TELEVISIÓN | CULTURA

Chernobyl, ¿Cuál es el precio de la mentira?

Por ANDRÉS GARCÍA BROTONS. 05/06/2019

La miniserie de HBO y Sky Atlantic arrasa con su final y se sitúa en una de las mejor valoradas del año

  • El reactor número 4 tras la explosión
    El reactor número 4 tras la explosión
  • Boris Scherbina (Stellan Skarsgard) y Ulana Khomyuk (Emily Watson)
    Boris Scherbina (Stellan Skarsgard) y Ulana Khomyuk (Emily Watson)
  • El juicio celebrado en julio de 1987
    El juicio celebrado en julio de 1987
  • Valeri Legásov (Jared Harris)
    Valeri Legásov (Jared Harris)
HBO
miniserie
Chernobyl

Chernobyl, la miniserie de 5 capítulos de HBO y Sky Atlantic y escrita por Craig Mazin ha llegado a su final emitiendo este martes su quinto y último capítulo arrasando entre sus fans y situándose en una de las mejores series del año según el ranking de IMDb. Muchos la consideran como el fenómeno que ha hecho olvidar a Juego de Tronos con tan solo 5 episodios sobre la catástrofe nuclear producida en Ucrania en 1986.

Esta producción va dedicada a todos aquellos que murieron o se sacrificaron debido a la catástrofe que tuvo lugar la madrugada del 26 de abril de 1986 a las 1:23:45 en el reactor nuclear número 4 de la central nuclear de Chernóbil en Ucrania, perteneciente a la URSS en aquel entonces. La explosión de este reactor durante una prueba de seguridad, lo que lo deja al descubierto, da comienzo a la serie, que relata de un modo dramático, realista y, en un contexto de tensión nuclear por la Guerra Fría, los acontecimientos que le siguen a esto durante las horas posteriores tanto en la central como en la ciudad de Prípiat, diseñada a conciencia para albergar a todas las familias de los empleados de la central y una de las más modernas y pobladas del momento.

El personaje principal es Valeri Legásov (Jared Harris), un físico nuclear que fue de los primeros en darse cuenta de la magnitud de la catástrofe. Sus investigaciones se topan con la censura del Partido Comunista por evitar que se destape la verdad de lo ocurrido e imponer el poder del bloque soviético ante las vidas humanas, luchando así entre la verdad política y la científica. Legásov se quitó la vida en el segundo aniversario de la explosión a sus 51 años y las cintas que se grabó con sus memorias circularon entre la comunidad científica soviética. Su suicidio impidió que las ignoraran. “Tras la repercusión de su muerte, los agentes soviéticos acabaron reconociendo finalmente los fallos de diseño del reactor nuclear RBMK. Se modernizaron los reactores para evitar futuros accidentes como el de Chernóbil”, se cita al final de la serie acompañando con imágenes reales del físico soviético.

Boris Scherbina, interpretado por Stellan Skarsgard, es el viceprimer ministro soviético asignado por el Kremlim para liderar la comisión de control del accidente. Junto a Legásov, comprueba de primera mano la catástrofe y comprende la magnitud del accidente. Juntos sobrevuelan el reactor y se exponen a la radiación. Boris Shcherbina murió el 22 de agosto de 1990, cuatro años y cuatro meses después de ser enviado a Chernóbil. Legasov contó con decenas de científicos que le ayudaron sin descanso en Chernóbil. Algunos contradijeron la versión oficial de los acontecimientos y fueron denunciados, arrestados y encarcelados. El personaje de Ulana Khomyuk (Emily Watson) es ficticio y fue creado para representarlos a todos y honrar su dedicación y su servicio a la verdad y a la humanidad.

EL DESENLACE

El desenlace de la serie trata sobre el juicio celebrado por la Unión Soviética en julio de 1987 para destapar culpables responsables de la catástrofe, entre ellos Anatoli Diátlov, ingeniero jefe que supervisó la prueba que hizo explotar el reactor. Legásov, como testigo, reveló a la comunidad científica presente en el juicio que la causa clave de la explosión no fue únicamente humana, puesto que el hecho de la baja calidad de los materiales utilizados en los reactores del país provocó que al pulsar el botón de emergencia se convirtiera en una bomba nuclear. El físico finaliza su discurso como testigo con esta cita: “Cada mentira que contamos es una deuda con la verdad, más tarde o más temprano hay que pagarla. Y así explota el núcleo de un reactor RBMK, por las mentiras”. Ante esto el KGB lo coaccionó y lo apartó de la vida científica y la dirección del partido decidió no sacar a la luz dicho testimonio.

“Ser científico es ser un ingenuo, nos obcecamos tanto en descubrir la verdad que olvidamos que muy pocos quieren que lo hagamos. Pero la verdad siempre está ahí, la veamos o no, la elijamos o no. A la verdad no le importa lo que necesitamos, no le importan los gobiernos, ni las ideologías ni las religiones. Nos esperará eternamente y este, al menos, es el regalo de Chernóbil. Antes temía el precio de la verdad, ahora solo me pregunto: ¿Cuál es el precio de la mentira?”, así es como de despide Legásov.

Una vez acabada la serie, se muestran numerosas citas y datos acompañados por imágenes reales de todos aquellos héroes que dieron su vida por evitar que la catástrofe se fuera de control y afectara a más países. Destacan las siguientes: “Mijaíl Gorvachov, líder supremo de la URSS desde 1985 hasta su desintegración en 1991 escribió en 2006 “Puede que el desastre nuclear de Chernóbil fuera la auténtica causa de la caída de la Unión Soviética”; Por su implicación en el desastre de Chernóbil, Victor Bryukhanov, Anatoly Dyatlov y Nikolai Fomin fueron condenados a diez años de trabajos forzosos; Tras su liberación, Nikolai Fomin volvió a trabajar en una central nuclear de Kalinin, Rusia; Anatoly Dyatlov murió de una enfermedad causada por la radiación en 1995 a sus 64 años; De los testigos que fueron al puente de las vías no ha sobrevivido nadie.  Ahora es conocido como ‘el puente de la muerte’; 400 mineros trabajaron día y noche durante un mes para evitar una fusión nuclear completa. Se calcula que al menos 100 murieron antes de cumplir los 40 años; Se reclutaron unas 600.000 personas para servir en la zona de exclusión. A pesar de las incontables enfermedades y muertes como consecuencia de la radiación, el gobierno soviético no registró oficialmente cómo acabaron; La región contaminada de Ucrania y Bielorrusia, conocida como la zona de exclusión, llegó a alcanzar los 2.600 kilómetros cuadrados. Aproximadamente 300.000 personas fueron trasladadas de sus hogares. Les dijeron que era temporal. Sigue estando prohibido volver; En 2017 se terminaron las obras del nuevo sarcófago de Chernóbil con un coste de casi dos mil millones de dólares. Está diseñado para durar 100 años; Tras la explosión, el índice de cáncer en Ucrania y Bielorrusia subió drásticamente. El mayor aumento fue entre los niños. Nunca conoceremos el verdadero coste humano de Chernóbil. Se calcula que entre 4.000 y 93.000 muertes. El recuento oficial de víctimas, sin modificar desde 1987, es de 31”.




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