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Casado forzará un adelanto electoral con su “no” a los Presupuestos

El presidente del PP, Pablo Casado, en un acto de partido en Almería.

Si a algo acostumbra Pablo Casado desde que lidera el PP es a afirmar una cosa y la contraria. Si con el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados parecía que se inauguraba una etapa de moderación y diálogo con el Gobierno, la voluntad real del líder de la oposición sería muy diferente. Voces cercanas a la dirección de Génova 13 aseguran que la negativa de Casado a apoyar los Presupuestos Generales del Estado 2021 (PGE) pasaría por su intento de hacer caer al Gobierno.

Desde Génova apuntan a que la situación sería insostenible si el presidente no lograra sacar adelante unas líneas presupuestarias y se preguntan qué discurso político podría tener Sánchez si continuara con los PGE de Cristóbal Montoro. Un "no" del Congreso a los PGE supondría una derrota importante para el ejecutivo de coalición que, según el PP, tendría que caer por su propio peso y Sánchez debería dar por acabada la legislatura disolviendo las Cortes y convocando elecciones. En el partido aseguran que los comicios podrían celebrarse en los primeros meses de 2021. 

Esta estrategia de los de Casado, en la que la presentación, debate y votación de los PGE llegaría en otoño, coincidiría con una fecha clave: el 10 de noviembre. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) y la Ley del Gobierno establecen que no se pueden convocar elecciones, al menos, en los 365 días posteriores a la celebración de los últimos comicios siempre y cuando se haya formado un Ejecutivo. Si no, como ocurrió en la XIII legislatura, pasados dos meses desde la primera sesión de investidura de un candidato a la Presidencia del Gobierno, el rey Felipe VI disolvería las Cortes con el refrendo del presidente o presidenta del Congreso. 

Nuevo giro en el guion

Si el PP mostró una mínima predisposición a negociar estos PGE, los denominados "de la reconstrucción" para afrontar las consecuencias sociales y económicas derivadas de la crisis sanitaria del coronavirus, ahora se cierra en banda. Sánchez tendría que aunar los intereses de Podemos, ERC y Ciudadanos en unas cuentas que serían muy difíciles de orquestar. Los de Gabriel Rufián parecen que rechazan apoyar al Gobierno con sus 13 diputados, una pérdida que podría "taponarse" con los 10 de Ciudadanos. Entre PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos y Más País alcanzarían 167 de los 176 escaños necesarios para sacar adelante los Presupuestos porque requieren la mayoría absoluta del Hemiciclo. Harían falta nueve escaños más que podrían proceder del PNV (seis) y de partidos minoritarios como Teruel Existe, el PRC o el BNG, un acuerdo difícil aunque posible. 

Lo que es incuestionable es que el futuro político del propio Sánchez depende de la votación de los PGE. Esta es la ley más importante del curso político porque establece la política económica y financiera del Gobierno de España durante un año, la base sobre la que se moverá la economía del Estado a lo largo del curso y establece un mínimo y un máximo de gasto e ingreso de las cuentas públicas. 

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