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El recluso que resucitó en Asturias: "Lo primero que recuerdo es estar en una bolsa negra"

Por MIGUEL PÉREZ MONTES. 10/01/2018

El preso, famoso por respirar tras haber sido dado por muerto el pasado 7 de enero, ha dado testimonio de lo que vivió.

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El preso estuvo varias horas muerto.

Gonzalo Montoya, el encarcelado que “resucitó” el pasado domingo en la cárcel de Villabona (Asturias), ha relatado a su mujer lo que recuerda de ese día. El joven, que tiene 29 años, fue dado por muerto tras tomarse varias pastillas, en un intento de suicidio. No respiraba. Tanto los médicos como el facultativo de la prisión certificaron su muerte. Sin embargo, momentos antes de practicarle la autopsia, roncó. Se despertó y estaba en una bolsa negra. Como no podía salir, empezó a emitir rugidos y, cuando el médico abrió la bolsa, Montoya empezó a chillar, gesticulando mucho con los brazos. Instantes después, tenía los aparatos conectados al cuerpo para salvarle la vida.

Cronológicamente fue algo así. La mujer del detenido, Catia Tarancón, visitó a su marido el 6 de enero, junto a su suegro. Consigo llevaba, como él le pidió, una foto de los cinco hijos (de 5 a 14 años) que tienen en común. "Yo lo vi triste, llorando por los críos, que tenía ganas de estar con los críos”, decía la mujer, de 30 años. Además, añadía unas palabras que Gonzalo le confesó en la intimidad: "Mañana me sacan para afuera".

A la familia no le sorprendió: Gonzalo había intentado suicidarse en varias ocasiones.

Según el testimonio de su padre que, a su vez, sería el del preso, "lo metieron en la bolsa, lo trasladaron en una funeraria hasta llevarlo a las autopsias, me lo metieron en la congeladora y, luego, cuando le iban a hacer la autopsia, ya marcado, al sacarlo de la bolsa para ponerlo encima de la camilla, mi hijo dio señales de que estaba vivo, se movió y roncó. E inmediatamente lo pasaron para el Hospital Central de Asturias".

Actualmente, se encuentra en planta, tras pasar dos días en la UCI del hospital, recuperándose de los efectos que tuvo en su cuerpo estar en una cámara frigorífica durante varias horas sin estar muerto.

No sería la primera vez.

Este no sería el primer intento por parte de Gonzalo Montoya de quitarse la vida. El preso arrastra un complicado historial psicológico y varios intentos de suicidios en el pasado. "Esta vez se tomó un bote de pastillas de su medicación. Se las tomaba para los nervios, para dormir. Él tiene claustrofobia y ataques epilépticos, y hacía tres días que a su compañero le dieron la libertad y se agobió mucho”.

En el pasado, nada más internarse en el centro penitenciario, se intentó ahorcar; en una segunda ocasión, se cortó el brazo delante de varios policías.

La cárcel, frente a las críticas recibidas por el acceso de los presos a la medicación, ha declarado que “se ha abierto una investigación para el esclarecimiento de los hechos". El padre pide ahora el indulto de su hijo, que está a punto de salir de la cárcel, como compensación de este fallo por parte de los trabajadores.

“El Chino”, que es como se conoce a Montoya, siempre se ha dedicado a la venta de chatarra. Se encuentra en la cárcel por robar precisamente chatarra en “Central Lechera Asturiana”, cumpliendo una pena de tres años y medio.

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