Kwiatkowski gana el primer Monumento

Por ADRIÁN MONSERRATE VIDAL. 18/03/2017

El polaco se llevó la Sanremo en un esprint a tres ante Sagan y Alaphilippe. El eslovaco lanzó un ataque magistral en el Poggio que dinamitó la carrera.

  • Esprint agónico en la Milán - Sanremo. Kwiatkowski se impuso a Sagan y Alaphilippe / Twitter Milano Sanremo.
    Esprint agónico en la Milán - Sanremo. Kwiatkowski se impuso a Sagan y Alaphilippe / Twitter Milano Sanremo.
  • La nota negativa de la Classicissima la pusieron los tifosi. ¿De verdad creen que ese humo puede ser bueno para los ciclistas?
    La nota negativa de la Classicissima la pusieron los tifosi. ¿De verdad creen que ese humo puede ser bueno para los ciclistas?
Sagan
Kwiatkowski
sanremo

Varios tuiteros se preguntaban lo mismo al término de la Milán - Sanremo: ¿qué será más recordado? ¿El ataque de Sagan en el Poggio o la victoria de Kwiatkowski (primer polaco en lograrlo)? Lo cierto es que se puede debatir sobre el asunto. Si bien Kwiatkowski fue el mejor y ganó por milímetros al esprint, el ataque de Sagan casi en la cima del Poggio es algo que no se ve habitualmente -un servidor no recuerda un ataque tan bruto en esta cota-.

Hay que empezar diciendo que la carrera fue lenta ("solo" 40km/h de media), la peor velocidad media de la carrera de los últimos diez años. Este hecho solo puede implicar una cosa: si los ciclistas no ruedan al máximo desde el principio, irán más rápido que habitualmente en los momentos clave. Y es justo lo que ocurrió en Cipressa y el Poggio.

En la Cipressa lo probó un grupo de muchos quilates, con hombres como Wellens, Van Avermaet, Gilbert o Dumoulin, pero el ritmo trepidante del pelotón impidió que hicieran camino. Una vez neutralizados, Tom Dumoulin puso un ritmo fortísimo intentando debilitar al grupo y se cobró una víctima de entidad: Cavendish coronó la Cipressa descolgado y nunca se volvió a unir al grupo.

En el llano posterior a la bajada de la Cipressa intentaron abrir hueco Gallopin y Gilbert. Varios ciclistas más saltaron con ellos, pero esta vez Bora realizó un gran trabajo al frente del pelotón y consiguió neutralizarles en pocos metros.

Una vez en el Poggio Tom Dumoulin demostró lo gran ciclista que es: se puso el mono de trabajo y marcó un ritmo endiablado desde abajo para evitar posibles ataques. Lo hizo a la perfección, ya que nadie se inmutó mientras al holandés le duró la gasolina. El problema vino cuando se apartó, en el último kilómetro del Poggio; Sagan lanzó un ataque durísimo, muy bruto, primero sentado y luego de pie, que reventó la carrera en mil pedazos. Véanlo ustedes mismos.

Solo pudieron seguirle Kwiatkowski y Alaphilippe, y los tres llegaron hasta meta gracias a que en el grupo hubo un parón. Una vez en el esprint y tras su magistral ataque, Sagan se lanzó demasiado pronto. Kwiatkowski, no sin sufrimiento, pudo cogerle la rueda y le sobrepasó para acabar ganando por escasos centímetros. Los tres llegaron exhaustos, tanto que en el golpe de riñón final Sagan casi pierde el control de su bicicleta y estuvo a punto de irse al suelo con Kwiatkowski.

De esta forma el polaco obtuvo su segunda gran victoria de la temporada, tras la cosechada en la Strade Bianche hace apenas dos semanas. Kwiatkowski es un dignísimo ganador de la Classicissima, pero a todos nos fastidió un poco que arrebatara el triunfo a Sagan tras la exhibición del eslovaco.

Sagan podría haberse conformado con llegar al esprint (donde también sería favorito), pero quiso ganar a lo grande, como mandan los cánones, ofreciendo espectáculo y demostrando que es el más fuerte. Su ataque en el Poggio parece un pensamiento similar a "por mis coj... que este año no se llega al esprint en Sanremo". Pese a no conseguir la victoria y a su fallo táctico en los últimos metros, hay que aplaudirle.

Merece la pena destacar que Kwiatkowski, Sagan y Alaphilippe (ayudados por el ritmo inicial de Dumoulin) subieron el Poggio rápido, muy rápido, en solo 5'55''... Tanto que es ¡el segundo mejor tiempo de la historia!, solo por detrás de los 5'46'' que marcaron Jalabert y Fondriest en 1995. De locos.

Respecto a la fuga consentida del día -a la que dieron caza justo antes de la Cipressa- merece destacar la presencia del español Julen Amezqueta y de Umberto Poli (Novo Nordisk), ciclista de tan solo 20 años que aguantó 250km en cabeza de carrera, ahí es nada.

En definitiva, aunque muchas veces se diga que la Milán - Sanremo es el monumento más aburrido de todos, el espectáculo visto hoy en los últimos 30km fue maravilloso. Kwiatkowski demostró ser el más fuerte tras más de 7 horas -291km de recorrido- y Sagan dejó un ataque para el recuerdo. Gran día de ciclismo.

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