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Deep Purple aciertan de lleno con “InFinite”

Portada de "InFinite", el nuevo trabajo discográfico de Deep Purple.

Que una banda como Deep Purple saque un disco con canciones nuevas, después de casi 50 años de carrera, es una buena noticia, que este disco, además, tenga calidad es digno de celebración. Por suerte, con “InFinite” el nuevo álbum de estudio de los británicos Deep Purple, nos encontramos en ambas situaciones.

Lejos de dormirse en los laureles y disfrutar de una cómoda posición, en la que podrían limitarse a dar conciertos cuando les apeteciera, ofreciendo un repertorio plagado de clásicos que todo su público disfrutaría, Deep Purple siguen manteniendo viva la llama de la creatividad.

Al contrario de bandas coetáneas (cuyos nombres me ahorro) que prefieren no arriesgarse a crear nueva música que pueda palidecer ante sus obras clásicas, estos veteranos rockeros ingleses siguen intentando ser relevantes a nivel artístico. Una banda como Deep Purple no tiene absolutamente nada que demostrar a estas alturas, nadie pone en duda la valía y la trascendencia que su carrera ha tenido a lo largo del último medio siglo, creando himnos intemporales, vendiendo millones de discos, ofreciendo cientos de conciertos e influenciando a miles de bandas. Sin embargo, Ian Gillan, Roger Glover, Ian Paice, Steve Morse y Don Airey han optado por poner a prueba una vez más su condición de artistas y nos traen “InFinite”.

Personalmente, creo que nos encontramos ante el mejor trabajo de Purple desde el ya lejano “Abandon” (1998). Tras este último, y con el nuevo milenio, grabaron otros tres notables discos, “Bananas” (2003), “Rapture Of The Deep” (2005) y el más reciente “Now What?!” (2013), sin embargo creo que “InFinite” les supera a todos en frescura y originalidad, algo muy a destacar teniendo en cuenta que los músicos que lo han compuesto y grabado alcanzan o superan en su mayoría los 70 años (a excepción del guitarrista Steve Morse, que aún así tampoco es un jovencito).

Al escuchar canciones como “Time For Bedlam”, que fue lanzada hace unos meses como single de presentación, se puede comprobar cómo Deep Purple han sido capaces de dar un paso adelante en su sonido, sin perder en absoluto su reconocible estilo. Esto mismo se aprecia en otros buenos temas como “Hip Boots”, “All I Got Is You” o “Get Me Outta Here”. Sin embargo, la verdadera joya de “InFinite” se titula “The Surprising”, una canción de seis minutos, intensa, con varias inflexiones, que primero te sumerge en un ambiente dramático e incluso tenso, para en el tramo central desarrollar una parte instrumental con fuertes reminiscencias del rock progresivo de veteranos como Emerson Lake & Palmer, y que desemboca en unas relajantes y atmosféricas notas de teclado, que te llevan de vuelta a la tensión inicial. Un tema excelente, que recuerda un poco a “Uncommon Man”, de su anterior disco “Now What?!”, y en el que el protagonismo absoluto se lo lleva el teclista Don Airey. Como curiosidad, al final del álbum encontramos una efectiva versión del clásico “Roadhouse Blues” de The Doors, que pone la guinda a este trabajo de una manera inmejorable.

No quiero dejar de señalar que en “InFinite” Deep Purple han vuelto a contar con el genio Bob Ezrin (Kiss, Alice Cooper, Pink Floyd, Lou Reed, etc.) en las labores de producción, quien sin duda es el mayor responsible del genial y envolvente sonido conseguido en el álbum.

Deep Purple presentarán este disco en directo al menos hasta finales de año en su anunciado “Long Goodbye Tour”, el cual los traerá a España a principios de verano. Desconozco si esta será su última gira, o si “InFinite” será su último disco, en cualquier caso, la calidad que atesora me hace pensar que Deep Purple aún tienen motivos de sobra para seguir, y en caso de que no sea así, no se me ocurre una mejor despedida a su carrera.

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