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CULTURA | NUCLEAR (SONY, 2019)

Las caricias eléctricas de Leiva en Nuclear

Por JORGE MAJDALANI . 25/03/2019

Leiva regresa con una docena de canciones confesionales sobre idas y venidas sentimentales y alguna que otra puñalada a la traición.

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Nuclear

Posee una colección envidiable de sombreros. Sonríe con guasa. Trae la luz en la noche oscura. Mostrando el corazón abierto, más que nunca. Decía Wilma Lorenzo que Leiva es un tipo transparente cuando consigues estar en su mismo lado de la barrera. Y esta vez no se puede explicar mejor. 

Porque José Miguel Conejo (Alameda de Osuna, 1980) lo ha hecho como sólo él sabe. Profundizando desde la raíz, contando cada historia con una copa de vino en la mano, pero mirandote de frente. Lo hace a través de un camino de imperfección. Más áspero, arriesgado y desnudo. Pero ausente de miedos e inseguridades. Y qué bien. 

Nuclear es un trabajo para despertar inquietudes más profundas de las que ya las había en Monstruos. También se puede decir que todo esto es una fórmula que finalmente termina por incendiar en un estallido directo de electricidad, incluso en sus momentos más comedidos. Donde gana todavía más.

 

CONVULSIONES EMOCIONALES

Los temas suenan interpretados con la Leiband reducida a su esencia, con un par de guitarras, bajo y batería, más algunos coros, entre ellos los que destacan los de su hermano Juancho. Al natural.

Son canciones marcadas por la caricia eléctrica de Leiva, de sus guitarras -con la rabia y el aroma del rock y los Lobos de los 70, y pesadas en Superpoderes-y la atracción y el poderío de sus melodías y estribillos.

Su personalidad hace que sus canciones sean para volar. Poseen un aroma único, dejan huella; brilla con luz propia. Tienen su sello sentido y construcción exquisita. Lugares como "Superpoderes" con sentimiento clásico donde los coros toman forma, porque es experto en eso y en construir estribillos como en este caso, o la deliciosa "No te preocupes por mi" el que fuera primer single es un gusto, donde dice estar en 'su peor momento' -que es el mejor siempre-y que, por su parte central, será de las que más brillen en vivo. Se le escucha más de cerca y se pone sincero, como en "Costa de Oaxaca", la más sabinera, donde su hermana es recordada junto a su padre. O "Maniobras suicidas", totalmente contagiosa en su intenso estribillo. Tan real.

El artista ha crecido siendo un 'Malahierba', viviendo en uno de los pecados capitales después, para encontrarse ahora cara a cara con su recorrido en el panorama musical, con la responsabilidad de ser el bohemio que más gusta; aquel que sigue pensando en los románticos a través de discos físicos. Agrupar esas 12 canciones en formato acústico y cómo surgieron, desnudas y grabadas en su iPhone entre 2016 y 2018, con defectos en la interpretación vocal y musical. Versos cambiados después en el estudio y los coros de su pareja, la actriz Macarena García. Imperfecta, pero “una manera bonita de desmitificar cómo se graban las canciones, de dónde provienen y en qué se pueden convertir”, explica, para terminar tocando en el salón de tu casa.

Cada título de la obra en un solo disparo. Como si una sola palabra compactara todo lo que sucede durante el proceso creativo, o, de la misma forma, abrazar el espíritu que las empuja. Se lo juega todo a una bala disparando en varias direcciones: al hastío, a los clavos ardiendo, a sus propios vértigos, al amor, a la traición...

Y es esa vida la que le concede un carácter mayor de autenticidad a este trabajo, quizás ese paso al lado de su admirado Sabina le haya hecho ver a Leiva la importancia de contar el aquí y el ahora, el dejar a un lado las narraciones más generales y sí contar las historias más inmediatas, de quien pisa la calle, de quien entra en un bar, de quien discute y llora... pero también de quien se enamora y siente ese latigazo. 

Nuclear, en su físico, tiene forma de corazón: pero no del que dibujan los niños con rotuladores, sino del cuerpo con aspecto de puño, el que bombea a coyunturas. Nuclear es un diario personal de doce canciones para aquellos que miran más allá y oyen a menudo eso de A ti te ocurre algo; 'son demasiadas veces resucitando'. 

Suena al más puro estallido, a explosión, a desastre. Es su valor seguro. Desde el fondo hasta todo lo alto. Es un compositor canónico, uno de esos tipos a los que se les ve venir a kilómetros de distancia... pero que tú ya sabes que te vas a quedar con él. 




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