Alonso, qué no dirá entonces de los Grosjean, Hülkenberg, Pérez… pilotos que ni siquiera han conseguido una victoria en casi una década en el gran circo. Son, al fin y al cabo, preguntas al aire que solo encontrarán respuesta con el tiempo. Porque sí, no me caben dudas, la agresividad verbal de la joven promesa de la Fórmula 1 se ha desatado y encontrará otros muchos frentes hasta que su verborragia de adolescente irreverente se modere y respete a aquellos que, además de ser mayores, son de momento mejores que él.

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