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OPINIÓN | POLÍTICA

En boca cerrada

Por LUIS MEJÍA GARCÍA. 01/10/2018

El problema de la estrategia comunicativa de Sánchez es que convierte el error en un mal menor que se va acumulando

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La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá (Cadena SER)

Pedro Sánchez se ha ido de gira a Estados Unidos y se ha pasado por Nueva York para alardear de gobierno. Hay que andarse con cuidado con la Gran Manzana porque puede ser contagiosa. Julio Camba escribió sobre ella. En La ciudad automática reflejó un entorno lleno de mecanicismos. Incluso habló de las diferencias entre la risa americana y la europea. Se ve que nosotros nos reímos porque estamos alegres. Los estadounidenses se ríen y creen que ya lo están.

Es un poco lo que le pasa al Gobierno con su política de comunicación. Uno puede pensar que la crisis está resuelta cuando sale a dar explicaciones. La cuestión es qué tipo de respuesta das. Un ejemplo. Celaá ha estado hoy en la SER y ha dicho que el tema de las armas “está explicado”. Ya tal. Hay que recordar que es la misma portavoz que enredó más aún la justificación de la venta cuando dijo que los proyectiles eran inteligentes y no se iban a equivocar matando yemeníes. Es curioso que crea que el tema está resuelto.

El problema es que no ha sido el único bandazo del Gobierno. Pasó lo mismo cuando la ministra de Justicia intentó explicar las grabaciones de Villarejo en las que se refiere a Marlaska como “maricón”. Primero, dijo que no iba por él, como si eso arreglase algo. Después, Justicia rectificó: sí que hacía alusión al ahora ministro, pero no a su condición sexual. Sí pero no. De lejos, la peor justificación en estos cuatro meses. Con permiso de las bombas, claro.

Acumulación de errores

Lo de dar respuestas este gobierno lo lleva mal. Tiene que repensarlo. Es más eficaz invertir tiempo en construir una explicación buena que intentar salir del paso con justificaciones que no se sostienen. Es contraproducente. Aunque puede que a Sánchez le compense. Apunta hoy Carlos Cué en El País algo revelador que explica muy bien por qué el PSOE patina de esta forma. La estrategia de Sánchez para resistir en el poder se basa en la acción; en los golpes de efecto: el Aquarius, Franco… No hay que parar, aunque todo sea tan abrupto que te lleve a cometer errores.

Es una forma de llegar a 2020. La peor, porque conviertes el fallo en un mal menor acumulativo. El problema de suministrar así las meteduras de pata es que después hay que explicarlas. Y en eso el Gobierno se enfanga. Luego llegan las rectificaciones que Pedro llama “ruido”. No entiendo el desapego al término. Se supone que es de sabios. Eso sí, una vez se despejen determinadas dudas es preferible optar por una única versión al dar explicaciones. No vaya a ser que entren moscas.

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