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OPINIÓN | DESAPARICIONES

El buen tratamiento informativo ante las desapariciones de personas

Por LOIDA CABEZA. 02/03/2019

Las ausencias conllevan un inmenso impacto social que requiere un tratamiento responsable por parte de los medios de comunicación.

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La cobertura informativa sobre desaparecidos sirven para ayudar a encontrarlos y apoyar a sus familiares

“¿Y cuándo vuelve el desaparecido?

Cada vez que los trae el pensamiento.”

                                               Rubén Blades

A pesar de que las desapariciones no constituyen un fenómeno novedoso en nuestra sociedad, existe bastante desinformación al respecto. Por ejemplo, la mayoría de personas que residen en Canarias solo tienen conciencia sobre las ausencias de Sara Morales y Yéremi Vargas, dado que se han convertido en las más mediáticas. Pero evidentemente, cada día se producen diferentes casos que tienen como escenario las islas Canarias. 

En este contexto, el Informe de Personas desaparecidas en España 2018 -elaborado por el Ministerio de Interior-, explica que el sistema de Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar registró un total de 146.042 denuncias por ausencias. Cabe destacar que 6.053 de ellas siguen activas (es decir, vigentes por no haberse resuelto), lo que supone un 4,14% del total de denuncias registradas.

En esta línea, hay que enfatizar que en España cada año se registran más de 21.000 denuncias por la ausencia de personas sin causa aparente. Las desapariciones conllevan un inmenso impacto emocional y social, que precisa un tratamiento responsable por parte de los medios de comunicación (tanto para publicar informaciones que sirvan para ayudar a rastrear el paradero de las víctimas como para apoyar a sus familias).

Personalmente, profundicé en esta desgarradora realidad de la mano de Paco Lobatón. El programa televisivo 'Desaparecidos’, conducido por dicho periodista y emitido por TVE, tuvo una doble función: darle voz a las familias de las víctimas y obtener pistas sobre los casos que hasta sirvieron para dar con el paradero de algunos. A nivel personal, el espacio me permitió detectar la necesidad de abordar estos temas en los medios de comunicación y decidó ponerme a trabajar inmediatamente.

Cabe destacar que el mencionada programa no practicaba ciertas prácticas antideontológicas (como el sensacionalismo o amarillismo) a las que nos tienen acostumbradas algunas empresas con la mera finalidad de vender. Al fin y al cabo, se trataba de sensibilizar al conjunto de la sociedad, de forma que cuantas más personas conozcan los casos y puedan retener en la memoria la imagen de los desaparecidos, mayores serán las posibilidades de que colaboren en su búsqueda.

Desde una perspectiva profesional, podemos afirmar que en el ejercicio periodístico es fundamental la autorregulación. Una de las herramientas más eficaces son los códigos deontológicos, en los que se defienden la ética para una óptima praxis. Entre los aspectos que destacan, se encuentran la empatía y el hecho de no añadir más dolor a los protagonistas de los hechos noticiosos.

Aprovechando mi puesto como redactora en el periódico digital “Columna Cero”, empecé a difundir informaciones dedicadas a los desaparecidos. Empecé con la divulgación de las alertas emitidas por las autoridades y asociaciones sin ánimo de lucros dedicadas a esta causa, posteriormente me instruí en la materia a través de un curso especializado en las investigaciones y empecé a contactar con los portavoces de los familiares de las víctimas.

Escribiendo estas líneas me vienen numerosos nombres a la mente, ya que han sido  muchos los que me han permitido adentrarme en sus historias y, de esta forma, visibilizar a las personas desaparecidas al mismo tiempo que intentamos que no caigan en el olvido.

Por otra parte, en nuestro país existen varias asociaciones que tienen como objetivo primordial la búsqueda de desaparecidos. Hay tres en concreto que realizan una enorme labor y que merecen ser mencionadas: QSD Global, SosDesaparecidos y Fundación ANAR.

El domingo pasado recibí una inesperada llamada del presidente de la Fundación QSD Global, en la que me comunicó que la entidad reconocerá mi labor en la cuarta edición de los Premios 9 de Marzo, dentro de la categoría de mejor labor Informativa y/o de comunicación. Para mí es todo un honor que esta fundación, que actúa como un salvavidas cuando alguien desaparece, destaque la humilde labor que realizamos.  

Los periodistas somos un pequeño grano de arena en cuanto a darle voz a las familias que buscan sin descanso a los suyos. Sin embargo, tenemos el deber de continuar trabajando más por esta causa y ofrecer un servicio público de calidad.

Gracias nuevamente a todos los miembros de QSD Global, que trabajan a diario tanto para apoyar a las familias como para buscar a sus seres queridos, al mismo tiempo que se esfuerzan en conseguir que las palabras de ciertas instituciones se conviertan en hechos.




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