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Un funcionario de la cárcel de Acebuche: "Con Ana Julia he vuelto a sentir el terror"

Por MIGUEL PÉREZ MONTES. 24/03/2018

"Espejo Público" sacaba a la luz un escrito en el que el veterano trabajador asegura que ha lidiado con muchos presos, pero ninguno le ha hecho sentir lo vivido con la asesina del pequeño.

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El carcelero asegura que con Ana Julia ha vuelto a sentir terror y a llorar boca abajo en la cama.

Espejo Público, de Antena 3, sacaba a la luz una carta escrita por un funcionario de la prisión de Acebuche, en Almería donde permanece interna Ana Julia Quezada, la asesina confesa del pequeño Gabriel. En ella explica los sentimientos que despierta la presa en él, nada comparables a los que han despertado en él otros presos como Juana Chaos, Pakito o Txapote; Ana Julia le ha roto los esquemas, ha vuelto "a sentir el terror y a tumbarme boca abajo en la cama para llorar... llorar yo solo", confiesa. Además asegura que el tema le ha tocado muy de cerca por tener a dos hijos en edades similares a la del pequeño Gabriel, que murió sofocado por Ana Julia el pasado 27 de febrero. Asegura que cuando supo que Ana iba a ingresar en la prisión donde trabaja le costó ponerse el uniforme, pero que la defendería si alguien intentara atacarla. "Quizá esa es la diferencia entre ella y yo", asegura el funcionario.

Esta es la carta:

“Tras 20 años pasando por cinco centros distintos he ido conociendo asesinos en serie. He conocido al Rafita, a Pakito a De Juana Chaos a Txapote. He conocido a violadores de sus propios padres, violadores de sus propios hijos.

Todo moviéndose en cadena como si fuera una extraña mezcla entre ‘Torrente’, lo más profundo de Almodóvar y un cuadro de Dalí. Entre el surrealismo y el frikismo llevado al extremo. Todo eso lo he ido interiorizando con normalidad, con la rutina de aquel que se levanta para ir a la obra o para hacer el pan.

Jamás había pensado que me afectaría lo que pasara dentro de una prisión. Como dirían los viejos yo no he vivido las malas épocas pero sería capaz de recitarlas de memoria de todas las veces que las he oído.

Pero esto me ha superado quizás por tener hijos en edades similares, o porque en las noches de lluvia de estas semanas me he quedado despierto pensando que quizás a pocos kilómetros de mí podía haber un niño que se estaba mojando y pasando frío.

No lo sé exactamente pero esto me ha superado. De pequeño era muy miedoso y conseguí superarlo pero estas noches he vuelto a sentir el terror he vuelto a tumbarme boca abajo en la cama y llorar… llorar yo solo.

La primera mañana que entré a trabajar tras el ingreso de Ana Julia me costó ponerme el uniforme. Jamás me había pasado, porque aunque físicamente no me suponga un peligro llevaba muchas noches despertándome sobreexcitado con la cara del demonio, de la bruja de Gabriel.

Quizás lo que más miedo me daba, lo que más odio me despertaba era la certeza de saber que a ella no le va a pasar nada. Si llegara el caso y hubiera que defenderla no dudaría ni un solo segundo en poner mi vida en peligro para salvar la de Ana Julia.

Es terrorífico pensarlo pero es verdad y sé que cualquiera de mis compañeros también lo haría. Quizá esa es la diferencia entre ella y yo”

Ana Julia Quezada lleva diez días en la prisión de Acebuche tras confesar el asesinato del pequeño Gabriel el pasado 27 de febrero. Con su confesión se cerró el caso Nemo a la espera de que el juez Ramón Soriano celebre el juicio.




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